Coyuntura/ Dar el salto a las nuevas tecnologías energéticas

Como valores agregados es preciso recalcar que la operación de un vehículo operado con GNV es menos costosa en términos generales aun con las constantes variaciones en los precios del combustible, el proceso de combustión es menos fuerte, lo que provoca un descenso en el nivel de ruido.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
junio 25 de 2015
2015-06-25 12:40 a.m.

El mundo entero se encuentra inmerso en una nueva carrera para eliminar, o al menos aminorar la total dependencia de los combustibles derivados del petróleo.

Muchos países vienen, desde hace varios años, tratando de encontrar el modelo de tipo de combustible que más se adapte a sus necesidades, no solo en materia de extracción, procesamiento y distribución del medio energético, sino también teniendo en cuenta variables internas como el acceso a las materias primas necesarias para todas las etapas de producción.

La opción de priorizar la producción de estos nuevos tipos de combustible vehicular en un país, presenta diversos retos; a saber, procesos de culturización o cambio de chip en proveedores y compradores, cambio y adaptación de los flujos de abastecimiento y cambio en el tipo de motor de los vehículos ofrecidos en el mercado nacional, así como un enorme esfuerzo y compromiso tanto de las instituciones públicas como de los actores privados, son elementos que están a la orden del día, para dar ese importante paso y encontrar maneras de acabar la ya enfermiza dependencia de un tipo energético que está escaseando cada vez más a nivel mundial.

Es por esto que la bolsa de posibilidades se torna cada vez más variada. Ya son incontables la cantidad de opciones que las grandes marcas mundiales de la industria automotriz han salido a ofrecer en el mercado automotor. Desde los clásicos motores a gasolina común o diesel; pasando por los vehículos impulsados por gas (gas natural vehicular, biodiesel, etanol, metanol, o hidrógeno; y hasta aquellos de tipo híbrido o eléctrico.

En Colombia este proceso de migración hacia nuevas formas de impulsar un vehículo a motor también se encuentra en su momento más emocionante. Al país están entrando nuevos y/o mejores motores y vehículos que aceptan y recomiendan otros tipos de combustibles, ajenos a aquellos provenientes del petróleo.

Entre los antes descritos, el Gas Natural Vehicular se afianza en Colombia como una de las opciones más relevantes y como claro candidato para obtener el protagonismo en un mercado con una pluralidad de opciones creciente. En los últimos años y con un aporte muy importante del sector del transporte público, el GNV se ha venido consolidando como una de las grandes opciones a tener en cuenta a la hora de elegir un vehículo, sea para ofrecer un servicio de transporte en cualquiera de sus modalidades o para fines privados. Atrás han quedado los tiempos en los que se pensaba que la disminución en el rendimiento del motor era notable.

Hoy en día la razón de elección de un vehículo no se centra exclusivamente en el costo de operación de la máquina. Variables como su performance y rendimiento resultan fundamentales a la hora de decidir qué vehículo comprar. Con el paso del tiempo los carros operados con GNV se vienen ganando su puesto en el mercado local e internacional.

Si bien algunos motores a gasolina/diésel que son convertidos para operar bajo GNV han presentado algunos inconvenientes aparentemente por no ser diseñados inicialmente para trabajar con gas, la actividad (de pasar el motor de gasolina/diésel a GNV) se ha venido perfeccionando en los últimos años y cada vez presenta menores inconvenientes tanto en el proceso de adaptación del motor, como en el rendimiento del mismo.

La historia es muy diferente al hablar de motores diseñados o creados para funcionar con GNV. En términos generales, la operación y rendimiento del motor es similar si se compara con motores a combustible común, en especial frente a variables como durabilidad.

Como valores agregados es preciso recalcar que: la operación de un vehículo operado con GNV es menos costosa en términos generales aun con las constantes variaciones en los precios del combustible (en especial en comparación con el ACPM), el proceso de combustión es menos dramático lo que lleva a que se generen menores niveles de ruido. Por ser motores que ofrecen una tecnología mucho más limpia en materia medioambiental, es un bien que no se encuentra sujeto al impuesto al valor agregado (IVA).

La migración al GNV no solo se ha dado en servicios de transporte público, como el del Transporte Especial (bien sea empresarial, turístico o escolar) o el Individual Público (Taxis Amarillos). De unos pocos años para acá y con los procesos de implementación de Sistemas Integrados de Transporte (SITPs) o Sistemas Estratégicos de Transporte (SETPs) a nivel nacional, muchas administraciones públicas, regionales y/o locales, han optado por incluir en los términos de referencia o términos de condiciones de licitaciones y demás procesos concursales, la posibilidad u obligación de ofrecer vehículos de motores impulsados por GNV, como medio claro para combatir la afectación al medio ambiente y, en no pocos casos, como medio para amortiguar los crecientes costos de la actividad transportadora.

Cada vez están más dadas las cosas para que Colombia se ponga a la par de los países que han dado ese gran salto de implementación de nuevas tecnologías en materia de energía. En un proceso que ya lleva años, sino década(s), el país ha dado los primeros pasos importantes en la adaptación de nuevos sistemas de generación y comercialización de combustibles que no dependan, total o parcialmente, del petróleo y sus derivados. La cuestión ahora es si debemos apostarle a un solo (o unos pocos) modelo o tipo de producto a ofrecer (como ha pasado con amplios sectores del Brasil, donde el Etanol ha monopolizado en gran medida mercados locales) basado en nuestras capacidades internas de producción, o simplemente permitir que las fuerzas del mercado operen y que al final del camino sea el comportamiento de oferentes/clientes y la asignación de precios de cierto producto en el mercado, lo que determine el futuro de uno o varios tipos de combustible en el país.

Daniel Ortega Dávila,

Abogado y politólogo de la Universidad de los Andes y magister de Economia.

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