Comercio con Venezuela: el 2015 será un año difícil

Las exportaciones colombianas al vecino país no llegaron el año pasado a los US$2.000 millones y para los próximos meses el panorama luce complicado por la situación venezolana. Sin embargo, hay temas en los que se puede trabajar para reactivar las ventas a ese mercado.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 07 de 2015
2015-04-07 03:45 a.m.

Al escenario económico venezolano que ya presentaba graves desequilibrios como alto déficit fiscal, inflación, sobrevaluación de la tasa de cambio, escasez y desabastecimiento, viene a sumarse desde fines del 2014 la importante caída de los precios del petróleo, que intensifica estas tendencias y da como resultado una economía en recesión que, para un crecimiento sano y sostenible, tendría que abocar a un ajuste sistémico y de proporciones importantes.

Venezuela es un país tan rico, que si tan solo su gobierno propusiera un ajuste gradual en la dirección correcta y tendiera la mano a su sector privado para recuperar el aparato productivo, podría tener una recuperación más rápida que cualquier otro país con las mismas dolencias.

Pero el Gobierno de Venezuela insiste en privilegiar lo político sobre las urgencias de lo económico. Le ha dado largas a cualquier ajuste que implique un costo político, y 2015, por ser electoral, tampoco será un año de reformas. Por lo pronto entonces no se avizoran mayores cambios en la política económica.

Un hecho ineludible es que Venezuela contará con menos dólares este año, pues se pronostica que el precio promedio del barril, que fue de US$88,4 en 2014, no sobrepasará los US$50 en 2015. Ello impactará negativamente las compras de Venezuela.

Diferentes escenarios prevén que el menor gasto será por el lado de las importaciones del sector privado, y que las importaciones públicas mantendrán el nivel de 2014: las importaciones privadas bajarán de US$26.800 millones a US$17.000 millones, mientras las públicas se mantendrán en US$13.000 millones.

Ante esta reducción, los dólares preferenciales serán para los alimentos, productos de aseo y medicamentos, mientras los otros sectores serán abastecidos de manera irregular y con un dólar más caro.

¿Qué significa esto para Colombia? Pues que nuestras exportaciones a ese país seguirán cayendo. En 2014 no alcanzaron los US$2.000 millones de dólares, y con el panorama más arriba descrito es de esperar que caigan este año nuevamente.

A no ser que…

1. El gobierno de Venezuela opte por abastecerse en Colombia. Todos sabemos el criterio político que el gobierno de Venezuela aplica a la hora de adjudicar las divisas. Por eso es que China, Brasil y Argentina hoy le venden más que Colombia a Venezuela. No por ser más competitivos, sino por ser “más amigos” de Venezuela.

2. El gobierno de Colombia le ponga más empeño a la agenda comercial. Es decir, que le restituya al comercio binacional un primerísimo lugar en la agenda.

Colombia ha privilegiado con Venezuela el tema de la paz, desconociendo el papel que el comercio bilateral tiene en la generación de empleo y desarrollo en las dos geografías, pero sobre todo el instrumento de paz que puede ser en una zona tan difícil y necesitada como es la frontera.

3. Cumplan los dos gobiernos en definir nuevos mecanismos para impulsar el comercio. El mensaje de los dos presidentes en agosto de 2014 a sus bancos centrales en el sentido de establecer un intercambio peso-bolívar y la tasa respectiva, ha sido desoído por estas instituciones. El trueque es otra propuesta que está sobre la mesa y a la espera de una respuesta positiva por parte del Gobierno de Venezuela. Los agentes económicos de los dos países la reclaman ante la importante escasez de divisas. Poner este esquema a funcionar es oportuno y, si hay voluntad política, de rápida implementación.

Magdalena Pardo

Presidenta de la Cámara

Colombo Venezolana

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