Coyuntura / Proyectos de TI y las necesidades colombianas

Hoy por hoy, Colombia cuenta con el dinero necesario para mejorar su posición relativa en el desarrollo y la apropiación de las TIC, pero todo esto puede irse al traste si no se apresura la etapa de la ejecución.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 09 de 2013
2013-07-09 04:42 a.m.

Estamos en un momento muy importante en la asignación de recursos para proyectos de ciencia y tecnología, en todos los niveles, pero especialmente en el territorial.

Sin duda, departamentos y municipios han sido especialmente beneficiados con fondos que manejan ingentes recursos para la debida apropiación de todo tipo de herramientas tecnológicas en diferentes ámbitos sociales.

La provisión garantizada de estos fondos con destinación específica corresponde, en buena parte, a la concepción de una política pública denominada Vive Digital, desarrollada desde el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, de la actual administración, y que viene revolucionando la infraestructura de telecomunicaciones en Colombia, posibilitando a través de la misma la introducción de mejor tecnología. Compartel, el programa Gobierno en línea y Computadores para educar desarrollan, en buena medida iniciativas que mejoran la arquitectura tecnológica de nuestro país.

En el caso de Gobierno en línea por ejemplo, recientemente se ha desarrollado una convocatoria que financia proyectos de gobierno electrónico en entes territoriales.

Afortunadamente no se piensa solo en el centro, sino también en la importancia de las regiones y de la periferia.

De otra parte, se encuentran los recursos del Sistema General de Regalías, que serán destinados a proyectos que tengan un alto componente de innovación, de transformación, y de apropiación, siendo todos estos atributos no solo deseables, sino fundamentales para la eficiencia en el gasto público. Todos estos recursos provienen de fuentes estatales y distribuirlos o gastarlos adecuadamente debe ser una preocupación de todos.

La unidad Innpulsa, creada por el Gobierno Nacional, también cuenta con recursos destinados a la innovación y el emprendimiento dinámico a los cuales pueden acceder mipymes para mejorar sus líneas de productos o servicios y empresas grandes que deseen fortalecer sus procesos de innovación sistémica.

Finalmente, en esta breve recopilación de programas que asignan recursos a proyectos TI, es importante recordar que desde el 2011 se iniciaron las actividades de los nodos de innovación en las temáticas de servicios al ciudadano, ciberseguridad y arquitectura TI.

A partir del 2012 se amplió a salud, justicia y notariado, pues se requiere urgente la modernización de estos sectores a través de las tecnologías.

Todo lo anterior nos indica que hoy por hoy Colombia cuenta con el dinero necesario para mejorar su posición relativa en el desarrollo y la apropiación de las TIC, pero todo esto se puede irse al traste si no se apresura en la etapa de la ejecución.

La adecuada asignación y distribución de recursos no puede entenderse como la justificación para la configuración de criterios de evaluación de proyectos que no corresponden a la realidad del país. Las evaluaciones han tomado una perspectiva de sofisticación tal, que la ejecución de estos recursos hoy día no cubre ni siquiera el 25% de lo que se esperaba para el mismo período. Es decir, estamos dejando de ejecutar el dinero, y las razones pueden estar en la misma evaluación. Los efectos de no tener criterios aterrizados a la realidad y a las necesidades colombianas pueden ser: 1. Prevalencia en la asignación de recursos para aquellas regiones e incluso capitales que ya tienen un importante desarrollo tecnológico, 2. Asignación de recursos a proyectos que no cubren un importante porcentaje de la población, 3. Imposibilidad en la ejecución de los proyectos por las deficiencias en la apropiación cultural, académica o educativa, y 4. Falta de sostenibilidad de los proyectos.

Así las cosas, si contamos con los recursos y queremos asignarlos adecuadamente, las evaluaciones deben corresponder a la realidad colombiana, a la de las regiones, a la de los municipios; los evaluadores deben revisar las condiciones especiales del entorno para definir la viabilidad de un proyecto.

Aterricemos los temas, pues si bien deben rechazarse proyectos mal concebidos, con malos ejecutores o sin ningún tipo de respaldo (de esos hay varios), lo que sí debe hacerse es asignar y ejecutar en una mayor proporción y con criterios de calidad, pensando en nuestro país y no en si los proyectos se fueran a aplicar en Suecia o Dinamarca. Recordemos que en Colombia, en una apartada región del país, la innovación puede consistir en simplemente prender un computador o enviar un correo electrónico.

Una reflexión final: la metodología de evaluación debe ser parametrizada a la situación nacional, debemos evaluar ajustándonos a lo que somos, a lo que tenemos y a lo que queremos. Hoy, estamos atrapados por esa metodología, y lamentablemente la no ejecución de recursos deriva también en un gasto público improductivo.

Erick Rincón Cárdenas,

Gerente Certicámara S.A.

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