Coyuntura/Economía, educación y BPO

En los últimos 20 años, los servicios de Call Center han proliferado en el país con resultados positivos. Estamos ante un país con talento humano, con seguridad para la empresa y con estabilidad, características necesarias para pensar que este no tiene por qué ser un caso aislado.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 03 de 2014
2014-11-03 04:53 p.m.

La crisis, la evolución de ciertas economías emergentes y la globalización de los servicios, abren oportunidades donde lo social y lo empresarial se pueden encontrar en un prometedor escenario para impulsar cambios importantes en un país.

Colombia ha duplicado su PIB en la última década con el establecimiento de zonas de libre comercio, es el segundo país hispanoparlante más grande del mundo y el tercer país con más universidades de América Latina.

Durante los últimos 20 años, los servicios de Call Center han proliferado en el país con resultados positivos, muy valorados a nivel internacional. Estamos ante un país con talento humano, con seguridad para la empresa y con estabilidad, características necesarias para pensar que este no tiene por qué ser un caso aislado de asentamiento y proliferación del negocio de la tercerización de servicios.

Yendo más lejos y con las medidas adecuadas, la externalización de servicios hacia el país que requieren una mayor cuantificación, puede tener un impacto incluso mayor. Esta realidad, prometedora, contrasta con otras no tan reconfortantes que muestran los ‘ranking’, los cuales sitúan a Colombia en segunda posición entre los países con mayor desigualdad en Latinoamérica o en las últimas posiciones del informe Pisa que lleva a cabo la Ocde.

A mi entender, ambos son, en realidad, dos reflejos de una misma circunstancia: la brecha social es también brecha geográfica y étnica. Basta con mirar la diferencia de resultados por municipios para toparse con una incómoda realidad desigual y marginadora desde lo económico a lo educativo. En palabras de Anthony Giddens: “La educación tiende a expresar y reafirmar desigualdades ya existentes en mucha mayor medida de lo que contribuye a cambiarlas”.

Coincido con este pensamiento y creo que aplica para Colombia, hasta el punto de pensar que es a través de la disminución de esa brecha social, que empezará a reducir el atraso educativa y no al revés. Que por tanto, lo que necesita el país es encontrar mercados e inversión extranjera para, a través del empleo cualificado y el flujo de capital en las clases medias y bajas, salvar la distancia que no es salvable únicamente desde la revisión e inversión en el sistema educativo público, que es obviamente necesario pero no suficiente.

Y es aquí donde por su situación económica, política e incluso geográfica, se encuentra la oportunidad de impulsar en Colombia un nicho de centros de tercerización de procesos empresariales. La cultura, bien social destacado en este país en su nivel medio, por encima de muchos de sus vecinos, el interés por la educación, notorio en el país, y la competitividad en costes especialmente en zonas de una concentración urbana no tan elevada, dibujan un escenario propicio para atraer inversión extranjera y empleo con cierta cualificación en regiones que pueden aprovecharlo para, definitivamente, impulsarse hacia la reducción de la brecha social y educativa existente.

El potencial de estos negocios es muy grande, dando empleo a más de 110.000 personas; pero siendo aún una muy pequeña parte del posible mercado de servicios que se presten desde Colombia para otros países. Conviene que desde el gobierno se favorezca esta oportunidad con algunos cambios que la facilitarían y la potenciarían: revisión de beneficios tributarios, flexibilización laboral, etc.

Experiencias como las que desde everis hemos podido materializar en exitosos proyectos de tercerización de servicios y procesos en Colombia; son ejemplos de un camino con un gran recorrido que claramente merece la pena explotar y explorar por su recompensa no sólo económica sino social.

Dándose las condiciones básicas, se necesita que la empresa y el inversor extranjero, encuentren las tres seguridades necesarias: la jurídica, la económica y la física. Colombia ha progresado enormemente en los tres ámbitos en los últimos 15 años y tiene ahora la oportunidad de dar el siguiente paso, el de la reducción de la desigualdad social, a través de inversión extranjera y empleo en un rango de la población con cualificación suficiente pero sin oportunidades.

Yendo más allá, podemos plantearnos cómo explotar este potencial podría alcanzar no únicamente a mercados compradores hispanoparlantes: Un objetivo consecuente se abre si exploramos la posibilidad del mercado anglófono. Esta es una interesante oportunidad que supondría un salto diferencial en el volumen e impacto de este sector de servicios. El mercado de Estados Unidos es enorme y la oportunidad para prestar servicios desde Colombia está ahí presente, es una realidad, y merece la pena por sí misma para que se invierta en facilitar un bilingüismo que abra las puertas a este enorme mercado.

De nuevo, al igual que proponía antes cambios en materia legislativa o tributaria que faciliten esta oportunidad, creo que las revisiones de los sistemas educativos y del acceso a la educación en las regiones y clases con menos recursos, en lo referente a materia lingüística, deberían ser objeto de estudio y foco de inversión por parte del Gobierno pues el retorno puede ser definitivo para impulsar el progreso económico y social del país.

Me planteo, en definitiva, que deben tomarse medidas como las propuestas para favorecer la proliferación de lo que podría ser por sí mismo un subsector de la economía que tiene la peculiaridad de, por sus características, tener un impacto más grande en las regiones y clases que necesitan de este tipo de inversiones y así dar el salto que el país requiere para reducir la brecha económica y social.

Fernando Eusebio Fernández

Partner Director en everis Colombia


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