Coyuntura / Para que el proceso avance

La práctica y la teoría en negociaciones enseña que cuando las partes no avanzan, deben buscar hacerlo en los otros puntos propuestos y así tratar de encontrarle salidas a los ‘inamovibles’.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 25 de 2013
2013-10-25 03:24 a.m.

Las negociaciones en La Habana entre el Gobierno Nacional y las Farc no avanzan al ritmo que quieren tanto el primero como la opinión pública nacional. Y aunque las partes en la mesa han destacado su deseo de sacarlas adelante, esto se ha mostrado de difícil cumplimiento.

Los principales puntos de discordia han sido tanto el límite de tiempo impuesto por el presidente Juan Manuel Santos, de un año a partir de noviembre del 2012, cuando comenzaron los diálogos, como la refrendación del posible acuerdo logrado.

Las negociaciones están estancadas en el segundo punto de la agenda: la participación política de las Farc.

Según los negociadores, los avances habían sido notorios en este punto hasta que el Gobierno introdujo en el Congreso el referendo por la paz (el cual ha avanzado), como una forma de que los colombianos puedan avalar los posibles acuerdos con el grupo guerrillero, Pero en contraste las Farc piden una constituyente.

Las posiciones parecen ser distantes e inamovibles, sin embargo la disciplina de negociaciones enseña que a la hora de sentarse en la mesa hay que ser creativos.

En este caso, un mediador les recomendaría a las partes pasar a otro punto de la agenda, de los tres restantes (fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, y víctimas y verdad).

A lo que más le apuestan los profesionales en negociaciones (mediadores, facilitadores y buenos oficios) es, primero, a crear confianza entre las partes, y segundo, a que en el transcurso de las discusiones se encuentre la mecánica o ideas para ir resolviendo todos los puntos.

En este caso, al discutir otro punto de la agenda, por ejemplo el de drogas ilícitas, se puede encontrar la mecánica para solucionar el de la refrendación del posible acuerdo.

Esto lo facilita el hecho de que el acuerdo que quieren alcanzar tanto el Gobierno como las Farc es de carácter global (“nada está acordado hasta que todo esté acordado”), y así como hay concesiones en un punto de la agenda, puede haberlas entre los distintos puntos.

EL LÍMITE DE TIEMPO

El otro aspecto a analizar tiene que ver con el tiempo impuesto de un año por el presidente Juan Manuel Santos al proceso de paz con las Farc.

Lo que la experiencia demuestra alrededor del mundo es que unas negociaciones de este tipo demoran por lo menos un par de años, debido a la complejidad del mismo y a los numerosos aspectos estructurales y emocionales que envuelven.

Así se demostró en Irlanda del Norte, Sudáfrica, Nepal, y casos más cercanos como el de Guatemala y El Salvador.

Es casi imposible resolver un conflicto entre dos partes que llevan 60 años en guerra, solamente con un año de negociaciones; esto, sin haberse presentado antes acercamientos, como el modelo de ‘Resolución interactiva de conflictos’, lo sugiere, por ejemplo.

De otra parte, la semana pasada, un grupo de expertos internacionales en mediación de conflictos hizo pública una propuesta que había sido enviada de manera privada a las partes en marzo pasado, explicando la necesidad de que en una negociación como la colombiana haya mediadores para que las conversaciones fluyan mejor y haya más posibilidades de éxito.

“Un mediador es como un arquitecto, sabe qué temas traer, cuándo y cómo darles ritmo a unas negociaciones de este tipo”, opinó el profesor y experto en mediación Anthony Wanis, de American University.

Sin embargo, las reacciones en Colombia empezando por la del comisionado de paz, Sergio Jaramillo, es que las cosas hasta ahora iban bien.

“Cuando comenzamos a trabajar en el acuerdo general, algunas personas nos dijeron que era imposible que el Gobierno y las Farc se fueran a poner de acuerdo sin un mediador.

Les demostramos lo contrario con la firma del acuerdo. ¿Para qué vamos a cambiar un esquema que ha funcionado?”.

Es cierto que se logró un primer acuerdo parcial, lo cual para los expertos en resolución de conflictos, sin duda, es un enorme éxito en un caso como el colombiano: un conflicto calificado como ‘intratable’ por lo largo y complejo.

Sin embargo, la experiencia en el tema demuestra que la presencia de mediadores sí influye en unas negociaciones. Estuvieron presentes con éxito en El Salvador, Guatemala, Irlanda del Norte, Nepal y Angola.

EL ERROR DE LAS FARC

En la biografía de Nelson Mandela; ‘El largo camino a la libertad’, el líder sudafricano cuenta cómo cuando estaba en negociaciones con el gobierno de Frederik Willem de Klerk, hubo un momento en que el presidente se encontraba débil ante la opinión pública por circunstancias internas.

Algunos de los asesores de Mandela le sugirieron que ante el momento del presidente, era conveniente presionarlo más para conseguir mejores prebendas.

Mandela les dijo que lo que menos convenía era hacer ver a de Klerk políticamente débil, ya que los acuerdos logrados con él entonces serían vistos con sospechas por la opinión pública. Cuenta Mandela, que al otro día salió públicamente a manifestarle su apoyo al gobernante en esos difíciles momentos.

En Colombia, las Farc se han esforzado por mostrar al presidente Santos débil, especialmente con el apoyo a las marchas campesinas y los paros en todo el país, con miras a conseguir más en la mesa de negociaciones.

El grupo guerrillero no cae en la cuenta de que lo que menos le conviene es que el gobierno parezca débil políticamente, ya que puede llevar fácilmente al traste la negociación. Pero si esta llega a buen término, entonces ante la opinión pública queda la sospecha de que Santos entregó ‘todo’ para lograr los acuerdos, y estos no van a tener el apoyo popular que tanto necesitan.

Los negociadores del Gobierno y de las Farc deben tener en cuenta que lo que se debate es que el conflicto no perdure por más tiempo (normalmente se sientan a la mesa cada diez años), causando más muertes innecesarias y haciendo una sociedad más intolerante y violenta.

La resolución de conflictos muestra que momentos difíciles hay en todo este tipo de procesos, y que lo más importante es ser creativos y perseverantes para superarlos.

Pedro Miguel Vargas Núñez

Subeditor Portafolio

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