Coyuntura/La responsabilidad social y el desarrollo humano

“Recuerdo la experiencia de una empresa en Bogotá, que transformó la vida de varios de sus colaboradores, por haberlos relocalizado en un punto de la ciudad más cerca de su lugar de residencia. Esto redujo el recorrido entre empresa y lugar de vivienda y mejoró su calidad de vida”.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 24 de 2014
2014-10-24 12:43 a.m.

Hemos iniciado una serie de artículos sobre la Responsabilidad Social Empresarial su enfoque humano y dentro de ella, la importancia de iniciar dentro de las organizaciones, desde su estrategia, procesos para mejorar la calidad de vida de los empleados.

Del mismo modo, hemos considerado la Responsabilidad Social Empresarial como la gran oportunidad para desarrollar alianzas con los trabajadores, con el propósito de mejorar su calidad de vida y directamente la productividad de la organización.

La empresa socialmente responsable, fija políticas y programas para promover el desarrollo humano, basada en su convencimiento interno y en una decisión estratégica. Cuando la organización comprende que es integralmente superior, si logra sus objetivos empresariales y aporta beneficios a los colaboradores el impulso a mejorar las condiciones de bienestar claramente se potencializa.

Para ello debemos romper al interior de las diferentes áreas de la empresa, el paradigma en el cual su la obtención de beneficio económico riñe con la solidaridad, con la sostenibilidad, y por el contrario, comprender a profundidad que existe gran una complementariedad.

Superado el dilema y definido el propósito, surge entonces la necesidad de fijar un parámetro dentro de la organización, para transformarlo paso a paso dentro un proceso sostenido, y alcanzar el objetivo de ser una empresa socialmente responsable.

La empresa socialmente responsable, fija a partir de los valores, un conjunto de normas, principios y lineamientos, que tienen incidencia tanto, dentro de la organización (junta directiva, empleados, familias) como hacia fuera (compradores, proveedores, beneficiarios, autoridades).

Los lineamientos de acción de la empresa socialmente responsable se fundamentan en aspectos como el desarrollo humano, el bien común, la solidaridad, la calidad de vida, la participación, la transparencia, el cuidado del medio ambiente, el compromiso, la ética.

Cuando la organización se orienta a una visión humanista, estos lineamientos se desarrollan con base en el marco legal o jurídico (en varios países de América Latina, ya relacionados con inclusión y no discriminación por género, religión, raza, edad orientación sexual, discapacidad, estilo de vida). Y, en algunos casos además desarrolla programas directamente a sus trabajadores a partir, de un conocimiento más profundo de cada uno de ellos, que se basa en el conocimiento de cada uno de ellos, y de diagnósticos de necesidades y expectativas.

Hay por el contrario otras organizaciones, como lo expresa Alejandro Llano de la Universidad de Navarra, en su escrito Responsabilidad y Humanismo en la empresa actual - 2010, donde los altos directivos empresariales, no frecuentan transportes públicos, no se pasean por las calles de barrios distintos de los suyos, no conversan con meseros de restaurantes y bares y principalmente no dialogan con su propia gente. El mensaje es que al tener ausente este factor clave de liderazgo, como lo es la comunicación, están confinados a perder el aporte de su mayor aliado.

Por el contrario, recuerdo la experiencia de una empresa en Bogotá, que transformó la vida de varios de sus colaboradores, por haberlos relocalizado en un punto de la ciudad más cerca de su lugar de residencia. Esto, Incentivó al colaborador, a disminuir sus tiempos de trayecto entre empresa y lugar de vivienda, mejorando sus espacios para dedicarse a las responsabilidades familiares o a los espacios personales e incidiendo directamente en el problema de movilidad de la ciudad.

El centro de la responsabilidad social de la empresa en la actualidad, se basa en la posibilidad de potenciar nuevas acciones que impulsen la mejor calidad de vida de los suyos empleados y familias. Y constituir un compromiso de doble vía, en donde el desarrollo de la organización sea a su vez, el desarrollo de sus empleados desarrollando la organización.

La calidad de vida, se refiere, no al aumento de la posibilidad de consumo ni a la visión económica o material, sino -por el contrario- referida al respeto por la dignidad de la persona humana y dentro de ella al conocimiento.

Y es dentro de la perspectiva de calidad de vida, en donde cobra mayor significado lograr acciones empresariales en donde puedan armonizarse la vida laboral y la vida familiar de sus colaboradores.

Para hacer posible esa armonía entre la vida laboral y familiar, deben lograrse incentivos de ley, y adicionalmente acciones dentro de las organizaciones para impulsar temas como el trabajo del cuidado familiar, como los hijos pequeños o jóvenes, de los discapacitados, de los adultos mayores de edad. El apoyo a la maternidad y a la paternidad, a las dificultades de salud, económicas y al nuevo proyecto de vida que se construye a partir de la conformación de la familia.

En general, son verdaderamente representativos los aportes que puede brindar la empresa socialmente responsable en su interior, trabajando de la mano de colaboradores para apoyarlos a ellos y su familia, en mejorar sus capacidades y aportar en su calidad de vida.

Elvira Forero
Exdirectora del ICBF

 


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