Coyuntura/La energía renovable también trae consecuencias

Frente al proyecto presentado al Congreso, el Gobierno logró ajustar la propuesta protegiendo el correcto funcionamiento del mercado, dando incentivos tributarios a quienes desarrollen energías con fuentes renovables y dejando que los precios de todas las tecnologías compitan eficientemente.

Redacción Portafolio
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febrero 14 de 2014
2014-02-14 02:50 a.m.

La Comisión Europea está ad portas de presentar una nueva propuesta sobre los compromisos de los países miembros frente a las metas que en términos de energía renovable se habían fijado para el año 2030. El motivo principal de la revisión de la política energética en el viejo continente es la preocupación por el costo de la energía que ha debilitado el respaldo a las metas de energía renovable.

Básicamente, la nueva propuesta contendría una modificación de fondo sobre la no obligatoriedad de la participación de fuentes renovables en la matriz energética, cuyo compromiso previamente fijado y obligatorio era de 27% para el año para 2020.

La propuesta modificatoria incluiría, como contraparte, reglas más fuertes para incentivar la construcción de redes más eficientes, implementación de redes inteligentes y mejores intercambios comerciales entre los países miembros.

Obviamente, esta propuesta ha generado gran controversia entre grupos ambientalistas y la industria eléctrica. De un lado, se plantea que esto llevaría a abandonar la reducción de emisiones y, de otro -como lo expresa Laksmi Mittal, CEO de ArcelorMittal en el Financial Times-, permitirá cerrar la amplia brecha en términos de costo que está amenazando a las industrias electro intensivas.

Adicionalmente, se podría contrarrestar la desaparición de una importante capacidad de generación convencional por el efecto favorable de las fuentes renovables.

Vale la pena mencionar dos casos que se han presentado en los mercados eléctricos de la Unión Europea: España tomó la decisión de privilegiar el uso de generación de energía con fuentes renovables por medio de un precio y despacho garantizados, y Alemania, por su parte, decidió alejarse de la generación eléctrica nuclear.

Estas decisiones los han llevado a condiciones económicas no deseables, como la existencia de precios de energía eléctrica negativos en el mercado spot.

Esto significa que una empresa está dispuesta a pagar para que su energía sea despachada porque por otro lado recibe un subsidio que le permite continuar teniendo un ingreso. Sin embargo, estos precios negativos no los ven los usuarios finales, toda vez que ellos son los que deben pagar por el subsidio que estas empresas reciben. La presencia de precios negativos ha hecho inviable financieramente el funcionamiento de plantas de generación convencionales, en particular de plantas térmicas que ofrecen el respaldo del suministro.

Es evidente que el funcionamiento de estos mercados no se hizo con criterios de competitividad y precios eficientes, lo cual está produciendo en Europa una situación aún más compleja debido a la pérdida de competitividad de su industria frente a la de otros países.

EL CASO COLOMBIANO

En el segundo semestre de 2013, el Congreso de la República discutió un proyecto de ley para energías renovables, el cual adoptaba el mismo esquema que se utiliza en España, es decir, creando un nivel mínimo de generación con fuentes renovables. Así, el mercado eléctrico colombiano tendría que utilizar siempre esta generación, sin importar sus precios o los precios de otras tecnologías limpias disponibles como la hídrica.

Este tipo de distorsiones son las que padecen los países europeos, donde se ha demostrado que no es viable privilegiar tecnologías de generación en un mercado en competencia o potencialmente competitivo. El Gobierno, por fortuna, logró ajustar la propuesta protegiendo el correcto funcionamiento del mercado dando incentivos tributarios a quienes desarrollen energías con fuentes renovables y dejando que los precios de todas las tecnologías compitan de manera eficiente. Sin embargo, el proyecto de ley no fue sancionado debido a que se incorporaron beneficios a algunos combustibles fósiles.

Es fundamental sugerir que el diseño de políticas energéticas a futuro parta de un juicioso análisis de las experiencias internacionales y permita que los incentivos tributarios se trasladen a todas las tecnologías que generen beneficios en términos de eficiencia y emisiones. Por ejemplo, sería muy positivo que los incentivos se otorguen para dar viabilidad a los proyectos de cierre de ciclos de plantas de gas natural; o también, a las plantas de carbón que, además de generar desarrollo regional, incorporen tecnología de punta en su generación para disminuir las emisiones de carbono.

Las energías renovables son necesarias en todo mercado y en Colombia debemos complementar las fuentes hídricas con cogeneración con biomasa, eólica, solar o geotérmica, por mencionar algunas. Esto cobra mayor importancia cuando tenemos exigencias ambientales cada vez son más fuertes. Sin embargo, se debe tener en cuenta cómo debe ser la expansión de nuestro sistema si queremos continuar manteniendo un sector eléctrico competitivo a futuro.

Alejandro Castañeda

Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras

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