Coyuntura/Más y mejores empleos con reducción de la pobreza

En lo corrido de la actual década, el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en promedio 4,9 por ciento anual frente a 4,5 por ciento del decenio pasado. Y ha sido un crecimiento proempleo. Estos logros sociales deben potenciarse con otras políticas públicas que siguen con cierto letargo.

Redacción Portafolio
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julio 17 de 2014
2014-07-17 11:52 p.m.

Un vistazo a varios indicadores del Dane y a los registros administrativos de la seguridad social, indican un panorama alentador del mercado laboral colombiano entre 2010 y 2014.

Ese buen desempeño se ha dado por un buen comportamiento de la economía y por el efecto de algunas políticas públicas. Además, está impactando de manera significativa la reducción en la pobreza.

Al tener en cuenta los promedios anuales, evitando así la variabilidad de los datos mensuales, se observa que se han generado 2,3 millones de nuevos puestos de trabajo, es decir, unos 630.000 por año, una variación un poco más de 3 por ciento anual.

Cifras bastante superiores a las registradas en la década pasada, cuando se generaban solo 360.000 empleos al año.

Ese considerable ritmo de creación de empleo ha sido más que suficiente para contrarrestar la fuerte presión de la oferta laboral.

La fuerza laboral ha aumentado en 522.000 personas por año, mientras que en la década pasada la cifra era de unas 327.000 personas. Es decir, que a pesar de que han salido muchas personas a buscar trabajo, el aparato productivo ha logrado incorporarlas.

Esta situación ha hecho que el desempleo haya caído a niveles históricos, acercándose al 9 por ciento.

Con este registro, Colombia ya se acerca al promedio de América Latina. Sin embargo, persisten preocupantes niveles de desocupación (más de 15 por ciento) en ciudades como Armenia, Cúcuta, Pereira y Quibdó.

Otra buena noticia es que gran parte de las plazas de trabajo creadas son de buena calidad.

Del total generado, un 52 por ciento corresponde a empleos de asalariados en empresas del sector privado, empleos que generalmente cuentan con las garantías prestacionales de ley.

Además, los asalariados ganaron participación en el empleo al pasar de 35 a 39 por ciento, mientras que ha habido disminuciones en la participación de los cuenta propia.

Los registros administrativos corroboran esa situación. En ese periodo, los afiliados a riesgos laborales aumentaron en 2,2 millones, prácticamente todo el empleo generado.

Por su parte, los afiliados a las cajas de compensación familiar, quienes tienen quizás los empleos más formales de la economía, aumentaron en más de 1,3 millones. Sin embargo, en pensiones el aumento fue de sólo 500.000 cotizantes.

Buena parte de estos logros radican en la magnitud y el tipo de crecimiento económico y en algunas medidas del Gobierno que ya pueden estar dando sus frutos.

En lo corrido de la actual década, el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en promedio 4,9 por ciento anual frente a 4,5 por ciento del decenio pasado. Y ha sido un crecimiento proempleo ya que la elasticidad empleo-PIB fue de 0,7 frente a 0,5 de la década pasada.

Con respecto a las medidas del Gobierno se destacan el desmonte de los incentivos al capital, la ley de primer empleo, la disminución en costos parafiscales de la reforma tributaria, el aumento de la tasa de cambio y los incentivos en las tasas de interés para compra de vivienda de clase media.

Y con la creación del Ministerio de Trabajo se han implementado medidas que favorecen el desempeño del mercado laboral. Entre estas se encuentran los acuerdos de formalización, un mayor número de inspectores de trabajo y la ampliación y mejora de la intermediación laboral a través del servicio público de empleo.

El buen momento del mercado laboral se ha reflejado en la disminución de la pobreza. Es bien sabido que un menor desempleo disminuye la pobreza y eso es lo observado recientemente.

La pobreza ha disminuido en 6,6 puntos, al pasar de 37,2 a 30,6 por ciento, es decir, que unos 2,4 millones de personas salieron de ese estado. Y de la pobreza extrema salieron 1,5 millones de personas, al descender de 12,3 a 9,1 por ciento.

Todos estos logros sociales deben potenciarse con otras políticas públicas que siguen con cierto letargo.

Por ejemplo, el escalonamiento del sistema de certificación de competencias laborales y una mayor pertinencia de la educación y de la formación para el trabajo con la demanda del sector productivo.

César A. Merchán

Subdirector de empleo y seguridad social del DNP

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