El coraje de Gordon Brown

Luego de 12 años del Partido Laborista en el poder, deberá asumir con coraje la adversidad y conside

Redacción Portafolio
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mayo 14 de 2009
2009-05-14 12:43 a.m.

En un libro publicado en el 2007 bajo el nombre de Coraje, el primer ministro británico Gordon Brown expresó que "siempre se ha fascinado por hombres y mujeres con coraje", especialmente porque "han estado preparados para afrontar sacrificios y persistir, algunos por varios años, en contra de las más grandes adversidades".

Todo parece indicar que en los próximos meses él mismo deberá poner a prueba su capacidad de tomar decisiones necesarias para el futuro del Reino Unido, aunque éstas le representen, como lo indican las encuestas, la pérdida del poder al Partido Laborista.

Al igual que hace treinta años, cuando la líder del Partido Conservador Margaret Thatcher se convirtió en primera ministra, sucediendo al laborista James Callaghan, las condiciones económicas son el tendón de Aquiles del partido de Gobierno. En el 2009, el Reino Unido experimentará un déficit fiscal cercano al 12,5 por ciento del PIB, mientras los desempleados superarán los dos millones, y la deuda pública se duplicará bordeando el 80 por ciento del PIB.

Ante esas condiciones el Primer Ministro ha tenido que enfrentar dos tipos de consecuencias. Por un lado, su popularidad ha caído con una velocidad impresionate, y como si no fuera poco, ha tenido que tomar medidas, que siendo necesarias, contribuyen a su descalabro político. El caso más diciente ha sido el incremento al 50 por ciento en el impuesto de renta a los sectores de mayor ingreso, que de entrada lo ha hecho incumplir la promesa del laborismo de no aumentar los gravámenes sobre la renta.

Tal como están las cosas, la situación fiscal del Reino Unido no es sostenible en el mediano y largo plazo. Aunque el Gobierno trate de defender la expansión del gasto publico debido a la necesidad de tomar medidas contracíclicas, este ya supera el 50 por ciento del PIB, mientras los ingresos continúan reduciéndose ante la contracción en el crecimiento económico. Si bien el ministro del Tesoro, Alistair Darling, ha tratado de ganar tiempo con el argumento de la crisis internacional, expresando que una vez las condiciones macroeconómicas mejoren la situación se corregirá paulatinamente, la realidad indica que una política urgente de ajuste fiscal es más que necesaria. Pensar regresar a los niveles de crecimiento previos a la crisis, dinamizada entre otros, por el sobreapalancamiento del sector financiero y la burbuja hipotecaria, es una ilusión.

En el frente político, Gordon Brown se enfrenta con el Partido Conservador, liderado por el joven carismático David Cameron lo aventaja en las encuestas con un margen del 15 por ciento, lo cual aumenta las presiones del electorado para llamar cuanto antes a una elección general.

Dentro del Partido Laborista también crecen los clamores para que Brown renuncie y deje que figuras como los ministros Jack Straw, David Milliband o Alan Johnson asuman el liderazgo y se enfrenten a la maquinaria conservadora. El problema es que a cualquiera de ellos le va peor que a Brown en las encuestas.

Luego de doce años del Partido Laborista en el poder, Gordon Brown deberá asumir con coraje la adversidad y considerar convocar elecciones generales para probar si su programa económico cuenta con el suficiente respaldo popular.

Al igual que en 1979, los conservadores se han ido ganando la credibilidad para sanear la finanzas publicas, lo que en definitiva indica que la era de David Cameron puede estar próxima a iniciarse y que le tocará, para poner la casa en orden, ganarse el título del 'niño de hierro'. 

ivanduquemarquez@gmail.com

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