Consultorio / Laxitud externa

En el último mes, tres de los principales bancos centrales del mundo dejaron claro que por ahora no tienen intención de reducir el ritmo de sus actuales políticas de elevado estímulo monetario.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 15 de 2013
2013-05-15 10:32 p.m.

En contraste, el Banco de la República parece haber culminado su ciclo de reducción de tasas. Dado que, en nuestra opinión, la política monetaria global seguirá siendo el principal determinante de la tasa de cambio, creemos que las presiones revaluacionistas podrían intensificarse nuevamente, aunque verán cierta resistencia por el mayor intervencionismo por parte de las autoridades económicas.

En abril, el Banco de Japón anunció un nuevo gran programa de estímulo que busca inyectar 132 billones de yenes (1,4 billones de dólares) a la economía a través de la compra de activos. La economía japonesa solo representa una tercera parte de la estadounidense, pero el ritmo de compra mensual de títulos por parte del Banco de Japón será cercano al de la Reserva Federal en EE. UU. (70 mil millones de dólares, frente a 85 mil millones, respectivamente). Igualmente, la base monetaria de Japón aumentará en 25 % del PIB hasta finales del 2014, mientras que la Reserva Federal ha aumentado la de EE. UU. en 14 % del PIB desde 2008, cuando estalló la peor crisis en más de 70 años.

Por otro lado, el Banco Central Europeo relajó aún más su política monetaria al recortar la tasa de interés de referencia en mayo. La decisión se tomó ante las pocas señales de recuperación económica y ante la desaceleración de la inflación, que en abril se ubicó en 1,2 %, el menor nivel en 3 años e inferior a la meta de 2 %. Incluso, el Presidente del Banco Europeo indicó que podría “tomar medidas adicionales” para apoyar a la economía y dejó abierta la posibilidad de utilizar otros instrumentos de política para ampliar la liquidez. En efecto, la política monetaria en Europa mantiene un sesgo hacia un mayor relajamiento.

Finalmente, la Reserva Federal en EE. UU. ajustó el lenguaje del último comunicado para desestimar las expectativas del mercado sobre la posibilidad de que el ritmo de inyección de liquidez pudiera desacelerarse antes de terminar el año. Primero, la perspectiva de desempeño económico de corto plazo se ha deteriorado; el último comunicado resalta que la política fiscal “está restringiendo el crecimiento económico”, mientras que antes solamente se había tornado “algo restrictiva”. Esto significa que la preocupación ya no es del efecto que podrían tener los recortes fiscales del primer trimestre, sino del que se está observando y que está generando un nuevo episodio de desaceleración, según lo anticipamos.

Segundo, la Reserva Federal afirmó estar “preparada para aumentar o reducir el ritmo de compra de activos” dependiendo de la evolución de la economía. El mercado venía enfocándose en la discusión sobre el momento de reducir la compra de activos, pues algunos integrantes del Comité de Política Monetaria han revelado que favorecerían dicha decisión antes de finalizar el año.

No obstante, al incluir la posibilidad de aumentar el ritmo de compra de activos, la Reserva Federal le está recordando al mercado que no puede dar por hecho que el programa terminará antes de finalizar el año y que su suerte está atada al desempeño de la economía. Con el debilitamiento económico del último mes, deberían disminuir los prospectos de que el programa culmine anticipadamente. Seguimos esperando que la compra de activos se mantenga inalterada en todo el 2013.

Localmente, la percepción parece haber dado un leve giro positivo. Habíamos mencionando que el primer semestre se iba a caracterizar por un ambiente de “pesimismo moderado”, según el cual prevalecería un sesgo bajista en los pronósticos de crecimiento económico para el 2013. Sin embargo, la primera entidad que cambió ese sesgo fue nada menos que el Banco de la República, cuando aumentó su pronóstico de crecimiento del PIB para este año de 4% a 4, 3 %.

El Emisor confía en que los recortes de su tasa de interés y las acciones de política fiscal (el plan de choque del Gobierno)pdrían dar suficiente estímulo a la economía como para que su crecimiento se acelere significativamente a lo largo del 2013.

Según lo anterior y considerando el actual nivel expansivo de la política monetaria, creemos que el Banco de la República mantendrá su tasa de referencia inalterada en los próximos meses y que comenzará a incrementarla gradualmente en los últimos meses del año hasta llevarla a 3,75 % al cierre del 2013.

En consecuencia, la situación local contrasta con la ampliación del estímulo monetario en los países desarrollados. En nuestra opinión, el principal determinante del peso colombiano seguirá siendo este contexto de política monetaria extremadamente laxa en el exterior, por lo que creemos que las presiones revaluacionistas sobre el peso colombiano podrían intensificarse nuevamente en los próximos meses.

Sin embargo, nos preocupa que medidas de intervención cambiaria, como la que propone modificar la regulación de los fondos de pensiones, sean el comienzo de una etapa de distorsiones que potencialmente podrían conseguir devaluar la moneda, en detrimento del crecimiento económico. Brasil también había experimentado un fuerte proceso de revaluación; el exceso de intervencionismo cambiario (que incluyó cambios regulatorios, tributarios y controles de capital) condujo a la depreciación del real, pero el efecto colateral fue una fuerte desaceleración de la economía, que pasó de crecer 7,5 % en el 2010 a 2,7 % en 2011 y 0,9 % en 2012.

Andrés Pardo Amézquita,

Gerente de Investigaciones Económicas Corficolombiana.

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