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Coyuntura / Información inútil

Este tema de la información inútil nos ha afectado tanto que en algunas empresas se ha llegado al ridículo de considerar que el propósito de la capacitación es hacer que el empleado sienta que es tomado en cuenta y, además, que pase un lindo día en un lugar agradable donde se come muy bien.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 12 de 2013
2013-07-12 12:05 a.m.

La habilidad, el desempeño y los resultados de una persona están basados en la información que tiene y en el uso que le da.

Para los que tienen el propósito de hacer las cosas bien, siempre ha sido necesario saber cómo, pero, ¿de dónde viene este saber cómo? ¿De dónde toma el individuo la información?

En el mundo empresarial, la información se toma de libros, cursos, seminarios, asesoramiento y clases. ¿Es buena o confiable?

¿Es útil? Actualmente existen centenares de opciones de todas estas cosas, muchas de ellas tienen información fantástica, algunas incluyen información inspiradora y otras tienen información totalmente inútil.

Cuando el uso de la información ha sido practicado y corregido suficientemente, tenemos a un profesional que conoce los datos (información) correctos y tiene habilidad ganada, a través de la experiencia, para usarlos. En definitiva, se requieren estudio, corrección y experiencia.

La información que el individuo toma para su uso debe servir para eso, para su uso. Una información que no se puede usar, entonces no sirve, ya que el propósito de esta es ser aplicada.

Conocer una gran cantidad de información, solo para ser una enciclopedia ambulante y poder hablar mucho de eso, pero sin usarse en la vida real, no tiene mucho propósito.

En el recorrido de mi propio estudio me he encontrado encerrado en libros que son preciosos, inspiradores y están bellamente escritos, pero que no se pueden usar, o por lo menos el escritor no puso allí qué se hacía para aplicar esas conclusiones tan inteligentes a la vida real.

He estado asistiendo a cursos, talleres y seminarios en donde la información es muy bien presentada, el conferencista es espectacular y he salido muy motivado del evento, para luego darme cuenta de que la información de ese curso no se puede usar o no sé cómo hacerlo.

Este tema de la información inútil nos ha afectado tanto que en algunas empresas se ha llegado al ridículo de considerar que el propósito de la capacitación es hacer que el empleado sienta que es tomado en cuenta y, además, que pase un lindo día en un lugar agradable donde se come muy bien. Tener esto como objetivo de la capacitación es algo “torcido”, por no decir algo peor y deja a los grupos despojados de la oportunidad de que su gente use ese tiempo para hacerse más hábil en su desempeño y mejorar las cosas en la vida real.

En una ocasión tuve la oportunidad de tomar clases de guitarra con un profesor que había ganado dos premios Grammy; cuando lo vi mostrarme cómo tocar, le pregunté si yo podría alcanzar esa capacidad, y él respondió: “es solo práctica, no hay otro secreto”.

Esto fue toda una revelación en ese momento, luego descubrí que había muchos métodos para poder aprender, y tuve que encontrar uno que se pudiera usar para tocar la guitarra (información útil) y después, llegué al punto de la “practica”, como dijo el profe.

En fin, la búsqueda de la información entendible y usable puede dejarlo a uno en un callejón sin salida. Existen millares de libros y centenares de seminarios y actividades de este tipo, que pretenden, es decir, parecen, ser lo que no son. Se venden como algo muy bueno y a la hora de la verdad todos quedamos tristes con esa experiencia.

En el mundo del trabajo pasa exactamente lo mismo, uno debe cuidar que la información sea entendible y se pueda usar.

Esta podría ser la “prueba ácida” que debe pasar cualquier información. ¿Se puede usar? Hemos tenido que soportar una serie de libros y cursos en donde el orador puede ser muy bueno o la escritura perfecta, pero luego de eso solo nos queda “cultura general”, lo cual no es malo, pero un profesional está esperando información entendible y útil; sin eso, los buenos resultados que se pueden obtener se pierden. En muchas ocasiones les damos más crédito de la cuenta a los que saben hablar mucho y hacen poco. Un simple error de enfoque.

Podría pensarse que hemos perdido el tiempo tratando de encontrar esas “perlas”. Lo bueno es que existen en medio de ese mar de información.

Tal vez, al final, todos hemos tenido ese vicio antiguo de estudiar una información especifica “solo si sale en el examen”. Una buena cosa hubiera sido estudiar la información pensando más a menudo ¿se puede usar? o ¿cómo podría usar esto? o “suena muy bonito”, ¿y cómo se hace?, aunque eso ponchara a más de una persona frente a nosotros.

Miguel Ángel Manrique Mojica

miguel.manrique@bdhsite.com

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