Consultorio/ La nueva preocupación

El Emisor mantendría su tasa de intervención en 4,5 % hasta finales de año, y habría recortes de al menos 0,75 puntos en el primer semestre de 2016, cuando habrá más evidencia de la débil dinámica de la demanda interna, y de un descenso en la inflación y en el déficit de la cuenta corriente.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 27 de 2015
2015-08-27 12:22 a.m.

El Banco de la República mantuvo su tasa de interés de intervención en 4,50 %, en una decisión que no fue unánime. Una minoría dentro de la Junta volvió a votar por un incremento de tasas, al igual que ocurrió en la reunión de julio. La preocupación sobre la inflación y sobre unos mayores riesgos inflacionarios futuros se mantuvo, pero ahora surgió una preocupación adicional asociada a un menor desempeño de la actividad económica. Este cambio de lenguaje y nuestra expectativa de que la demanda interna continúe decepcionando, refuerzan nuestra estimación de que la tasa de intervención se mantendrá en 4,50 % en 2015. Evidentemente, el principal riesgo de un incremento de tasas es que la devaluación del peso se acentúe significativamente.

La reunión del Emisor de julio había sorprendido porque una minoría dentro de la Junta votó por un incremento de tasas, lo cual indicaba que algunos miembros estaban ahora más preocupados por la inflación que por la desaceleración económica. Además, el comunicado de esa ocasión mencionaba una mayor probabilidad de que la convergencia de la inflación a la meta tardara más de lo previsto, debido a la devaluación reciente del peso y a la persistencia del Fenómeno de ‘El Niño’. Consistente con lo anterior, el equipo técnico subió su pronóstico de inflación para 2015 de 4,1 % a 4,5 %. Los mercados comenzaron a incorporar un eventual aumento de tasas en los próximos meses y la incertidumbre con respecto a la decisión de la reunión de agosto era la más alta en lo corrido del año.

Era de esperar que el grupo minoritario de la reunión de julio insistiera en incrementar la tasa de intervención, especialmente debido al fuerte aumento del dólar en el último mes. En efecto, en la reunión de agosto se mantuvo la preocupación sobre el mayor tiempo que tomaría la convergencia de la inflación a la meta, pero sorprendió la mención de nuevos riesgos asociados a un peor desempeño de la actividad económica, lo que fortalecía el argumento de mantener la tasa de intervención estable.

Primero, el Emisor resaltó nuevamente la débil dinámica de la demanda externa. Sin embargo, se mencionó que las tasas de crecimiento de las dos principales economías desarrolladas, EE. UU. y la Eurozona, serían algo inferiores a las previstas, y que hay riesgo de una mayor desaceleración económica en China, lo cual afectaría aún más el crecimiento de la demanda externa.

Segundo, se hizo referencia a la sorpresiva devaluación reciente del yuan, y a la volatilidad que ha generado en los mercados financieros mundiales y en los precios de las materias primas, incluido el petróleo. Una mayor volatilidad y unos menores precios de materias primas conducirían a un peor comportamiento de la economía colombiana.

Tercero, no solamente se resaltó el descenso significativo del precio del petróleo, sino también que las cotizaciones de varios productos básicos que importa Colombia dejaron de caer. El Banco advirtió que si estos niveles en los precios de las exportaciones e importaciones se mantenían, podría acentuarse el efecto negativo sobre los términos de intercambio, el ingreso nacional, y la demanda interna.

Finalmente, el Emisor destacó que los nuevos indicadores del segundo trimestre indicaban que la demanda interna continuó debilitándose.

En efecto, algunos datos que se conocieron en la última semana corroboran que el debilitamiento de la demanda interna se ha acentuado, como la confianza de los consumidores, las ventas al por menor y las importaciones. En este punto queremos llamar la atención sobre el dato del PIB del segundo trimestre que se conocerá unos días antes de la próxima reunión del Banco de la República en septiembre. Esperamos que el crecimiento del PIB en ese trimestre haya sido similar al del primero, o incluso algo mayor, pero será más relevante monitorear el crecimiento de la demanda interna, la cual se habría desacelerado nuevamente. Mientras que la tasa de crecimiento de la demanda interna fue 4,2 % en el primer trimestre frente a la del PIB de 2,8 %, en el segundo se habría situado por debajo de la del PIB por primera vez desde comienzos de 2013. Una demanda interna creciendo por debajo del PIB, y disminuyendo, será un factor determinante para el comportamiento de la inflación en los próximos trimestres, en donde ese comportamiento podría moderar sustancialmente las presiones inflacionarias, especialmente en el rubro de los bienes no transables.

Además, el continuo debilitamiento de la demanda interna está favoreciendo una disminución del déficit comercial, y en consecuencia, del déficit de la cuenta corriente. El alto nivel del déficit de la cuenta corriente ha sido el otro factor de peso, junto con la inflación, que ha impedido que el Emisor baje sus tasas de interés, así que una disminución más acelerada de ese déficit debería restarle peso a los argumentos a favor de aumentarlas. Los datos que se conocieron la semana pasada refuerzan esta idea: el déficit comercial bajó a 814 millones de dólares en junio, inferior a los 870 millones que se registraron en mayo y al máximo reciente de 1.8 mil millones en enero, además de ser el menor nivel mensual desde septiembre del año pasado.

En consecuencia, seguimos esperando que el Emisor mantenga su tasa de intervención en 4,5% hasta finales de año, y esperamos recortes de al menos 0,75 puntos en el primer semestre de 2016, cuando habrá más evidencia de la débil dinámica de la demanda interna, y de un descenso en la inflación y en el déficit de la cuenta corriente.

Andrés Pardo Amézquita

Director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana

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