Cuentas no claras

A pesar de la diferencia entre los valores contables y los de mercado, existe una relación entre los

Redacción Portafolio
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noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:25 p.m.

Dentro de la tormenta financiera que se ha desatado en las últimas semanas, es forzoso preguntarse si los estados financieros de las empresas reflejaban activos reales, o, por el contrario, algunas venían valorando ilusiones. A pesar de la diferencia entre los valores contables y los de mercado, existe una relación entre los dos, de manera que la contabilidad sigue siendo una herramienta esencial en las decisiones de negocios. Las dolorosas experiencias que se dispararon con el caso Enron llevaron a las autoridades americanas a introducir más controles sobre la contabilidad y la auditoría, mecanismo éste que fue creado precisamente a raíz de la crisis de los años treinta; es posible que ahora deban hacer algo más.

Los problemas se han venido presentando en un país que desde hace muchos años exige estándares uniformes para llevar las cuentas; ¿qué podrá estar ocurriendo en el nuestro, donde quince o más entidades expiden normas de contabilidad? Sin duda es necesario armonizarlas, no solo internamente, sino con las prácticas internacionales, para poder estar a tono con los apremiantes requerimientos de la internacionalización de la economía y el vertiginoso crecimiento de las inversiones transnacionales. Más de 100 países en el mundo están utilizando estándares internacionales de contabilidad; Colombia está a la zaga, incluso dentro del ámbito iberoamericano.

Para llenar este vacío cursa en el Congreso el Proyecto de Ley número 165/07 de 2008, que ya tiene primer debate, impulsado por el representante Simón Gaviria; su texto está siendo ampliamente difundido y discutido, de manera que se logre un consenso con el Gobierno, la academia y los empresarios. De acuerdo con este proyecto, los principios o estándares de contabilidad serían expedidos por el Gobierno Nacional, con fundamento en las propuestas presentadas por el Consejo Técnico de la contaduría Pública, considerando las diferencias entre los entes económicos, en razón a su tamaño, sector al que pertenecen y el interés público involucrado en su actividad, para que los requisitos y obligaciones que se establezcan resulten razonables y acordes a tales circunstancias.

Más recientemente, el senador Gabriel Zapata radicó el proyecto 131 del 26 de agosto de 2008, más ambicioso, como quiera que contempla una reorganización total de la Contaduría Pública, donde el peso mayor recae sobre la nueva figura del Colegio Profesional de Contadores Públicos. En este proyecto la orientación técnico-científica de la profesión y la normativa relacionada con la función contable estarían a cargo de un Consejo Nacional de Estándares Contables. Es difícil pensar en el futuro de un proyecto que contempla, que para una misión tan delicada como dar fe pública, sólo se requiere un año de experiencia, y donde el éxito descansa en la unión de fuerzas tradicionalmente antagónicas, cuyo afán de poder y politiquería son en gran medida responsables de que la imagen de la contaduría en Colombia esté subestimada y desdibujada.

Una de las tareas más urgentes dentro del proceso de armonización, consiste en descontaminar la contabilidad de las nocivas y frecuentes intromisiones de las normas tributarias. El proyecto 165/07 contempla la independencia de disposiciones, pero quizá es necesario, además, cambiar algunas normas tributarias -siguiendo el ejemplo de España en su Ley 16 de 2.007-. Medidas impositivas, como la que invita a los empresarios a inflar las utilidades comerciales, soslayando el gasto por impuesto de patrimonio, resultan casi vergonzosas.

horacio.ayala@etb.net.co

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