Coyuntura/Sector rural: gran ausente del debate presidencial

La problemática de baldíos y las restricciones a la ley 160 sobre la Unidad Agrícola Familiar (UAF) deben resolverse a la mayor brevedad, pues está frenando la bonanza de la altillanura, lo que se refleja en el retiro de inversionistas y aplazamiento o cancelación de nuevos proyectos.

Redacción Portafolio
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junio 04 de 2014
2014-06-04 11:18 p.m.

Acaba de terminar el primer capítulo de la campaña presidencial y el gran ausente en debates y propuestas ha sido el sector rural, es como si no existieran los problemas de este sector productivo y de sus doce millones de pobladores. A continuación, unos elementos que merecen consideración.

El BID plantea que Latinoamérica se convertirá en la despensa global, pero Colombia, a pesar de ser la tercera economía regional, no está preparada para asumir ese reto. Utiliza en producción agrícola 5,3 millones de hectáreas, que son apenas el 24 por ciento de su potencial y su contribución a la producción agropecuaria regional es muy baja, teniendo en cuenta que Brasil, Argentina y México contribuyen con el 72 por ciento.

En América Latina cerca del 53 por ciento de la población rural es pobre y el 30 por ciento están en pobreza extrema. Colombia no está mejor, el 46 por ciento de la población rural es pobre y el 22 por ciento está en pobreza extrema.

Según el BID, la agricultura es instrumento efectivo para combatir la pobreza. Si el crecimiento agregado estuviese basado en la agricultura sería 2,7 veces más efectivo, en la reducción de la pobreza, que un crecimiento de un PIB no agropecuario. Además, la contribución de la agricultura a los ingresos de los más pobres sería 2.5 veces mayor que la del sector no agrícola.

La política social rural podría estar respaldada por el proyecto de ley (aplazado sin razón) de Desarrollo Rural con enfoque territorial, el Ministerio de Agricultura ejercería el liderazgo y un documento Conpes obligaría a su integración, pero su construcción será colegiada, pues incluye también: salud, saneamiento, nutrición, conectividad, educación, cultura, recreación e inversión en capital humano y seguridad social, vías, energía, y comunicaciones.

La ciencia, la tecnología y la innovación son instrumentos claves para un desarrollo competitivo. La inversión en estos rubros tiene tasas de retorno entre 40 por ciento y 80 por ciento, para el caso agropecuario colombiano.

La importancia de estos rubros se refleja en el porcentaje del PIB agropecuario invertido. En los países desarrollados llega al 4 por ciento o más, Brasil está en 1.5 por ciento y Colombia está cerca al 0.6 por ciento.

Llegar al 1 por ciento debe ser el propósito inmediato, pero arreglando la dispersión de las regalías destinadas a este fin.

El gasto público en el sector rural debe orientarse a bienes públicos, entendiendo estos, como los que benefician a la sociedad en general y no a unos pocos privilegiados. Entre estos están: desarrollo tecnológico, infraestructura, vías, irrigación, comunicaciones, información, desarrollo rural, comercialización, etc.

Los bienes privados como los subsidios y compensaciones han beneficiado a unos pocos y en su esencia son perversos. Hay momentos para otorgarlos, pero en casos excepcionales y de corto plazo.

El gasto público debe acercarse a la participación del sector agropecuario en la economía que está cerca del 6 por ciento. Las movilizaciones, lo empujaron a 2,5 por ciento (gran parte subsidios perversos). Por tanto, es recomendable una asignación presupuestal de al menos 3 por ciento, pero para bienes públicos.

El crecimiento y consolidación del sector está en el comercio internacional y no se está promoviendo.
Lo anterior se refleja en el índice colombiano de exportaciones agrícolas, el cual estuvo por encima del resto de Latinoamérica durante la segunda parte del siglo veinte para después sufrir un cambio dramático y pasar a uno de los más bajos. Esto coincidió con un crecimiento importante del PIB agropecuario de la región, tendencia esta de la cual no hizo parte Colombia.

Agro Ingreso Seguro debe orientarse para lo que fue creado: promoción de la competitividad, diversificación de la oferta exportadora y reconversión de producción no competitiva.

Los problemas de tierra y su acceso es una situación generalizada en América Latina, pero especialmente en Colombia.

El 74 por ciento de los hogares rurales colombianos están vinculados a la agricultura y apenas el 47 por ciento de ellos poseen tierra. El 70 por ciento de los predios son menores de 5 hectáreas y ocupan el 6 por ciento del área, mientras el 1 por ciento de los predios son mayores de 200 hectáreas y ocupan el 43 por ciento del área.

El proyecto de Desarrollo Rural pretende mejorar en algo esta inequidad a través de los procesos de formalización y facilitando el acceso a la propiedad. Sin embargo, la ley es muy restrictiva, con los beneficiarios, en procesos de integración y alianzas.

El Fondo de Tierras, es de lo poco que ha trascendido de las conversaciones de paz, el cual se nutrirá de tierras baldías ilegalmente ocupadas, de terrenos sustraídos de las reservas forestales y de baldíos de la Nación, que posteriormente serán distribuidos. Hay temor e incertidumbre por el poco conocimiento que existe alrededor del tema.

El proceso de restitución de tierras debe continuar y debe resolver los problemas que impiden una mayor celeridad en los procesos.

El impuesto predial debe convertirse en un promotor de desconcentración de la propiedad y así como de la mejor utilización de la tierra.

La problemática de baldíos y las restricciones a la ley 160 sobre UAF deben resolverse a la mayor brevedad, pues está frenando la bonanza de la altillanura, lo que se refleja en el retiro de inversionistas y aplazamiento o cancelación de nuevos proyectos.

Son estos importantes elementos de política, algunos de ellos analizados, con mayor profundidad en un documento de Fedesarrollo, liderado por Roberto Junguito.

Con lo anterior, se pretende llamar a la reflexión a los candidatos, para que consideren un desarrollo rural socialmente justo y ubicar a Colombia dentro del contexto Latinoamericano acorde con su potencial productivo.

Luis Arango Nieto
Exviceministro de Agricultura

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