Consultorio/No tan claro

El anuncio de JPMorgan aceleró la revaluación, pero era un comportamiento previsible, tal como ocurrió con el promedio de monedas latinoamericanas. Los expertos de Corficolombiana siguen esperando que el dólar se ubique en $ 1.875 antes de finalizar el año, con promedio anual de $1.950.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 18 de 2014
2014-05-18 08:22 p.m.

El anuncio de JPMorgan de aumentar la ponderación de los bonos colombianos locales en uno de sus principales índices de referencia (de 3,2 % en febrero a 8,1 % en septiembre), ha generado expectativas de una fuerte entrada de inversión extranjera hacia Colombia este año y una apreciación del peso colombiano.

Por esta razón, el Ministro de Hacienda ha querido moderar las expectativas al afirmar que “es claro que el efecto del cambio en el índice de JPMorgan está sobredimensionado”. Advertimos a las autoridades que no confíen que así será, pues hay varios argumentos que sugieren que la cifra real podría ser incluso mayor.

JPMorgan realiza una encuesta mensual entre inversionistas globales, la cual mostraba que el valor de los fondos indexados a este índice ascendía a 196 mil millones de dólares en febrero. Según estas cifras, la estimación simple es que en febrero había 6,3 mil millones de dólares invertidos en bonos colombianos por parte de fondos internacionales indexados al índice de JPMorgan (3,2 % de 196 mil millones), y con el ajuste, esta cifra ascendería a 15,7 mil millones en septiembre (8,1 % de 196 mil millones). Es decir, los flujos de inversión extranjera de portafolio podrían aumentar en 9,4 mil millones de dólares.
¿Se puede concluir que esa cifra estimada está claramente sobredimensionada?
No. Aunque creemos que la cifra real será inferior a la estimada, hay varios escenarios plausibles que arrojan valores no muy alejados de la estimación, e incluso que serían mayores.

Primero, porque no se puede descartar que varios fondos indexados hubieran mantenido una participación de bonos colombianos inferior al 3,2 % del índice de JPMorgan antes del anuncio.

Muchos fondos indexados tenían razones válidas para mantener una participación superior a ese porcentaje, pero los inversionistas no revelan esos detalles en la encuesta de JPMorgan. Si los fondos tuvieran que aumentar su participación de Colombia desde niveles inferiores a 3,2 %, entonces el aumento en la inversión extranjera podría ser mayor que la estimación inicial.

Segundo, porque no es evidente que el valor de los fondos indexados vaya a disminuir de aquí a septiembre. El aumento estimado de la inversión extranjera asume que el valor de esos fondos en septiembre se mantendrá en los 196 mil millones de dólares que se registraron en febrero, pero si fuera mayor, el estimado se quedaría corto.

Los anuncios de normalización monetaria en EE. UU. han causado retiros de inversiones en mercados emergentes. Sin embargo, el retiro de la abundante liquidez global no ha comenzado en ninguno de los principales bancos centrales y varios la están aumentando: EE. UU. está imprimiendo dinero aunque a un ritmo más lento, Japón también y posiblemente deberá imprimir mucho más, y en la zona euro se avecinan medidas de mayor liquidez a partir de junio.

En consecuencia, no se puede descartar una nueva ola de interés por activos de países emergentes, especialmente porque muchos se ‘abarataron’ en la reciente turbulencia y porque sus primas de riesgo se han recuperado después de la misma. Por ejemplo, los flujos de inversión hacia bonos de esos países acumulan 6 semanas consecutivas siendo positivos, lo cual no ocurría desde mayo del 2013.

Tercero, porque el valor REAL de los fondos indexados al índice de JPMorgan puede ser mayor que el registrado en su encuesta mensual. Hay fondos indexados que subreportan y otros no lo hacen. De ser así, el aumento en la inversión extranjera podría ser mayor al estimado, pues habría más fondos de lo que se creía que querrán aumentar su exposición a Colombia.

Cuarto, porque no todos los extranjeros que compran bonos de mercados emergentes, incluidos los colombianos, están indexados al índice de JPMorgan. Hay algunos que siguen otros índices similares; otros no siguen ninguno y aplican estrategias de inversión propias.

Estos fondos también podrían aumentar su demanda por bonos colombianos, precisamente debido a su mayor atractivo luego del anuncio de JPMorgan. De ser así, el aumento en inversión extranjera podría ser mayor al estimado, pues no se limitaría exclusivamente a los que siguen el índice de JPMorgan.

¿Si no hubiera sido por el anuncio de JPMorgan, el peso no se habría apreciado desde marzo?
Sí lo habría hecho. Es cierto que el peso colombiano es uno de los que más se revaluó desde los momentos de mayor tensión en marzo, pero eso se debe en parte a que fue uno de los que más se depreció durante la turbulencia.

El dólar en América Latina (medido a través del índice LACI de promedio de monedas en la región) ya volvió al nivel mínimo del año observado a mediados de enero, justo antes de que comenzara la turbulencia. En particular, lo mismo ocurrió con las monedas de Colombia, Perú y México; sin embargo, el peso colombiano venía de una devaluación máxima de 6,6 % en marzo, mientras que las del sol peruano y del peso mexicano fueron 0,9 % y 3,4 %, respectivamente, y la del índice LACI fue 5,3 %.

Veníamos anticipando una reversión de la tendencia de devaluación de comienzos de año, pues esperábamos que la aversión al riesgo hacia los países emergentes se moderara eventualmente y que comenzara un proceso de diferenciación a favor de aquellos con fundamentales sólidos, como Colombia; pero también debido a la excesiva liquidez proveniente de los países desarrollados, y a que el ingreso de divisas al país continúa superando ampliamente el egreso.

Seguimos esperando que el dólar se ubique en 1.875 pesos antes de finalizar el año, con un promedio anual de 1.950 pesos.

Andrés Pardo Amézquita, gerente de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

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