Coyuntura/Fortalecimiento institucional = mayor integración

La CAN realmente es un verdadero ejemplo de integración, no solo en lo que respecta al objetivo de contar con una zona de libre comercio, sino también por la solidez de las instituciones que conforman el denominado Sistema Andino de Integración (SAI).

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 30 de 2013
2013-07-30 02:40 a.m.

En los próximos días Perú asumirá la presidencia pro témpore de la Comunidad Andina (CAN), cuya integración se ha puesto en duda por la intención de sus miembros de pertenecer, al mismo tiempo, a otros bloques económicos cuyos compromisos e intereses podrían ir en contravía de los asumidos por sus socios, especialmente en lo que se refiere a alcanzar una unión aduanera.

Sin embargo, basta dar un rápido vistazo a su historia para entender cómo la determinación de sus miembros ha logrado superar innumerables obstáculos de orden económico, así como sobrellevar las diferencias ideológicas que se han evidenciado en los recientes años entre estos gobiernos.

Y es que más allá de las dificultades vividas desde su nacimiento en 1969, la CAN realmente es un verdadero ejemplo de integración, no solo en lo que respecta al objetivo de contar con una zona de libre comercio, sino también por la solidez de las instituciones que conforman el denominado Sistema Andino de Integración (SAI).

Son contadas las integraciones que pueden darse el lujo de tener todo un andamiaje de órganos consultivos y decisorios que le permiten a la CAN fortalecer su proceso de unión, ya no solo desde la óptica meramente económica, sino también política, social, ambiental, cultural, entre otros aspectos.

Lo anterior no sería posible, si la CAN no hubiera cimentado su integración en dos instituciones que difícilmente un Estado cedería, así fuera parcialmente: su soberanía legislativa y su soberanía judicial.

Es así como, a partir del tratado de creación del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina (1989), “Las Decisiones del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores o de la Comisión y las Resoluciones de la Secretaría General serán directamente aplicables en los Países Miembros a partir de la fecha de su publicación en la Gaceta Oficial del Acuerdo,(…)” (itálicas fuera del texto)

La denominada supranacionalidad de las Decisiones o de las Resoluciones emitidas por los órganos competentes de la CAN, y en las materias donde tienen competencia, como es el caso de la propiedad intelectual (Decisión 486) o el registro y control de plaguicidas químicos de uso agrícola (Decisión 436 y 767), permite que dichas normas tengan una aplicación inmediata en los Estados, sin que exista la necesidad de que sean ratificadas por cada Congreso de la República.

En lo que respecta a la soberanía judicial se acordó dotar al mencionado Tribunal de una competencia especial para pronunciarse frente a (i) las acciones de nulidad que se presenten contra las Decisiones del Consejo o de la Comisión, o de las Resoluciones de la Secretaría General, e igualmente frente a (ii) las acciones de incumplimiento por la inobservancia del ordenamiento jurídico andino por parte de un país miembro.

El Tribunal cuenta con otras atribuciones judiciales, pero definitivamente el poder dictaminar en derecho si un gobierno, por ejemplo, incumple una Decisión andina, asegura la existencia y la aplicación de un sistema normativo andino coherente, armonizado y que brinda seguridad jurídica en las relaciones comerciales.

Son muchos los desafíos que tiene el gobierno de Perú al ejercer la presidencia pro témpore de la CAN, siendo el primero de ellos el fortalecimiento de sus instituciones, toda vez que, como lo afirman James Robinson y Daron Acemoglu en su libro Por qué fracasan las naciones, es la vía para conseguir el bienestar y el crecimiento económico de los países.

Richard Franklin

Director de CropLife para la región andina.

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