Coyuntura/Turismo y cultura ciudadana

En Colombia tenemos la riqueza para recrear y enamorar a los turistas nacionales y extranjeros, pero necesitamos avanzar en el desarrollo de una cultura del servicio para generar recordación en los visitantes, sobre todo profundizar en la cultura ciudadana para vender la imagen del país.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
julio 04 de 2013
2013-07-04 03:21 a.m.

Los motivos que mueven a los turistas para viajar son principalmente el descanso y los negocios. Así mismo, la decisión del sitio está asociada a la calidad de la infraestructura hotelera y de las comunicaciones disponibles, como también de las referencias sobre la calidad de la atención, seguridad y la cultura ciudadana de la población residente.

En el caso colombiano, es evidente la belleza de sus paisajes en sus distintas expresiones. Parafraseando la canción del compositor huilense Héctor Álvarez, Mi Huila Querido, es un lugar del mundo en el cual Dios quiso poner su trono y nos entregó muchas de sus maravillas. Tenemos desde nevados hasta desiertos, pasando por hermosas playas tanto en el Atlántico como en el Pacífico, parques naturales por doquier, poblaciones que conservan su arquitectura colonial y su historia como el patrimonio más valioso, el eje cafetero, Santander y Boyacá, la Orinoquía y Amazonía con extensas llanuras y caudalosos ríos. En general, es interminable la lista de toda la riqueza natural y cultural que posee nuestro país.

Con todo este patrimonio podemos convertirnos en una potencia mundial del turismo. Nos corresponde consolidar los esfuerzos que se vienen haciendo en materia de seguridad, en el mejoramiento de la infraestructura vial y turística que brinde las condiciones de tranquilidad y comodidad a quienes se animan a venir a Colombia a gozar de las maravillas naturales, arquitectónicas y culturales.

Sin embargo, hay un frente en el cual es necesario realizar un proyecto de largo alcance y es el relacionado con la cultura ciudadana que va mucho más allá de la cultura del servicio. Es necesario, primero, enamorar del territorio a sus propios residentes para que se apropien de él y generen la mejor imagen a los visitantes.

La cultura del servicio es clave en todos los establecimientos de comercio, sitios de esparcimiento y recreación, al igual que en hoteles y restaurantes para garantizar satisfacción del turista en su estadía y en el gasto que realiza.

En este campo todavía es mucho lo que tenemos que aprender. Si bien hay innumerables ejemplos de buen servicio en todo el territorio nacional, todavía encontramos muchos establecimientos donde pareciera que fuera una obligación comprar un bien o servicio, carecen de una formación adecuada del personal para brindar la mejor atención. Esto genera una imagen negativa del sitio que se expande por doquier, con lo cual se aleja la llegada de nuevos turistas.

Sin embargo, el mayor esfuerzo lo debemos hacer en materia de cultura ciudadana. Si queremos atraer de manera sostenible a turistas en los distintos atractivos con que contamos se requiere del compromiso decidido de las autoridades locales y regionales en el fortalecimiento de este aspecto. Es mucho lo que hay por hacer, citaré unos pocos casos.

Uno de los aspectos primordiales de cultura ciudadana es el conocimiento pleno de la dinámica de la localidad para guiar de manera amable y respetuosa a los visitantes ante preguntas recurrentes respecto a la ubicación y forma de llegar de los sitios de interés turística.

En muchas poblaciones con flujo de turismo es muy curioso encontrar que sus habitantes poco conocen de su propia localidad, y además de ello, son displicentes. Con esto generan una mala impresión al visitante, y de seguro ni regresa ni lo recomienda.

Pero también hay muy buenos ejemplos, como en el Eje cafetero, particularmente Armenia, donde es común encontrar personas que se toman el tiempo suficiente para guiar a los turistas hasta asegurarse que han tomado el camino correcto para ir al sitio de interés. También es el caso de las provincias Comunera y Guanentá en Santander, particularmente en San Gil y Socorro, donde sus gentes son amables guiando a los visitantes.

Estas buenas prácticas hay que replicarlas para mejorar la imagen de los visitantes; hay que reforzar en sus ciudadanos, empezando desde la escuela, el conocimiento de su localidad para que puedan sentirse orgullosos de lo que tienen y puedan enseñarlo con toda amabilidad.

Otro aspecto clave en la cultura ciudadana en el que tenemos que avanzar es en el respeto hacia las señales de tránsito, y en particular hacia el peatón. Es muy preocupante que la tranquilidad de la provincia la rompe el tráfico desordenado y ensordecedor de vehículos y la nube interminable de motos que hacen caso omiso de los semáforos y de las cebras para los peatones.

Debemos aprender de las buenas prácticas de los países desarrollados donde existe la cultura de respeto al peatón. Esto es necesario y urgente introducir campañas educativas en este sentido para que los visitantes se lleven la mejor impresión de la ciudad o localidad, a la vez que se evitan accidentes por hacer caso omiso de las señales o porque poco les importa los peatones.

De otra parte, la cultura ciudadana se refleja en el aseo y embellecimiento de las localidades. Impacta llegar a una población donde sus calles son impecables y sus gentes disponen adecuadamente las basuras.

Así mismo, cuando se nota el corazón que le ponen sus autoridades para embellecer y mantener muy bien presentado su municipio. Esto atrae muchos visitantes pero se requiere crear conciencia en sus pobladores del valor que significa ser ejemplo de limpieza local. Uno de muchos buenos ejemplos es Tibasosa en Boyacá, donde además de la limpieza, es llamativo los jardines públicos que constituyen sus calles y las pinturas que recrean la historia de la localidad.

En definitiva, en Colombia tenemos la riqueza para recrear y enamorar a los turistas nacionales y extranjeros, necesitamos es avanzar en el desarrollo de una cultura del servicio para generar recordación en los visitantes, pero sobretodo, profundizar en la cultura ciudadana para podamos vender adecuadamente la imagen de nuestras localidades, y crear en el turista el deseo de regresar y de recomendar el lugar como un bello atractivo que está adornado por la amabilidad de sus gentes, el respecto a los peatones, la limpieza y embellecimiento de sus calles. Así, el turismo se convertirá en un instrumento valioso del desarrollo del país.

Jesús Antonio Vargas Orozco

Economista

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