Consultorio / La amenaza de la discordia

La situación de Oriente próximo mantiene elevados los precios del petróleo.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 05 de 2013
2013-09-05 03:37 a.m.

Últimamente, tres factores han afectado el precio del petróleo: i) el cierre del diferencial Brent-WTI, ii) la situación política de Egipto, y iii) la incertidumbre por el posible ataque de EE. UU. a Siria.

Dado lo anterior, no parece probable que el precio del crudo corrija los precios del primer semestre en el corto plazo, afectando el precio de los fertilizantes y del combustible a nivel local, y dificultando la problemática para el Gobierno.

La problemática comenzó en enero del 2011, cuando diferentes protestas provocaron la salida del poder del expresidente de Túnez, Zine al-Abidine Ben Ali.

Posteriormente, la propagación de la revuelta resultó en el derrocamiento de Muamar el Gadafi en Libia y de Hosni Mubarak en Egipto, y del inicio de la lucha en Siria.

En Egipto, luego del derrocamiento de Mubarak (febrero del 2011) se eligió a Mohamed Morsi (junio del 2012) quien estuvo en el poder hasta el 3 de julio del 2013, cuando fue derrocado por un golpe de estado impulsado por una protesta en contra del alto desempleo, la falta de combustible, y la presión para la instauración de un gobierno musulmán.

Desde ese momento, las protestas no cesan y tanto partidarios como contradictores de Morsi se quejan; el pueblo egipcio parece caminar hacia una guerra civil.

Egipto es uno de los principales puntos de transporte de crudo entre el golfo Pérsico y Europa (por el Canal de Suez y el Oleoducto Sumed), es el mayor productor de petróleo de África no perteneciente a la OPEP (500 mil barriles por día promedio en 2012), y tiene reservas probadas por 4.4 mil millones de barriles. Los temores sobre Egipto están ligados a: i) posibles ataques a la infraestructura de transporte; ii) una propagación de la inestabilidad política o conflictos religiosos en la región.

En Siria, la infraestructura petrolera se ha deteriorado a causa de las protestas, aunque los campos permanecen sin daños, debido a la protección militar adicional.

Además, las sanciones de Occidente afectaron la exploración, la producción (400 mil barriles en el 2010 a 106 mil barriles promedio diario en el 2013), y el transporte del crudo. Sus reservas de crudo ascendían a 2,5 mil millones de barriles para inicios del 2013, las segundas más importantes de la región luego de Irak. Sin embargo, el crudo de Siria es pesado y ácido, lo que lo hace más difícil de refinar, y al no poder llevarlo a las refinadoras europeas, las pérdidas han sido enormes.

A pesar del impacto económico que esto ha representado, las sanciones no fueron del todo efectivas, pues Siria es apoyada por Rusia, Irán, Irak, Líbano, China, Venezuela, Bielorrusia y Ucrania.

El conflicto sirio radica en una lucha de poderes entre sunitas (apoyados por Occidente) y chiitas (apoyados por Rusia e Irán). Siria es importante por el conflicto que se puede desencadenar entre los aliados de cada grupo si hay ataque.

A principios del 2012, mencionamos que las amenazas de EE. UU. sobre Irán no eran creíbles, y que las medidas que tomarían se sesgarían más a sanciones económicas que a castigos militares. Esta vez la situación podría ser similar; desde que no exista una resolución de la ONU que autorice el uso de la fuerza (no va a existir fácilmente, pues tanto Rusia como China se opondrían).

Aún no hay certeza sobre el uso de armas químicas en Siria y, en caso de que se hayan usado, no es fácil determinar quién lo hizo (Gobierno o rebeldes). Además, justificar el ataque después de los grandes costos de las guerras en Afganistán e Irak, la baja popularidad de la medida (solo 25 % de los estadounidenses aprueba el ataque si se demuestra el uso de las armas), las restricciones fiscales, la postura política anti-guerrerista de Obama y el poco interés geopolítico que representa Siria (Egipto es más importante para EE. UU.), sería muy costoso para EE. UU. Así que, el reciente anuncio de Obama de buscar apoyo del Congreso, parece ser muy sagaz, aunque riesgoso.

Ahora bien, también parece improbable una retaliación de Rusia, así apoye a Siria por dos razones: i) una relación político-comercial desde la época soviética (en Siria está la única base naval rusa sobre el Mediterráneo, hay contratos de armas e inversiones rusas en la infraestructura petrolera siria); y ii) un apoyo moral, como protesta por las continuas intervenciones de EE. UU. en los problemas internos de estados soberanos.

Sin embargo, si los ataques no afectan las inversiones rusas y cuentan con alguna legitimidad, dada una confirmación del uso de las armas químicas, cualquier intención de réplica se desvanecería.

Actualmente hay problemas que no son coyunturales y que están afectando el precio del crudo.

En Irak la violencia se ha intensificado, las huelgas han moderado la producción en Libia, y la falta de seguridad (robos y sabotajes) ha reducido la producción de Nigeria.

Dato todo lo anterior, el precio del crudo Brent podría llegar a 120 dólares si no hay ataque (130 dólares, si lo hay), y el WTI alcanzaría 110 dpb si no hay ataque y 120 dpb si lo hay. Cuando se estabilicen las tensiones, los precios corregirían a los niveles observados a finales de junio (WTI 90-95 dólares y el Brent cercano a los 100 dólares) aunque presionados al alza debido a las situaciones de Irak, Nigeria y Libia.

En Colombia, el impacto sería mixto, pues un aumento del precio del Brent, junto con la alta producción de crudo, significa altas ganancias y un alto flujo de divisas.

Si EE. UU. no ataca a Siria, aumentando la percepción de riesgo, los mayores precios del crudo podrían implicar una presión revaluacionista del peso.

Por otro lado, el alto precio del crudo afectaría los precios del combustible y los fertilizantes; paralelamente afectarían el costo del transporte y con ello el precio del cemento. Dadas las protestas actuales, el desafío del Gobierno parece cada vez más grande en el corto plazo.

Luis Omar Herrera Prada

Analista Cambiario de Corficolombiana.

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