Consultorio/EE. UU.: del afán no queda sino el cansancio

Continúa la preocupación por la desaceleración económica global y por el fortalecimiento del dólar, los cuales podrían moderar el ritmo de recuperación de la economía y retardar la convergencia hacia los objetivos de inflación y pleno empleo. Eso retrasaría el aumento en las tasas de interés.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 19 de 2014
2014-10-19 12:41 a.m.

Las minutas de la última reunión de la Reserva Federal en EEUU revelaron preocupación por la desaceleración económica global y por el fortalecimiento del dólar, los cuales podrían moderar el ritmo de recuperación de la economía y retardar la convergencia hacia los objetivos de inflación y pleno empleo.

Estos factores se suman a nuestro argumento de que falta un tiempo considerable para que el mercado laboral retorne a la normalidad, y apoyan nuestra expectativa de que el primer aumento de tasas de interés ocurrirá en el último trimestre del 2015, y no a mediados del año, como anticipa el grueso del mercado.

En primer lugar, el panorama de crecimiento mundial se ha deteriorado en el último mes, generando riesgos a la baja sobre el ritmo de crecimiento económico de EE.UU., especialmente en el componente de exportaciones, según se explica en las minutas.

Estos temores se han hecho más evidentes en las últimas semanas, debido a la publicación de varios datos decepcionantes en Europa y Japón, y de las revisiones a la baja que el FMI hizo a sus pronósticos de crecimiento global.

En segundo lugar, el dólar se ha fortalecido notablemente en los últimos 2 meses, alcanzando su nivel más alto en 4 años frente a las 6 principales monedas del mundo, según el índice DXY.

Las minutas revelan la preocupación de que este comportamiento pudiera causar un debilitamiento de las exportaciones y presiones desinflacionarias.

Estos temores ganan relevancia ante la mayor probabilidad de que los otros dos grandes bancos centrales del mundo (Europa y Japón) adopten medidas adicionales de estímulo monetario en el corto plazo, que acentuarán la apreciación del dólar frente al euro y al yen.

Además, los riesgos asociados a una dinámica desinflacionaria son significativos, ya que la inflación se ubica medio punto por debajo de la meta de 2% y que la Reserva Federal estima que se mantendrá por debajo de la meta hasta el 2016, como mínimo.

También queremos hacer énfasis en lo que falta para hablar de normalización del mercado laboral, que es el otro elemento clave para determinar el inicio de alza de tasas de interés en EE.UU.

Hay dos indicadores fundamentales en este análisis: i) la evolución de los salarios; y ii) la diferencia entre la tasa de subutilización laboral U6 (ver explicación abajo) y la tasa de desempleo.

La situación de ambos indicadores apoya nuestra estimación de que la Reserva Federal será más paciente de lo que el mercado está anticipando.

La tasa de desempleo dejó de ser un indicador suficiente para evaluar la salud del mercado laboral porque buena parte de su caída se debe a la disminución de la fuerza laboral. Es decir, una porción importante del menor número de desempleados se explica por aquellos que no encuentran empleo y deciden desistir en su búsqueda (reduciendo la fuerza laboral), y no porque se hayan empleado.

En efecto, la tasa de desempleo ha caído desde un máximo de 10% en octubre del 2009 hasta 5,9% actualmente, mientras que la tasa de empleo escasamente ha subido de 58,5% a 59% entre esas mismas fechas. Por eso preferimos enfocamos en los dos indicadores que mencionamos anteriormente.

Por un lado, la evolución de los salarios conecta las dos variables económicas del mandato dual de la Reserva Federal, que son la inflación y el empleo (los salarios son los precios que se determinan en el mercado laboral).

En septiembre los salarios aumentaron 2% anual, similar a las cifras observadas desde la recesión de 2008-2009, y muy por debajo de los crecimientos anuales de 3,2% que se registraban en el pasado.

Esto quiere decir que los salarios están prácticamente estancados luego de ajustarlos por inflación, la cual se ubica en niveles inferiores aunque cercanos a 2%.

Creemos que la Reserva Federal quiere ver un crecimiento superior a 3% anual, pero los elevados excesos de oferta del mercado laboral no sugieren que ese repunte esté por venir próximamente.

Precisamente ahí cobra importancia nuestro segundo indicador: la diferencia entre las tasas de subutilización laboral U6 y la de desempleo.

La tasa U6 es una medida más amplia de la subutilización laboral que la tasa de desempleo pues no sólo incluye a los desempleados sino también a los trabajadores marginalmente vinculados y a los empleados de tiempo parcial por razones económicas.

Los trabajadores marginalmente vinculados son aquellos que no están empleados, quieren trabajar y han buscado empleo en los últimos 12 meses, pero no fueron clasificados como desempleados porque no han buscado trabajo en las últimas 4 semanas.

Los empleados de tiempo parcial por razones económicas son aquellos que tienen empleos de medio tiempo y quisieran tener uno de tiempo completo, pero no han podido conseguirlo.

La diferencia entre las tasas U6 y la de desempleo aumentó considerablemente en la crisis de 2008-2009, pasando de un promedio pre-crisis de 3,8% a un máximo de 7,3% en el 2011, y en los últimos 3 años sólo ha bajado 1,4 puntos hasta 5,9% en septiembre.

El nivel ‘normal’ de este indicador aún está 2 puntos por debajo del actual y por eso creemos que falta un tiempo considerable para que lo alcance.

Entre más se demore la convergencia hacia los mandatos duales de inflación y de pleno empleo, más lenta será la normalización monetaria en EE.UU.

Por eso seguimos estimando que el primer aumento de tasas de interés ocurrirá en el último trimestre del 2015 y no a mediados de ese año.

Andrés Pardo Amézquita
Gerente de Investigaciones Económicas Corficolombiana

 


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