Coyuntura / El futuro de la educación superior

Aunque en los últimos años Colombia ha logrado mejorar el acceso y la equidad en la educación superior, la calidad es muy baja y las universidades de excelencia se concentran en Bogotá.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 21 de 2013
2013-05-21 02:02 a.m.

Con la decisión de terminar el programa de becas para maestrías y doctorados en el exterior, Colciencias le da un golpe al futuro de la calidad de la educación superior, a la competitividad de Colombia frente a los tratados de libre comercio, y a la innovación en ciencia y tecnología.

Aunque en los últimos años Colombia ha logrado mejorar el acceso y la equidad en el acceso a la educación superior, con excepción de unas cuantas universidades, la calidad es muy baja y las universidades de buena calidad se concentran en Bogotá.

Según el ranking de USNEWS del 2012, de las 20 mejores universidades de América Latina, solo dos, los Andes y la Nacional, son colombianas. La mayoría de estas instituciones son brasileñas; la Universidad de São Paulo es la primera, las demás son chilenas y mexicanas, que han tenido desde los años 70 políticas ambiciosas de formación de profesionales y doctorados en el exterior.

Esta política de formación y retorno de cerebros fue y es aún utilizada por China, Japón y los tigres asiáticos (Corea, Singapur, Hong Kong y Taiwán) en sus procesos de desarrollo económico y tecnológico desde la década de los 70.

China mandó a su primer grupo de estudiantes a la Universidad de Yale a finales del siglo XIX para traer el conocimiento necesario en áreas de ingeniería y comercio.

La competitividad de países asiáticos está estrechamente ligada a este retorno de cerebros y a una política de Estado de desarrollo de capital humano.

Colombia, mientras tanto, está destruyendo (antes de su consolidación) los pocos instrumentos que tiene para mejorar la calidad de la educación superior y la competitividad internacional del país.

Es cierto que existen otras posibilidades de becas para doctorado, como Fullbright y Colfuturo, pero ninguna cumple la misma función de Colciencias.

Gracias a Colfuturo, logré cubrir parte de mis dos primeros años de doctorado en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Teniendo en cuenta el costo total de mi doctorado, el componente ‘beca’ de la beca-crédito me cubrió solo el 25 por ciento de mi doctorado, que pude terminar gracias a una mezcla de ingresos por becas que incluye la misma universidad, proyectos de investigación, monitorías y clases en la universidad.

Debido a la difícil situación económica durante mi tercer año, llegué a pensar que lo mejor era simplemente quedarme con otra maestría.

Estoy agradecida con Colfuturo por su ayuda, pero la verdad es que estudiar y sobrevivir en una de las ciudades más caras del mundo, en una de las universidades más competitivas y de alta calidad, sin una buena beca, es realmente muy difícil.

Pocas universidades en el país pagan lo suficientemente bien para poder cumplir cómodamente con este crédito, así que quedarse en Bogotá es una de las pocas opciones, y seguramente en otro sector diferente al de la universidad. Esto limita también decisiones como la de regresar a ‘provincia’, y, por tanto, se afecta el fortalecimiento de la universidad en estas zonas del país.

Un nuevo problema aparece, y es que, por la crisis económica de las universidades en Estados Unidos y Europa, las posibilidades de becas son cada vez más reducidas.

Las universidades de California solo aceptan extranjeros que vengan con becas que cubren el costo total de sus estudios. Así, mientras colegas chinos, mexicanos y tailandeses llegan con becas de sus gobiernos, los colombianos dependerán del rebusque, de créditos-becas y de fuentes propias, lo que aumentará el endeudamiento y limitará, además, las oportunidades de estudiantes de familias que no cuentan con altos recursos.

Fullbright es otra posibilidad de beca, pero no cubre el 100 por ciento de los doctorados y no da gran flexibilidad en las opciones de programas.

Este no es el fin de los estudios de los colombianos en el exterior, pero en una economía global, en la cual los países compiten por talento, es importante tener multiplicidad de becas en áreas de prioridad nacional, con condicionalidades de retorno al país y, sobre todo, a la ‘provincia’.

La competitividad internacional de Colombia, el futuro de los tratados de libre comercio, del crecimiento de la inversión externa, dependen, en gran parte, de la calidad de capital humano disponible en la población, la fluidez en varios idiomas, la flexibilidad y disciplina mental, el conocimiento y la flexibilidad, y el entendimiento para trabajar con otras culturas.

Susana Martínez-Restrepo

 Investigadora de Fedesarrollo 

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