La creatividad naranja

En Latinoamérica, la economía naranja emplea a más de 10 millones de personas (la gran mayoría jóvenes) y genera 177.000 millones de dólares anuales.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
mayo 25 de 2015
2015-05-25 12:15 a.m.

En un mundo cada día más interconectado, las ideas se transforman en productos, servicios y actividades que cambian nuestra vida y que, a su vez, alimentan la cultura e influyen en la sociedad de una manera más rápida, quizá como nunca antes en la historia. Gracias a las Tecnologías de Información y las Telecomunicaciones (TIC) los modelos de negocios se están transformando: ahora todo negocio es digital, se concentra en lo principal y, por lo tanto, promueve la colaboración y la especialidad, por esto mismo la producción y experiencia es diferente. Además, el internet de las cosas (IoT), las ‘apps’, las impresoras 3D, el cloud computing, entre otros, nos ponen el reto de pasar rápidamente a la economía del conocimiento e insertarnos en las cadenas globales de valor.

La propiedad intelectual no solo se encuentra en la ciencia, sino también en los autores de libros, en los músicos, actores, diseñadores, cantantes, arquitectos, ingenieros, técnicos, en esos creadores de ideas que generan riqueza y progreso, que representan las industrias creativas y culturales. Esta es la llamada ‘economía naranja’, que, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representa el 6,1 por ciento de la economía mundial.

Según el BID, si la economía naranja fuera un país, sería la cuarta más grande del mundo (20 por ciento más grande que la alemana), además sería la novena potencia comercial del planeta y habría crecido 134 por ciento entre el 2002 y el 2011. También duplicaría las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita y sería la cuarta fuerza laboral mundial, con 144 millones de empleos, casi la misma cantidad de trabajadores de todo Estados Unidos. La economía naranja es todo eso y mucho más: es el talento de las personas y la riqueza cultural del patrimonio de la humanidad.

En Latinoamérica, emplea a más de 10 millones de personas (la gran mayoría jóvenes) y genera 177.000 millones de dólares anuales. En el Reino Unido, representa cerca del 7 por ciento del PIB, cifra significativa en una economía de aproximadamente 2,3 trillones de dólares. El comercio y comercialización global de bienes y servicios culturales se estima en 480.000 millones de dólares, casi la mitad de todas las exportaciones de América Latina. El uso y acceso a la música vía ‘apps’ como ITunes también lo demuestran, y qué decir del Cirque du Soleil, otro ejemplo de esta economía que recientemente pasó por Bogotá.

En Colombia, el impacto también es alto. Según un especial publicado hace pocos días en este diario, la economía naranja representa entre 1,5 y 1,7 por ciento del PIB, superando las ganancias que ofrece el café, e iguala las del carbón. Hace parte del sector servicios, el cual representa el 60 por ciento del PIB de Colombia; lo cual es también reflejo de una tendencia mundial, pues, según la Organización Mundial del Comercio (OMC) es el ramo líder del PIB mundial. Por ello es tan importante la negociación que acertadamente está liderando el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (Tisa, por sus siglas en inglés) en el marco de la OMC.

LO QUE VIENE

El reto y la oportunidad saltan a la vista. Tenemos la ‘creatividad naranja’ ya probada en fenómenos como Shakira, Gabriel García Márquez, el maestro Botero, Andrés Barreto, Tappsi, Carlos Vives, Betty la fea, Choquibtown, Ras tas tas, Linio, Sofía Vergara y Fonseca, por nombrar algunos de los tantos ejemplos ‘naranjas’. Contamos, además, con nueve ciudades con una población que oscila entre 500.000 y más de nueve millones de personas para desarrollar el concepto de smart cities, que es crucial para impulsar la economía naranja, pues sin un entorno adecuado la creatividad se limita. Tenemos más celulares que personas en Colombia y cobertura de banda ancha en todos los municipios, que ojalá la lleven a 20 megas a finales del 2018.

Nuestros jóvenes son nativos digitales y detentamos un patrimonio cultural histórico de riqueza excepcional, estamos evolucionando y adaptándonos ante las herramientas que nos dan las TIC, pero tenemos el reto de tener una educación de calidad para ofrecer servicios y productos más sofisticados.

Ante la realidad macroeconómica que tenemos, en la que la dependencia del petróleo y su influencia en las finanzas del Gobierno nos afectan a todos, y si pensamos en la ambiciosa meta de llegar a 30.000 millones de dólares en exportaciones de productos no tradicionales en el 2018, la ‘creatividad naranja’ y el sector servicios son claramente los vehículos para transformar nuestra oferta e impulsar el desarrollo económico con un recurso ilimitado: ideas y cerebro.

The Andi Outsourcing Summit - Cadenas Globales de Valor?, que se celebrará el 27 y 28 de mayo en Cartagena, profundizará sobre la economía naranja y su relación con la inserción en las cadenas globales de valor, y sobre las fortalezas y debilidades que tenemos en el sector servicios. El mundo cambió y la oferta de Colombia tiene que evolucionar.

Ya lo dijo el maestro García Lorca claramente: “si yo tuviera hambre, pediría medio pan y un libro”. Ahora sería lógico adicionarle una conexión a internet.

Santiago Pinzón Galán

Director de Industria de Servicios de la Andi

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