Coyuntura / Es momento de invertir

Invertir en la primera infancia se convierte en una medida preventiva a numerosas problemáticas sociales, mucho más provechoso y rentable que si se hace posteriormente en programas remediales.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 15 de 2013
2013-12-15 12:54 a.m.

Es bien sabido por los gobiernos de la región que es necesario invertir en programas de Desarrollo Infantil Temprano (DIT), más aún cuando se conoce que de los 53 millones de niños y niñas menores de 5 años en Latinoamérica, el 42% sufre algún tipo de problema nutricional, 9 millones sufren de desnutrición crónica y 2 millones no tienen acceso a educación inicial o a programas de estimulación temprana.

Con base en lo anterior, es urgente entender que la importancia del desarrollo económico y social de una nación depende directamente de su capital humano.

Y es claro que necesitamos un capital humano idóneo y bien preparado para hacer del ‘Estado’ Latino Americano, naciones competitivas.

Este tipo de desarrollo económico, principalmente, viene de una adecuada capacitación de nuestras futuras generaciones, quienes hoy en día no cuentan con calidad en sus condiciones para el desarrollo, incluso desde la gestación.

Estudios realizados por el premio nobel de economía James Heckman, quien ha analizado el retorno que genera el apostarle al DIT, indica que la inversión en capital humano, si se hace en los primeros 5 años de vida, genera mayores retornos en términos sociales y económicos.

Esto se debe a que es en este periodo cuando el cerebro se encuentra en su máximo estado de plasticidad neuronal -una mayor disposición para el aprendizaje- y si se garantiza una estimulación integral desde la gestación se logran disminuir porcentualmente diversos factores de riesgo en el futuro tales como el bajo rendimiento escolar, problemas comportamentales, el uso de sustancias psicoactivas y el embarazo adolescente, entre otros.

Es así, como invertir en primera infancia se convierte en una medida preventiva a numerosas problemáticas sociales, mucho más provechoso y rentable que si se hace posteriormente en programas remediales. Esta es una estrategia de gran impacto a mediano y largo plazo, ya que promueve la equidad, el bienestar y la productividad de la sociedad.

Conviene agregar de igual forma, que hay una línea indeleble entre lo que se gesta desde la primera infancia y la generación de procesos tan importantes como la paz. Las bases para la paz, el objetivo más noble de los logros sociales y económicos que experimentamos, también se construyen desde la niñez.

Así lo ha manifestado Naciones Unidas al advertir que la educación temprana y la crianza de los hijos son eficaces para promover comunidades más orientadas a la paz.

En un mundo en donde dos tercios de los niños menores de 4 años son víctimas de violencia directa, se hace imperativo romper los ciclos negativos a través de la influencia positiva de la educación y del cuidado de la primera infancia.

De esta manera, generaciones de niños y niñas creciendo en ambientes que promueven su sano desarrollo serán padres y madres mejor preparadas para las generaciones que siguen.

Actualmente Colombia es pionera en este tipo de proyectos de inversión en la región. Por ejemplo, desde el 2012 la alianza Primero lo Primero, que de la mano de la Primera Dama de la Nación, María Clemencia Rodríguez de Santos y junto a más de 30 aliados -ver listado de miembros en http://www.fundacionalas.org/es/linea-de-accion/gestion-de-alianzas/colombia/ - se consolida como una experiencia exitosa de sinergia entre el sector público y privado por maximizar el impacto de cobertura de programas de educación de calidad por medio de la construcción y operación de Centros de Desarrollo Infantil en zonas marginales del territorio nacional.

Y digo que ha sido una experiencia exitosa porque se han entregado hasta el día de hoy 6 Centros de los 24 totales, que a 2016, pretenden beneficiar a más de 14.380 niños y niñas. Considero que con esta unión de esfuerzos, se puede generar un mayor impacto y sobretodo, una mayor sostenibilidad para mantener este trabajo a futuro.

Pero no solo el sector público es protagonista en el desarrollo del trabajo en primera infancia, sin duda alguna es el sector empresarial, quien debe participar activamente y a quien hago un llamado a apoyar en este campo, pues cuando se invierte en el desarrollo y estimulación temprana gana la familia, gana la sociedad y por ende, gana la empresa. El sector privado tiene un deber plasmado en responsabilidad social con las comunidades en donde tiene influencia.

Es una responsabilidad compartida con el Estado, de aportar para disminuir las problemáticas sociales y a reducir la pobreza.

En mi calidad de Director Ejecutivo de la Fundación ALAS he evidenciado actos de solidaridad empresarial admirables, como la reciente vinculación de Millicom, compañía líder mundial en telecomunicaciones, que acaba de anunciar una importante contribución para el desarrollo de proyectos de primera infancia en Centroamérica.

Este notable acto viene acompañado de donaciones que una familia europea, representada por Cristina Stenbeck, otorgará a esta misma causa. Contar con el compromiso de este tipo de líderes empresariales, sin duda marca una pauta en el campo de la responsabilidad social en la Región.

Hoy en día, el 56% (2.8 millones) de la población menor de cinco años en Colombia se encuentra en condición de vulnerabilidad.

Si bien el Gobierno tiene como meta proveer servicios de alta calidad a 1’200.000 de estos niños, aún nos queda mucho por hacer y por eso invito al sector privado a incrementar su participación.

Como sector empresarial, ese es nuestro gran reto y oportunidad de contribuir con el desarrollo social y económico de nuestro país. Para que nuestras empresas perduren, se mantengan y crezcan, el momento de invertir en nuestro capital humano -Los niños de 0 a 6 años de Colombia- es ahora."

Juan Antonio Pungiluppi

Director ejecutivo de la Fundación Alas y cofundador de Teka Capital.

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