Coyuntura/Diez prioridades en agua y saneamiento

En un escenario de rezagos, pobreza e inequidades en el acceso al agua y el bajo tratamiento de aguas residuales, Colombia requiere un plan estratégico nacional de agua potable y saneamiento, así como un plan integral de agua y saneamiento rural.

Redacción Portafolio
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mayo 27 de 2014
2014-05-27 12:12 a.m.

De tiempo atrás, los planes de desarrollo, y en particular el del actual Gobierno, señalan la importancia de reducir la brecha entre el desarrollo de las ciudades, los municipios menores y zonas rurales. Sin embargo, esta no se viene cerrando, y es el momento de hacer un alto en el camino para encontrar alternativas que resuelvan problemas endémicos del sector, como la reducción del rezago en coberturas de agua potable y saneamiento básico en la zona rural.

Tras un profundo análisis de la historia reciente de políticas públicas, realizaciones y desarrollos del sector de agua, saneamiento y ambiente, Acodal ha identificado 10 estrategias claves que pudieran denominarse ‘la hoja de ruta del agua’:

1. Definir un plan estratégico nacional de agua potable y saneamiento. Este proyecto debe fundamentarse en la realización de un inventario sanitario nacional que reconozca la diversidad de las zonas rurales.

2. A partir de dicho inventario sanitario nacional, diseñar un plan integral para agua y saneamiento rural, que permita reconocer los ingresos y capacidad de pago, para atender de forma eficaz las demandas por servicios de agua potable y saneamiento rural.

3. Crear la agencia nacional del agua para la gestión integral del recurso hídrico a fin de coordinar las actuaciones de los diferentes actores económicos y sociales, frente a la necesidad de adaptación a los efectos del cambio climático. La agencia fijará criterios de inversión de recursos nacionales para programas específicos de protección de cuencas, conservación de páramos, descontaminación y adaptación al cambio climático.

4. Crear la superintendencia del ambiente para que ejerza control y seguimiento de las acciones públicas a cargo de las autoridades ambientales y privadas, que demandan recursos naturales y que impactan el ambiente, sea por acción u omisión.

5. Crear una unidad administrativa especial de agua y saneamiento, adscrita al Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, que sea ejecutora de proyectos de interés nacional y de integración regional. Será una entidad que además apoyaría en asistencia técnica y capacitación.

6. Asignar recursos a Colciencias para apoyar la investigación en tecnologías alternativas para el sector.

7. Avanzar en la creación de políticas nacionales orientadas a la implementación del aprovechamiento de residuos, basura cero y reducción en la disposición en rellenos sanitarios.

8. Crear los mecanismos para garantizar la calidad y certificar tecnologías apropiadas por el sector.

9. Ajustar la regulación, el control y la vigilancia, de tal forma que responda a la diversidad del país, y se garantice el impacto y la sostenibilidad de las inversiones.

10. Avanzar de manera excepcional en tratamiento de aguas residuales y en tecnologías adecuadas de saneamiento en los centros poblados y viviendas dispersas de las zonas rurales.

Con base en estas diez estrategias, Acodal busca aportar su experiencia de 58 años, a fin de lograr un desarrollo equitativo del sector agua, saneamiento y ambiente, como soporte a los objetivos de reducción de la pobreza y la brecha urbano-rural, así como avanzar en la protección del recurso hídrico nacional.

UNA HOJA DE RUTA

Los diez puntos planteados anteriormente por Acodal, ponen de presente que –por compromisos constitucionales, como es el logro de la universalidad de los servicios de agua y saneamiento como factores determinantes de la salud de los colombianos, el cumplimiento de las Metas del Milenio a las que se comprometió el país–, es perentorio poner en marcha estrategias, planes y programas eficaces, orientados desde el nivel nacional, dadas las dificultades y debilidades que en este frente han demostrado las entidades territoriales.

Sin duda, un marco de acción que pudiera consolidarse como una ‘Hoja de ruta del agua’, exige una actuación coordinada desde el nivel central para reducir la pobreza en las zonas rurales y mejorar el acceso al agua potable, cuya calidad es uno de los factores que más incide en los indicadores de morbimortalidad de la población campesina.

La orientación del desarrollo hacia lo urbano, desde la década de los 70 en el siglo pasado, se ha explicado en la estructura urbana del país, que se ha preciado de contar con numerosas ciudades, debido a la conformación natural de regiones divididas por importantes cordilleras, y organizadas en torno a la red hídrica y las costas, especialmente la del Caribe, que le restan atención a un segmento tan importante como el rural.

En un escenario de rezagos, pobreza e inequidades en el acceso al agua y el bajo tratamiento de aguas residuales, Colombia requiere un plan estratégico nacional de agua potable y saneamiento, así como un plan integral de agua y saneamiento rural.

Estos grandes desafíos deben constituirse en una sólida política de Estado que debe ser complementada por las reformas legislativas y administrativas a las que haya lugar, dándole al agua en Colombia la verdadera importancia estratégica que se merece.

Maryluz Mejía de Pumarejo

Presidenta ejecutiva de Acodal

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