Coyuntura / Cómo se honra un sacrificio

En el último año hemos apoyado la rehabilitación a través del deporte de más de 300 heridos en combate de la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Armadas y de Policía, rompiendo récords y generando campeones que esperamos nos lleven a los Paralímpicos de Brasil 2016.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 03 de 2013
2013-12-03 04:47 a.m.

No es posible honrar un sacrificio sin reconocer el aporte que nos trae a todos quien lo ha sobrevivido.

Según estadísticas del Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas Antipersonas (Paicma), el mayor número de víctimas por minas anti personal (MAP) y Municiones sin explotar (MUSE), son miembros de la Fuerza Pública, con un 62 % , lo que representa más de 6.000 hombres afectados. De ellos, el 79 % quedó herido y 21 % falleció. Los departamentos más afectados con este flagelo son Antioquia, Putumayo y Nariño.

Pero las minas no son lo único que afecta a nuestros soldados, policías e infantes de marina.

Los enfrentamientos armados también generan muerte y discapacidad. En lo corrido del último año, el personal de la Fuerza Pública herido asciende a 1.004 personas. Con estas cifras podríamos decir que en Colombia hay prácticamente 3 afectados por día.

La pregunta inmediata que debemos hacernos los colombianos es: ¿Cómo honramos el sacrificio de quienes han hecho posible que Colombia pasara de ser casi un ‘estado fallido’, a ser una de las democracias y economías más promisorias y admiradas de la región y del mundo?

Desde la Corporación Matamoros, la respuesta es sencilla: Reconociendo que la supervivencia de estos héroes es en sí misma una fortaleza del corazón, cuyo ejemplo de valentía nos hace a todos más fuertes y más humanos, es decir, apostándole al futuro de estas personas, que debería ser el mismo nuestro.

Por eso, en los últimos dos años, 7.578 personas se han beneficiado con nuestros programas de educación.

Así mismo, con el apoyo de la empresa privada se ha logrado la vinculación laboral formal de 280 personas. En nuestros hogares de paso, hemos recibido y atendido 53.822 huéspedes procedentes de las regiones más apartadas del país.

Por otro lado, durante el último año hemos apoyado la rehabilitación a través del deporte de más de 300 heridos en combate de la Liga de Deportistas con Discapacidad de las Fuerzas Armadas y de Policía, rompiendo récords internacionales y generando campeones que esperamos nos lleven a los Paralímpicos de Brasil 2016.

Para lograr este impacto social hemos invertido más de $ 3.000 millones de pesos en efectivo y entregado donaciones en especie a nivel nacional por $ 10.500 millones.

Este esfuerzo nos ha permitido conocer de primera mano cómo la rehabilitación de nuestros héroes debe ser más integral que funcional, toda vez que se requieren habilidades y destrezas que le permitan desarrollarse socialmente, y apostarle a su nuevo proyecto de vida.

Lo anterior solo se puede lograr con la formación y el posterior acompañamiento de las familias.

Dentro de este contexto, resulta de vital importancia la entrada en vigencia de la Ley 1471 del 2011, que establece normas relacionadas con la rehabilitación integral de los miembros de la Fuerza Pública.

Esto demuestra un lineamiento claro del Estado hacía la igualdad y la inclusión de las personas con discapacidad. Esta Ley promueve la rehabilitación integral de los miembros de la Fuerza Pública heridos.

En ella se consideran temas terapéuticos, educativos y de gestión que permiten alcanzar la autonomía de estas personas para desarrollarse en su nuevo entorno.

Adicionalmente, se hace una rigurosa propuesta para la prevención de accidentes por MAP y Mause para evitar futuros sucesos de quienes nos defienden.

Para esto se contemplan inversiones en la investigación de alta tecnología, así como la compra de equipos y dotaciones que reduzcan el impacto que generan estos artefactos en la humanidad de nuestros soldados y policías, como son las amputaciones de sus miembros tanto inferiores como superiores, pérdida de visión, deformaciones del rostro, pérdida auditiva, entre otros.

En estos avances es importante reconocer el trabajo que ha hecho el Ministerio de Defensa Nacional, y especialmente el compromiso que tiene en la búsqueda del bienestar de sus hombres, creando dependencias como el Viceministerio para el Bienestar, las jefaturas de familia y la Dirección de Bienestar.

Es importante resaltar la construcción de centros de rehabilitación con tecnologías de punta, en alianza, no solo con el sector privado sino también con otros gobiernos. Ejemplo de los primero es la puesta en marcha del centro “Héroes del Paramillo” en Medellín, que busca ser el primer centro piloto de rehabilitación integral de los heridos en combate.

Así mismo, en alianza con el Gobierno de Corea del Sur se viene construyendo en Bogotá el Centro de Rehabilitación Integral, que tendrá capacidad para atender a 400 heridos, desde agosto de 2014.

Pero aunque desde lo público se están haciendo importantes esfuerzos, es fundamental que la sociedad civil entienda que debemos rodear al Estado, participando activamente con recursos y oportunidades, para que quienes lo entregaron todo por esta democracia puedan entrar a ser miembros activos de nuestra sociedad.

Hay que reconocer que la rehabilitación de cada persona es individual y que cada caso es especial y único, que cada herido tiene un proceso de adaptación diferente, y que también cada familia se comporta de forma distinta frente a ese ser querido que ahora vuelve a casa con limitaciones.

Cada nuevo héroe que genera este conflicto tiene el reto de recuperar y poner en práctica su autonomía física, social y económica. Es allí donde el trabajo con las familias toma especial relevancia en la recuperación del herido.

Esta no es una tarea fácil.

Es un trabajo en el que debemos estar comprometidos todos los colombianos, que reconocemos el sacrificio y la entrega de nuestros soldados y policías por garantizar la seguridad de campos y ciudades todos los días.

Gladys Sanmiguel

Directora de la Corporación Matamoros

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