Coyuntura/Una vocería indelegable

Redacción Portafolio
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abril 15 de 2014
2014-04-15 02:01 a.m.

Desde su creación, el primero de octubre de 1974, hace ya casi 40 años, y en cumplimiento de su objetivo gremial, la Asociación de Industrias Farmacéuticas Colombianas (Asinfar) ha defendido con lealtad, vehemencia y transparencia los intereses de sus afiliados y, de paso, de las empresas nacionales del sector que no hacen parte de nuestra organización.

Al mismo tiempo, ha impulsado el crecimiento y desarrollo del ramo farmacéutico de origen nacional, en el entendido de que su fortalecimiento y solidez favorecen la salud de los colombianos y los recursos públicos destinados a su cubrimiento. Todo esto, claro está, por ser los productores de medicamentos genéricos cuyos precios son inferiores a los de marca importados por las farmacéuticas multinacionales.

La defensa de la industria colombiana va de la mano de la defensa del interés nacional, con el suministro de medicamentos de calidad, a precios razonables, y nuestra participación en la discusión de los grandes problemas que enfrentan la salud y las finanzas públicas, aportando elementos de juicio para el diseño de la política pública sectorial (de salud y farmacéutica, propiedad intelectual, etc.), mediante la interlocución con el Gobierno en sus diferentes niveles, entidades no gubernamentales, y otras organizaciones y gremios con los que coincidimos en la búsqueda del interés y bienestar general de los colombianos.

No sobra decirlo y enfatizarlo: la vocería de la industria farmacéutica colombiana agremiada en Asinfar ha sido reconocida y aceptada sin obstáculo o problema alguno por el Gobierno en general, particularmente por el Ministerio de Salud y Protección Social, y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y cada una sus entidades adscritas o dependientes, como el Invima, la Superintendencia de Industria y Comercio, y la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos y Dispositivos Médicos, para solo citar algunas.

Ahora bien, en Colombia también operan farmacéuticas internacionales que, al igual que firmas importadoras, traen medicamentos fabricados en el exterior por cuyas características cobran precios que no se compadecen con la realidad económica y social de nuestro país y que, en algunos casos, violan las normas vigentes, como Abbott Laboratorios de Colombia, al que la Superintendencia de Industria y Comercio acaba de sancionar por vender el medicamento Kaletra por encima del precio establecido por la autoridad competente.

A nuestro juicio, esas multinacionales no representan el interés de los colombianos y, por el contrario, su permanente actuación para bloquear la competencia de los productos genéricos, con el fin de mantener los precios monopólicos de sus productos, va en contravía de los presupuestos hogareños y de las finanzas de la nación.

Por ello, no solo no compartimos esas conductas, sino que las denunciamos y rechazamos porque, hay que reiterarlo, son lesivas para los intereses de la mayoría de la población.

En la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) existen diferentes cámaras según la actividad que desarrollen sus agremiados. Es así como allí funciona la Cámara de la Industria Farmacéutica, cuyos asociados son organizaciones extranjeras y laboratorios nacionales, hecho que, para buena parte de su quehacer, le impide tener la vocería de estos últimos, la cual, insistimos, está en cabeza de Asinfar.

La agenda de trabajo diseñada por el nuevo presidente de la Andi, Bruce Mac Master, ha llevado a la firma de acuerdos con diferentes ministros, que para el caso de nuestro sector consiste en “trabajar en conjunto y de manera permanente en una agenda común que busca plantear alternativas a los problemas y retos estructurales que enfrenta el sector de la salud en el país”.

“Los temas de trabajo están relacionados con el financiamiento y la sostenibilidad del sistema, la política farmacéutica y de insumos, el modelo de atención y salud pública, el plan de beneficios, la divulgación de beneficios del sistema y rendición de cuentas, y el proyecto de ley que redefine el sistema de salud”, informa una comunicación del gremio.

Vale la pena, por un lado, aclarar que se trata de la agenda Andi-Ministerio de Salud y, por otro, recordar que Asinfar no ha delegado ni delegará la defensa de los intereses de sus afiliados en la Cámara de la Industria Farmacéutica ni en la Andi, aunque trabajemos unidos algunos programas. Asinfar seguirá con la vocería de la industria nacional.

Uno de los objetivos de Asinfar es, precisamente, representar ante el Gobierno Nacional y demás ramas del poder público, así como frente a la opinión nacional y otras instituciones oficiales y privadas del país o del exterior, a la industria farmacéutica de capital nacional y latinoamericano nacional, sus aspiraciones y necesidades.

Así pues, la posición expuesta en los párrafos anteriores, alejada de cualquier actitud pendenciera, sin el ánimo de una controversia desgastante, ya le fue comunicada al Ministro de Comercio, Industria y Turismo, doctor Santiago Rojas, quien aceptó que se dialogará y abordará los temas del sector con Asinfar, vocero natural de las farmacéuticas nacionales, y la Cámara. Igualmente, nuestra indeclinable posición gremial también le ha sido informada formalmente al ministro de Salud y Protección Social, doctor Alejandro Gaviria, de quien esperamos una respuesta acorde con los objetivos y políticas del Ministerio: velar por la salud y el bienestar de las familias, promover la competencia en el sector, y defender los dineros públicos que se destinan a este.

Alberto Bravo Borda

Presidente Ejecutivo de Asinfar

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