Consultorio/Un peso pesado

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 03 de 2014
2014-04-03 12:14 a.m.

El anuncio de JPMorgan de aumentar la ponderación de los TES dentro de su principal índice de bonos gubernamentales de mercados emergentes (GBI-EM Global Diversified), y el efecto que esto tuvo principalmente en la tasa de cambio, ratificó nuestra tesis de que los activos financieros locales debían recuperarse de la turbulencia de mercados emergentes, ante el comienzo del proceso de diferenciación entre economías con fundamentales sólidos y aquellas con alta vulnerabilidad. En su momento advertimos que países con un manejo económico prudente, con buenos fundamentales macroeconómicos y más conectados con los países desarrollados (entre ellos Colombia), experimentarían una recuperación importante en sus activos financieros locales en la medida que cediera la volatilidad internacional, como en efecto ha ocurrido en las últimas semanas.

La decisión de JPMorgan con respecto a los bonos colombianos contribuyó significativamente a ese proceso de diferenciación a favor de Colombia. Sin embargo, nuestra tesis de apreciación de la moneda local también se justificaba por el hecho de que el ingreso de divisas a la economía continúa superando ampliamente el egreso. El grueso de nuestro argumento de apreciación de la tasa cambio se basaba en nuestra expectativa de que el ingreso de divisas al país, liderado por los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED), seguirá superando el egreso con creces.

MÁS ENTRADAS QUE SALIDAS DE DÓLARES

Una de las pocas variables que genera cierta preocupación en torno a la solidez de la economía local para soportar choques externos, tiene que ver con el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente está totalmente financiado por los flujos de IED hacia Colombia. Es más, los flujos de IED son ampliamente superiores al déficit en cuenta corriente, así que su financiamiento no depende de flujos de corto plazo y altamente susceptibles a cambios bruscos en la volatilidad de los mercados financieros internacionales, como los de inversión extranjera de portafolio (a veces conocidos como “capitales golondrina”). Según los últimos datos de la balanza de pagos, los flujos de IED ascendieron a 16,8 mil millones de dólares en todo el 2013, mientras que el déficit en cuenta corriente se ubicó en 12,7 mil millones de dólares en el mismo periodo, lo que equivale a un cubrimiento del 132 %.

Al analizar los flujos de capital que efectivamente pasan a través del mercado cambiario (y que se contabilizan en la balanza cambiaria), también se aprecia que la entrada de flujos de IED al país no se ha deteriorado en los últimos años. En lo corrido de este año hasta el 14 de marzo, la IED ascendía a 3,1 mil millones de dólares, 6,1 % superior a lo registrado en el mismo periodo del 2013. Más aún, los flujos mensuales de la balanza cambiaria muestran que desde el primer semestre del 2011, cuando los datos del déficit en cuenta corriente y de la IED eran relativamente parecidos (1,4 mil millones de dólares de egresos por el déficit de cuenta corriente y un monto similar de ingresos por la IED), la brecha entre ambos indicadores se ha ampliado progresivamente en favor de los ingresos por IED hasta 800 millones de dólares.

INCREMENTOS EN LOS PRECIOS DE LOS ‘COMMODITIES’

Otro aspecto que podría generar presiones de apreciación sobre la tasa de cambio en los próximos meses, es el incremento generalizado que han registrado los precios de los commodities en lo corrido del 2014, luego de haber registrado una tendencia decreciente a lo largo del 2013. Los mayores precios internacionales de los bienes básicos que exporta Colombia implicarían una mayor entrada de divisas al país. Estos mayores ingresos ayudarían a suavizar el déficit en la cuenta corriente a través de un mayor superávit en la balanza comercial, y al mismo tiempo, reduciría la vulnerabilidad de la tasa de cambio al déficit en cuenta corriente.

En casi todos los casos, los precios de las materias primas superan el promedio observado en el 2013: el precio del café ha aumentado 57,1 %, el del níquel 12,2 %, el del carbón 4,1 % y el del oro 7,7 %. Los precios del petróleo se mantienen en niveles altos, similares a los observados en el 2013, y no esperamos caídas importantes a lo largo del 2014. Los precios promedio del Brent y del WTI en lo corrido del año se ubican en 107,2 dólares por barril (dpb) y 98,5 dpb, respectivamente, comparados con los promedios de 104 dpb y 98 dpb registrados en el 2013, en ese mismo orden.

PRESIONES DE APRECIACIÓN NO HAN DESAPARECIDO

Todo lo anterior nos hace pensar que correcciones adicionales en la tasa de cambio son muy probables a lo largo del año. La entrada de flujos que se espera para los próximos 6 meses (producto de la decisión de JPMorgan), será un factor importante que seguirá generando presiones de apreciación en la tasa de cambio. También creemos que los flujos de IED hacia el país seguirán siendo la principal fuente de financiamiento del déficit en la cuenta corriente, razón por la cual esperamos que se mantenga como un soporte importante para el peso colombiano.

No obstante, algunos nuevos episodios de volatilidad propiciarán devaluaciones transitorias de la tasa de cambio. Algunos de ellos serían anuncios adicionales de la Reserva Federal sobre el desmonte del programa de compras de activos (QE3), una potencial intensificación del conflicto entre Rusia y Ucrania, una mayor desaceleración de China, preocupaciones adicionales con respecto al desempeño de algunas de las economías emergentes vulnerables, y con las elecciones presidenciales locales de mayo. Estos eventos podrían empujar la tasa de cambio nuevamente a niveles cercanos o incluso superiores a los 2.000 pesos por dólar, pero creemos que serán oportunidades interesantes de compra de la moneda local, pues anticipamos que éstos serán de tipo transitorio.

Andrés Pardo Amézquita, gerente de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.

Fabio David Nieto, analista Cambiario de Corficolombiana.

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