Consultorio/Inflación con altura

En las previsiones de Corficolombiana está que el año cierra con una inflación del 3,4 por ciento y que el 2015 se retorna a niveles del 3 por ciento, como resultado de un debilitamiento de la demanda interna y de unos menores precios de los combustibles.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
noviembre 28 de 2014
2014-11-28 03:01 a.m.

Según lo anticipamos, la inflación comenzó un nuevo repunte en el último trimestre del año, y esperamos que cierre diciembre en 3,4%. Esta aceleración se debe a la muy baja base estadística para este trimestre, pues el choque de oferta de octubre del 2013 produjo un efecto bajista importante sobre la inflación de alimentos y propició una inflación trimestral negativa de 0,21 % en el cuarto trimestre del 2013, la menor en más de 2 décadas. Ese choque resultó del efecto de normalización de la oferta de alimentos luego del paro agrario y de transportadores en agosto del año pasado. Con un retorno a niveles de inflación más normales en el último trimestre de este año (alrededor de 0,3 % trimestral, 0,5 puntos superior a la del año pasado) era previsible que la inflación debía repuntar de 2,9% en septiembre a 3,4% al cierre de diciembre, aunque esperamos que en noviembre alcance el punto máximo del año en 3,6%.

A pesar de este repunte, la inflación sin alimentos ni regulados se mantuvo estable y esperamos que ese sea el caso para lo que resta del 2014, reflejando el menor ritmo de crecimiento de la economía, alrededor de niveles consistentes con su potencial.

En el 2015 creemos que la inflación retornará a la meta de 3 % a finales de año como resultado de un debilitamiento de la demanda interna y de unos menores precios de los combustibles, pero después de mantenerse en la parte alta del rango meta (2 % a 4 %) en el primer semestre, afectada por una mayor indexación que en el 2014, por los efectos del Fenómeno de El Niño, por la devaluación, y por algunas presiones de costos laborales y no laborales. Esperamos una inflación promedio anual de 3,3 %.

Los precios de bienes y servicios con alta indexación a la inflación del año inmediatamente anterior (tarifas de transporte, arrendamiento, educación y salud, entre otros) contribuirán a mantener la inflación en la parte alta del rango meta pues el ajuste corresponderá a una inflación causada de 3,4 % en el 2014, mientras que el de este año correspondió al 1,9% causado en el 2013. Por ejemplo, la inflación anual del subcomponente de arrendamiento, el de mayor ponderación en la canasta de precios y cuyo incremento se limita a la inflación causada del año previo por motivos regulatorios, mantuvo una tendencia bajista en el 2014 y contribuyó a bajar la inflación de bienes no transables. Esta contribución bajista no estará presente en el 2015.

La eventual llegada del fenómeno de El Niño a comienzos del 2015 también podría generar algunas presiones alcistas durante el primer semestre. El Ideam sostiene que su probabilidad de ocurrencia ha aumentado recientemente y actualmente es de 65 %, y que tendría una importante incidencia en el primer trimestre del año. El Niño podría incrementar el costo de los alimentos y las tarifas de energía eléctrica temporalmente.

Por ejemplo, la sola expectativa de ocurrencia de El Niño incidió en los precios en bolsa de la energía eléctrica este año. Los precios aumentaron más de 240 % entre marzo y abril, y a pesar de la corrección bajista desde junio, han permanecido volátiles ante la incertidumbre sobre El Niño. No descartamos situaciones similares en la primera mitad del 2015, aunque el efecto sobre la inflación sería moderado ya que las comercializadoras de energía solo cubren el 20 % de la demanda de los consumidores finales con contratos en bolsa.

Por otro lado, la reforma tributaria del 2012 redujo los costos de la mano de obra con la eliminación de los aportes parafiscales y a la salud que estaban a cargo del empleador; los primeros desde mayo del 2013 y los segundos desde enero del 2014. Los indicadores laborales de la industria evidencian que el crecimiento anual de las remuneraciones a los trabajadores (salarios y prestaciones sociales) se han desacelerado desde el desmonte de esos aportes.

Sin embargo, en el 2015 se observará un repunte de ese indicador cuando se disipe el efecto de una sola vez de la última reducción de los costos laborales que introdujo la reforma tributaria, que fue en enero del 2014. Esta dinámica podría reforzarse por una tasa de desempleo descendente y que ya podría estar muy cerca de su nivel estructural no inflacionario. Esto también contribuirá a mantener la inflación por encima de la meta a lo largo del 2015.

Los costos no laborales también han repuntado significativamente. La variación anual de los precios del productor pasó de -0,5% al cierre del 2013 a 4,9% en octubre, la más alta en tres años. Esta aceleración también contribuirá a mantener la inflación elevada en la primera mitad del 2015, pero luego esperamos una moderación por la desaceleración económica.

En consecuencia, el Banco de la República se enfrenta simultáneamente a algunas presiones inflacionarias moderadas que mantendrán la inflación elevada durante la mayor parte del año; a un crecimiento del crédito que se ha desacelerado, pero es positivo y no es excesivo; y a unos riesgos importantes a la baja en el desempeño económico local. Estos últimos tienen que ver con la incertidumbre sobre el crecimiento mundial, un impacto no despreciable de menores precios del petróleo sobre la demanda interna, y unas preocupaciones importantes sobre el impacto de la política fiscal, especialmente en el 2016.

Bajo este complejo escenario, creemos que la tasa de política monetaria se mantendrá en 4,5% en lo que resta del 2014 y a lo largo del 2015.
Andrés Pardo Amézquita,
Gerente de Investigaciones Económicas de Corficolombiana


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