Coyuntura/ ‘Ser pilo paga’, pagó

El balance es positivo. De manera contundente, la juiciosa evaluación de la Fundación Corona resaltó cómo no hubo 'matoneo' alguno, y cómo, dentro de las dificultades esperadas, que son compartidas en cierta forma por todos los ‘primíparos’ sin distingo de su origen, fueron superadas.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
agosto 04 de 2015
2015-08-04 02:18 a.m.

El jueves pasado tuvimos una reunión de rectores las universidades acreditadas en la que se nos presentaron los resultados correspondientes al primer semestre del programa ‘Ser pilo paga’.

Una vez analizadas, mi colega, el rector de la Universidad de La Sabana, aseveró que el programa ‘Ser pilo paga’, pagó, conclusión que fue compartida por todos los asistentes.

Las cifras así lo demostraron, y de alguna forma disiparon las dudas y prevenciones que había sobre el desempeño de estos muchachos y muchachas, pero sobre todo, respecto al riesgo de que no se adaptaran, y que las comunidades universitarias no los fueran a recibir amablemente.

Las dudas evidentemente se aclararon. De manera contundente, la juiciosa evaluación de la Fundación Corona resaltó cómo no hubo matoneo alguno, y cómo dentro de las dificultades esperadas, que son compartidas en alguna forma por todos los primíparos sin distingo de su origen, fueron superadas.

Se mostraron algunos aspectos en los que se puede mejorar, pero el parte general fue que el programa ‘Ser pilo paga’ es un éxito.

EL BALANCE DE LA U. DE LOS ANDES

El resultado en la Universidad de Los Andes coincide con el balance general del programa.

La totalidad, es decir, los 585 estudiantes que se recibieron, de los cuales solamente 235 eran de Bogotá, fueron acogidos por toda la comunidad -estudiantes, profesores y funcionarios- de una manera sobresaliente. Muchos “se salieron de su camino” para apoyarlos, atenderlos y hacerlos sentir en casa.

El grupo de estudiantes beneficiarios de otras ayudas financieras, sobre todo los del programa ‘Quiero estudiar’, por motu propio, los recibieron, les ayudaron a hacer sus horarios, les ofrecieron acompañamiento personalizado, y organizaron durante el semestre tutorías y apoyos académicos adicionales, sobre todo en áreas que siempre han sido difíciles para los primíparos, como matemáticas y química.

Por su parte, los profesores no solamente estuvieron muy atentos a su desempeño académico, sino que también organizaron cursos y acompañamientos individuales.

BENEFICIOS PARA LA UNIVERSIDAD

Adicionalmente, en el caso de los Andes, la llegada de estos estudiantes tuvo importantes beneficios para toda nuestra universidad.

Además de contribuir a una mayor diversidad dentro del alumnado, nos llevó a desarrollar sistemas de apoyo novedosos, como acompañamientos y sistemas de detección temprana de dificultades que, siendo autocrítico, deberían haber existido en la universidad desde siempre, y que ahora benefician a la totalidad de los estudiantes.

Si se trata de acudir a estadísticas, y buscar una conclusión sencilla, sería que el comportamiento académico - y la deserción- de los estudiantes de ‘Ser pilo paga’ es similar al del grupo de estudiantes regulares con resultados de la prueba Saber 11 equivalentes, lo que es un gran resultado, dado su lugar de origen y las dificultades inherentes conocidas.

Creo que en pocos años la universidad de los Andes será ‘otra’ universidad. El 35 por ciento de los primíparos que fueron admitidos en el primer semestre de 2015 provenían de programas con becas como ‘Quiero estudiar’ y ‘Ser pilo paga’.

UNA PETICIÓN PARA LA MINISTRA DE EDUCACIÓN

Sin duda, la ministra y su equipo merecen una felicitación, pues con gran coraje, audacia y efectividad, lograron estructurar un programa en tiempo record y con resultados evidentes.

La última intervención de mi colega de la Universidad del Norte, que igualmente fue compartida por todos los asistentes, fue una solicitud formal a la señora ministra, consistente en lo siguiente: ¿Cómo hacemos para que este programa se vuelva política de Estado y no del gobernante de turno?

Siento que afortunadamente ya hay un consenso generalizado sobre el enorme aporte que está haciendo este programa a los beneficiarios, a las universidades y al país.

Difícil encontrar mecanismos tan claros y efectivos que tengan una rentabilidad social y financiera tan alta y evidente, contribuyendo de manera directa en tantos aspectos como mayor igualdad de oportunidades, mejora de nuestra competitividad, mayor integración nacional, y sobre todo, mayor inclusión y mayor equidad.

Pablo Navas

Rector Universidad de los Andes

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