Consultorio/ Bajos impactos

Hay varias razones que justifican por qué la caída en los precios del petróleo se ha transmitido tan lentamente y en tan baja proporción al precio de los combustibles en Colombia. Entre ellas están la devaluación del peso y el peso de algunos componentes en la fórmula de precios de la gasolina.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
marzo 05 de 2015
2015-03-05 02:49 a.m.

A propósito del anuncio del Gobierno de reducir el precio de la gasolina en 300 pesos hace unos días, aprovechamos la oportunidad para explicar por qué la caída de los precios del petróleo se ha transmitido tan lentamente y en tan baja proporción al precio de los combustibles en Colombia.

Primero, la devaluación del peso colombiano compensa una parte del efecto de la caída del precio del petróleo. Por ejemplo, desde mediados del 2014 el precio del petróleo WTI ha caído 53,2%, mientras que la caída en pesos ha sido de 37,2%. 

Segundo, la transmisión de la caída de los precios del petróleo tiene un rezago, porque la fórmula que aplica el Gobierno para determinar el precio de la gasolina incorpora el comportamiento del precio del crudo en los últimos 60 días.

Por ejemplo, mientras que en el segundo semestre del 2014 el precio del petróleo WTI cayó 48,6%, el promedio móvil de 60 días lo hizo en 34,3%.

Tercero, la fórmula del precio de la gasolina incluye una mezcla en la que el etanol pesa 8%. Ese biocombustible ha subido 11,7% desde que el precio de la gasolina comenzó a descender en octubre, lo cual también ha contrarrestado parte de la transmisión de los menores precios del petróleo. 

Cuarto, los precios del petróleo sólo afectan directamente una porción del valor final de la gasolina, conocido como el ‘ingreso al productor’, que pesa alrededor de 55% en dicho valor, según la fórmula.

El ‘ingreso al productor’ es el valor que reciben los refinadores por vender un galón de gasolina en Colombia a precios de mercado.

Los componentes del 45% restante son los márgenes que reciben los agentes por comercializar los combustibles, los costos de transporte, y los impuestos.

Estos rubros dependen poco de los precios del petróleo, así que un cambio en el ‘ingreso al productor’ se refleja en menor proporción porcentual sobre el precio final de la gasolina. Por ejemplo, si el ‘ingreso al productor’ cayera 1%, el precio final de la gasolina solo caería 0,5%.

Además, la fórmula impone un límite máximo de 3% a la variación mensual del ‘ingreso al productor’, ya que fue diseñada para atenuar los efectos de cambios excesivos en los precios del petróleo.

Esto significa que el máximo cambio mensual que puede registrar el precio final de la gasolina actualmente sería de 1.7%, mucho menos que el máximo de 3% para el "ingreso al productor".

Los impuestos pesan cerca de 25% en el precio final de la gasolina y sumaron alrededor de 4,2 billones de pesos en 2014 (0,5% del PIB), lo cual evidencia su importancia en momentos en que los ingresos fiscales se están deteriorando por el desplome de los precios del petróleo.

Finalmente, es importante entender de dónde venía el precio de la gasolina antes del desplome de los precios del petróleo.

Dado que el ‘ingreso al productor’ tiene un límite máximo de variación mensual, el precio final de la gasolina no siempre coincide con el ‘precio de referencia internacional’, que es el que arroja la fórmula al excluir dicho límite y, en consecuencia, fluctúa más parecido a los precios del petróleo.

Para lograr el objetivo de que el precio de la gasolina sea menos volátil que el ‘precio de referencia internacional’, la diferencia entre los dos se debe ahorrar en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) cuando el primero sea superior al segundo, para que este mismo fondo la cubra cuando ocurra lo contrario.

En el primer semestre del 2014 los precios del petróleo se mantuvieron elevados, así que el precio de la gasolina siempre estuvo por debajo de su ‘precio de referencia internacional’ y el FEPC cubría la diferencia.

Con el desplome de los precios del petróleo era previsible que la transmisión sería más rápida hacia el ‘precio de referencia internacional’ que hacia el de la gasolina, especialmente considerando que el primero se ubicaba por encima del segundo.

A mediados del 2014 el precio final de la gasolina estaba 11% por debajo del ‘precio de referencia internacional’. Esto significa que 11 de los 20 puntos porcentuales que ha caído el ‘precio de referencia internacional’ no debían transmitirse al precio final de la gasolina, sino máximo 9 puntos.

Sin embargo, el precio de la gasolina sólo había caído 5.5% hasta antes de la reducción de 300 pesos que anunció el Gobierno en febrero, así que en ese momento se ubicaba por encima del "precio de referencia internacional". Lo que se hizo con esa reducción extraordinaria fue igualar ambos precios y por eso el de la gasolina ahora acumula un 9% de reducción.

Este es el resumen de los cálculos: i) el precio del petróleo WTI cayó 53,2% desde mediados del 2014; ii) la caída en pesos del promedio de 60 días fue de 39,7%; iii) la caída de la mezcla de combustibles con etanol fue de 35,5%, que es lo que debería haber bajado el ‘ingreso al productor’ en la fórmula del precio de la gasolina sin el límite de variación mensual de 3%; iv) esa caída en el ‘ingreso al productor’ se debería reflejar en una disminución de 20% en el ‘precio de referencia internacional’ de la gasolina; y vi) solo 9 de esos 20 puntos porcentuales de caída en el ‘precio de referencia internacional’ se debía reflejar en el precio final de la gasolina puesto que éste último estaba 11% por debajo del primero cuando comenzó la debacle de los precios del petróleo.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana
 

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