Consultorio / Menos PIB, más déficit

Ante la incertidumbre sobre la velocidad y la magnitud de la desaceleración de la economía, creemos que el Gobierno debería anticiparse a emitir más deuda en el exterior y a realizar canjes de deuda interna en los próximos meses, pues vienen elevados vencimientos.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
abril 10 de 2015
2015-04-10 04:18 a.m.

A finales del 2014 el Gobierno aumentó su estimación de déficit fiscal para el 2015 a 2,8% del PIB. Este cambio se dio como consecuencia de sendas revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento económico (de 4,8% a 4,2%) y del precio del petróleo (de 98 a 48 dólares por barril) en 2015.

La Regla Fiscal exige un déficit fiscal estructural de 2,2% del PIB este año, pero permite que el déficit observado sea superior en 0,6% del PIB con estos menores pronósticos: 0,1% por un PIB proyectado inferior a su potencial (brecha del producto negativa), y 0,5% por un precio del petróleo proyectado inferior a su nivel estructural de mediano plazo.

Igualmente, la Regla Fiscal no exigía modificaciones al gasto aprobado en la Ley de Presupuesto del 2015. Sin embargo, luego de conocerse los malos resultados financieros de Ecopetrol en el 2014, el Gobierno se vio en la necesidad de anunciar un recorte de gasto público por 6 billones de pesos.

El Gobierno recibirá 4,7 billones en el 2015 por dividendos de Ecopetrol, 3,7 billones menos que lo que se estimaba originalmente. Adicionalmente, el recaudo de impuestos por declaración de renta y CREE asociado a las utilidades de Ecopetrol del 2014 será casi 2 billones menos que el que anteriormente se estimaba. Ese mismo recaudo asociado a otras empresas petroleras también se verá afectado, aunque en menor magnitud.

Estos menores ingresos con respecto a las previsiones originales, que suman alrededor de 6 billones de pesos, no se podían contabilizar dentro del déficit fiscal adicional que permite la Regla Fiscal este año, debido a que se originan en los resultados financieros del año pasado y no del 2015. Por esta razón, el Gobierno se vio en la necesidad de compensar esta pérdida de ingresos con un recorte de gasto de magnitud similar en el 2015.

Sin embargo, creemos que esta reducción del gasto público tendrá un impacto negativo adicional sobre la actividad económica este año. En efecto, luego del anuncio de aplazamiento de gasto en febrero, redujimos nuestro pronóstico de crecimiento del PIB para el 2015, de 4% a 3,6%.

Un menor crecimiento implica menos recaudo de impuestos, y la Regla Fiscal permite que esos menores ingresos se compensen con un mayor déficit fiscal, es decir, con más endeudamiento.

Dado que nuestro pronóstico de crecimiento económico es menor que el 4,2% del Gobierno, estimamos que el déficit fiscal en 2015 será 0,6 billones de pesos mayor que el proyectado por el Gobierno.

Creemos que este es un monto muy manejable y el Gobierno no debería tener dificultades para conseguir los recursos adicionales en el mercado de deuda pública local o externo.

Desafortunadamente, los riesgos sobre la actividad económica en el 2015 están sesgados a la baja, por lo cual quisimos considerar el impacto de escenarios más pesimistas. Por ejemplo, el Banco de la República tiene un pronóstico base de crecimiento del PIB de 3,6%, igual al nuestro, pero su rango de valores más probables no es simétrico, sino que va de 2% a 4%.

Es importante tener en cuenta que la Regla Fiscal autoriza un aumento del gasto público, por encima del aprobado en la Ley de Presupuesto, cuando la tasa proyectada de crecimiento económico se ubique 2 puntos porcentuales (p.p.) o más por debajo de la del PIB potencial. En caso de que se pueda llevar a cabo ese gasto adicional, conocido como “gasto contracíclico”, su magnitud no podrá ser superior al 20% de la brecha negativa del producto que se haya estimado (diferencia entre el PIB proyectado y el potencial).

El Comité de la Regla Fiscal estimó un crecimiento del PIB potencial de 4,8% en el 2015, así que el Gobierno podría incurrir en gasto contracíclico si la proyección oficial se moderara en algún momento a niveles de 2,8% o menos.

La menor tasa de crecimiento económico que no permite realizar gasto contracíclico en el 2015 es 2,9%, en cuyo caso estimamos que el déficit fiscal y las emisiones de deuda podrían aumentar en 1,2 billones de pesos con respecto a las proyecciones vigentes del Gobierno (déficit de 3% del PIB, frente al 2,8% que proyecta el Gobierno).

Ahora, si el crecimiento económico proyectado se redujera a 2,8%, estimamos que el déficit fiscal y las emisiones de deuda podrían aumentar hasta en 5,5 billones de pesos con respecto a las proyecciones oficiales (el déficit fiscal ascendería a 3,5% del PIB): i) 1,3 billones menos de ingresos tributarios asociados a un crecimiento del PIB de 2,8% frente al oficial de 4,2%; y ii) 4,2 billones de gasto contracíclico dado que el crecimiento del PIB sería 2 puntos menos que el potencial.

Según nuestros cálculos, la brecha del producto fue ligeramente negativa en el 2014, cercana a -0,7% del PIB. Con un crecimiento de 2,8% frente a un potencial de 4,8%, la brecha se ampliaría a -2,6%. Esto equivaldría a 21 billones calculados a partir de un PIB nominal de casi 810 billones en el 2015. Como el gasto contracíclico no debe superar el 20% de la brecha del producto, entonces su valor máximo sería 4,2 billones, según mencionamos previamente.

Ante la incertidumbre sobre la velocidad y la magnitud de la desaceleración de la economía, creemos que el Gobierno debería anticiparse a emitir más deuda en el exterior y a realizar canjes de deuda interna en los próximos meses, especialmente considerando los elevados vencimientos en octubre del 2015 (10 billones) y junio del 2016 (21 billones).

Andrés Pardo Amézquita

Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas Corficolombiana

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