Consultorio/ Mal necesario

Hay una alta probabilidad de que el Banco de la República se vea forzado a seguir ‘persiguiendo’ la inflación, llevando su tasa de intervención a 5,75 % a comienzos del próximo año. Por ello, Corficolombiana mantiene a la baja en la proyección de 2,8 % de crecimiento del PIB para el 2016.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 08 de 2015
2015-11-08 03:44 p.m.

El Banco de la República incrementó su tasa de intervención de 4,75 % a 5,25 %, en una decisión por mayoría y que superó las expectativas de los analistas (consenso: 5 %; Corficolombiana: 5 %). Según el comunicado de la reunión de octubre, la principal razón detrás de la medida fue el aumento de las expectativas de inflación, junto con la moderación del riesgo de una mayor desaceleración de la demanda interna.

En efecto, el Emisor resaltó que los pronósticos de inflación de los analistas a 1 y 2 años han aumentado, mientras que las medidas de expectativas de inflación derivadas de los títulos de deuda pública a corto y mediano plazo superan el límite superior del rango meta de 2 % a 4 %.

Por otro lado, el equipo técnico del Banco revisó al alza su pronóstico de crecimiento del PIB en el 2015, de 2,8 % a 3 % (igualándolo a nuestro pronóstico), bajo el argumento de que los datos de actividad económica para el tercer trimestre sugieren un dinamismo mayor que el proyectado. Igualmente, se mencionó que la tasa de crecimiento del crédito continúa superando la del PIB, lo cual seguramente contribuyó a afianzar la previsión de mayor crecimiento económico para este año.

Otro factor que estuvo detrás del incremento de la tasa de intervención, según el comunicado del Emisor, es que el aumento de las expectativas de inflación ha reducido considerablemente las tasas de interés reales. De esta forma, se busca evitar otorgar un estímulo excesivo a la economía en momentos en que la desaceleración del PIB no ha sido tan pronunciada, y en que el déficit de la cuenta corriente se mantiene en niveles preocupantemente elevados.

Según habíamos advertido, el incremento de la tasa de intervención en la reunión de septiembre (de 4,50 % a 4,75 %) no iba a ser suficiente para contener las expectativas de inflación, razón por la cual estimábamos que el Banco se iba a ver forzado a realizar nuevos incrementos hasta un nivel mínimo de 5,25 % antes de finalizar el año. En efecto, las distintas medidas de expectativas de inflación no solo no bajaron desde la reunión de septiembre, sino que siguieron aumentando. No obstante, el mensaje de esa reunión sugería que algunos codirectores del Emisor confiaban que el incremento de la tasa de intervención sería suficiente, y por esa razón creíamos que la senda alcista hasta 5,25 % iba a tomar dos incrementos separados de 0,25 puntos en octubre y noviembre.

Creemos que la decisión de la semana pasada servirá para disminuir las expectativas de inflación derivadas de los títulos de deuda pública en los próximos días, razón por la cual esperamos que la tasa de intervención se mantenga inalterada en la reunión de noviembre.

No obstante, nos preocupa que el reciente anuncio de aumento en las tarifas de energía eléctrica a los consumidores a finales de año y la intensificación del fenómeno de ‘El Niño’, generen mayores presiones al alza en la inflación que las estimadas, empujándola incluso por encima de 6% en los últimos meses del año.

Los principales riesgos de esta escalada serían: i) un aumento del salario mínimo incluso por encima de 7 % en el 2016; ii) la activación de mecanismos de indexación en donde varios componentes del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ajustarían con la inflación de cierre del 2015 (más notablemente, preocupa el componente de arrendamiento, que es el de mayor ponderación en el IPC, con un 18 %, y que actualmente arroja una variación anual de 3,7 %); y iii) un nuevo salto de las expectativas de inflación por encima del rango meta, como consecuencia de los factores anteriores.

Bajo este escenario, vemos una alta probabilidad de que el Banco se vea forzado a seguir ‘persiguiendo’ la inflación, incrementando su tasa de intervención hasta 5,75 % a comienzos del próximo año. Por esta razón, mantenemos un sesgo a la baja en nuestra proyección de 2,8 % de crecimiento del PIB para el 2016.

El Emisor también anunció un nuevo mecanismo de intervención cambiaria (subastas de opciones financieras) con el fin de reducir la volatilidad del dólar. Las subastas serán por 500 millones de dólares y se convocarán cuando la TRM supere en 7 % su promedio de los últimos 20 días.

Creemos que la medida es adecuada, pero llega tarde. Desde mediados de año, y más específicamente desde que el dólar superó los 2.600 pesos en julio, veníamos insistiendo en la necesidad de que el Banco interviniera en el mercado. Considerábamos que la excesiva volatilidad del dólar estaba afectando la planeación financiera de las empresas, lo cual influía negativamente en las decisiones de inversión y en las previsiones de crecimiento económico, y estaba generando expectativas de mayor devaluación, lo cual a su vez presionaba al alza las expectativas de inflación. En nuestra opinión, haber intervenido en su momento habría reducido la necesidad de incrementar la tasa de intervención en estos momentos.

No obstante, creemos que esta última medida, junto con el cambio regulatorio que se anunció en la reunión de septiembre, el cual aumenta la disponibilidad de caja en divisas de los intermediarios del mercado, contribuirá a disminuir la volatilidad de la tasa de cambio y a evitar presiones de devaluación excesiva en ciertas circunstancias, como las que se presentaron en agosto y septiembre. Lo anterior y el mayor nivel de la tasa de intervención refuerzan nuestra expectativa de una mayor corrección a la baja del dólar en los próximos meses, en la medida que se reduzca la aversión al riesgo global. Seguimos esperando que el dólar alcance niveles de 2.750 pesos en el corto plazo.

Andrés Pardo Amézquita

Director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

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