Coyuntura laboral en Medellín

Es necesario diseñar políticas de capacitación laboral, pues sin ellas, la escasez de trabajadores diestros podría disparar los salarios y bloquear la dinámica futura del empleo.

Redacción Portafolio
Opinión
POR:
Redacción Portafolio
mayo 14 de 2015
2015-05-14 02:54 a.m.

Mientras en las trece principales ciudades el porcentaje del empleo informal en el total dejó de caer desde el 2014, en Medellín viene reduciéndose rápidamente desde comienzos del mismo año, alcanzado en diciembre/febrero últimos, 43,5 por ciento (vs. 48,3 por ciento en otras urbes). Por otro lado, la tasa de desempleo que, corregida por variaciones estacionales había alcanzado el 9,6 por ciento en junio/agosto del 2014, ha vuelto a elevarse (11,1 por ciento en diciembre/febrero); mientras en las trece ciudades ha seguido bajando (9,6 por ciento).

Durante el segundo semestre del 2013 y el primero del 2014, el crecimiento medio anual del empleo asalariado formal en la ciudad fue elevado y mayor que en las trece ciudades (7,7 por ciento vs. 6,0 por ciento). Su componente sin educación superior se expandió al 6,8 por ciento y casi no creció (0,3 por ciento) en las otras metrópolis, y el dotado de algunos estudios superiores, al 8,7 por ciento (vs. 12,1 por ciento). Así, Medellín pudo reducir en ese periodo el desempleo y, desde comienzos del 2014, la informalidad, pues a pesar de la desaceleración del empleo formal menos educado, que se produjo en el segundo semestre, frente a la población en edad de trabajar, siguió siendo muy elevado. Como, respecto a esas otras ciudades, la dinámica del empleo formal fue más intensiva en trabajo poco educado, los hogares más pobres pudieron beneficiarse de ingresos laborales modernos más altos y retirar del mercado laboral sus trabajadores secundarios peor remunerados; por eso la informalidad cayó.

Ese mayor dinamismo relativo del empleo formal menos educado se explica por el peso de la construcción y la industria en la generación de nuevos puestos de trabajo.

* Entre los segundos trimestres del 2013 y el 2014, la construcción aportó el 39,6 por ciento de los nuevos empleos formales, creados para trabajadores sin educación superior vs. 24,9 por ciento en las trece ciudades. La industria manufacturera, el 20,7 por ciento vs. 2,8 por ciento.

* Ambos sectores exhiben en Medellín un porcentaje de empleo menos educado mayor que en las demás ciudades (en promedio en ese periodo, la construcción 78,9 por ciento vs. 70,1 por ciento); la industria, 64,1 por ciento vs. 62,1 por ciento.

* Aunque las demás ramas son menos intensivas en trabajo simple formal, el porcentaje medio del 2014 resultaba mayor que el de las demás ciudades: 46,3 por ciento vs. 45,4 por ciento.

Esa dinámica del empleo formal terminaría por enfrentarse con la escasez de trabajadores diestros, en especial de los menos educados. Un indicio son los salarios reales (medianas deflactadas por el índice de precios a la producción nacional, que mide el costo para el empresario). Aunque desde el 2007 la evolución de los salarios reales formales sin educación superior ha sido similar en Medellín y en las trece ciudades, no ha pasado lo mismo a más corto plazo. Durante el 2013 esos salarios subieron 6,3 por ciento (vs. 4,8 por ciento en las trece ciudades); los de quienes cuentan con educación superior 3,6 por ciento (vs. 2,1 por ciento), y los salarios medios 6,4 por ciento (vs. 5,2 por ciento). Aunque desde entonces se han moderado, hay que recordar que los empresarios toman sus decisiones de enganche con un rezago frente al comportamiento salarial. Por eso, desde el segundo semestre del año pasado, las empresas modernas de la ciudad recortaron drásticamente la contratación de trabajadores menos educados, cuyos salarios reales habían subido más. Este componente del empleo formal se desaceleró arrastrando consigo el empleo total formal, por eso el desempleo repuntó.

Lección de la experiencia laboral de Medellín.

Hasta hoy, los efectos sobre el mercado laboral colombiano de la desaceleración de la economía mundial y de la reducción en el precio de los commodities no se han sentido verdaderamente, pero terminarán por hacerlo.

* Aunque en las trece ciudades el empleo formal mantiene aún un buen ritmo (4,8 por ciento anual, diciembre/febrero), comienza a aflojar (había sido 5,4 por ciento en el cuarto trimestre del 2014). En Medellín, la desaceleración ha sido mayor (3,8 por ciento vs. 6,1 por ciento), y si excluimos el empleo formal del Gobierno, que sigue creciendo, la desaceleración del empleo formal privado es más pronunciada (2,9 por ciento vs. 5,3 por ciento).

* De otro lado, el empleo informal en las trece ciudades ha vuelto a crecer desde el tercer trimestre del 2014, y lo está haciendo al 2,0 por ciento anual en diciembre/febrero (hasta ahora, en Medellín sigue cayendo).

La Nación, Antioquia y Medellín confían en el papel contracíclico que la construcción podría jugar contra el desempleo y la informalidad que se avecinan, y están planeando nuevas obras públicas. Deberían sacar esta lección de la reciente experiencia laboral de la ciudad: es necesario diseñar políticas de capacitación laboral, pues sin ellas, la escasez de trabajadores diestros podría disparar los salarios y bloquear la dinámica futura del empleo.

Hugo López Castaño

Profesor de Economía

Universidad Eafit

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado