El cuidado como clave del desarrollo sostenible

Aplicado a los ámbitos organizacionales hace referencia a una cultura que promueve un interés profundo por cada uno de sus integrantes y el bienestar de ellos en lo personal y profesional, su salud, un ambiente laboral acogedor y un entorno que propicie su realización personal.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 15 de 2014
2014-12-15 03:08 a.m.

Al hablar de la cultura del cuidado vienen a la mente diversas imágenes y se activan diversos imaginarios. Se puede pensar en la economía, en los quehaceres domésticos, en teorías, en políticas de prevención de salud, en calidad de vida, en armonización trabajo-vida personal y familiar, entre otros temas, vistos a la luz del cuidado. Y aunque muchas veces estos se puedan contemplar de manera aislada, unos de otros, vale la pena cuestionarse: ¿se puede separar artificialmente la vida humana levantando barreras donde la realidad nos dice otra cosa?

Somos las mismas personas quienes trabajamos, estamos con nuestras familias y amistades, vamos a las escuelas, ejercemos nuestros derechos de ciudadanía, habitamos barrios y ciudades. El objetivo de pensar el cuidado en el hogar y en la empresa como herramienta que permita impulsar el desarrollo y la sostenibilidad, que se propuso el reciente Congreso Internacional Desarrollo y Sostenibilidad: el cuidado en la vida cotidiana, organizado por INALDE Business School y la Home Rennaissance Foundation, Reino Unido, permitió ver lo estrechamente relacionadas que están esas imágenes e imaginarios.

Este congreso convocó a cerca de 150 académicos, profesionales, directivos, empresarios, de más de 10 países y de múltiples sectores, para compartir distintas investigaciones, prácticas e intervenciones de cuidado en la empresa y en el hogar. Organizados en más de 14 simposios, los ponentes hicieron visibles, en el mismo intercambio de perspectivas, los vínculos invisibles que el cuidado teje en la casa y en el trabajo y de éstos con el desarrollo y la sostenibilidad. Las investigaciones presentadas, por ejemplo, en los ejes temáticos de ‘Armonizar Trabajo y Familia: una cultura de cuidado’ y el de ‘Identidad y Cuidado’ arrojan datos sólidos con respecto a la importancia de la complementariedad del cuidado en la casa y en el trabajo para desarrollar y mantener comportamientos coherentes que permitan una sostenibilidad económica, social y ambiental. De igual manera, las empresas presentaron esas prácticas, hechas realidad, que impulsan una cultura de cuidado con los resultados que corroboraban en gran medida los de las investigaciones.

Asimismo fue posible identificar barreras que obstaculizan la implantación de esa cultura de cuidado tanto en el ámbito laboral como personal y familiar, entre ellos dos que afectan ambas esferas: 1) una mirada fija en el resultado inmediato; y 2) su invisibilidad.

Si tomamos la primera es posible concluir que si se buscan resultados inmediatos, tanto en el hogar como en el trabajo, la cultura del cuidado peligra porque las personas no pueden desenvolverse a máximos rendimientos todo el tiempo; se deben regular esos desempeños con periodos de descanso. Y si analizamos nuestras rutinas cotidianas nos damos cuenta que esos ciclos no están contemplados. Lo que sucede es que los índices de salud física y mental, energía, desempeño personal y profesional decrecen. El presente se dificulta y el futuro se recorta. Las organizaciones que logran ser sostenibles a mediano y largo plazo son aquellas que integran la vida familiar y el trabajo; de esta manera promueven tanto el desarrollo como el cuidado de sus colaboradores y así el impacto positivo a los hogares de esas personas y, en un círculo más amplio, a sus ciudades. El cuidado aplicado a los ámbitos organizacionales hace referencia a una cultura empresarial que promueve un interés profundo por cada uno de sus integrantes y el bienestar de ellos en lo personal y profesional, su salud, un ambiente laboral acogedor y un entorno que propicie su realización personal. Así se logra que cada persona se sienta responsable de las otras y, aunque algunos lo duden, de los objetivos de la organización.

Por otra parte, el cuidado en los hogares afecta de forma directa el presente y el futuro de las organizaciones. El presente porque puede desarrollar redes de apoyo que fortalezcan a las personas en su desempeño personal, que repercute en lo laboral, y el futuro porque, como sugiere Charles Handy, es en el hogar donde se desarrollan esas competencias que en estos momentos, las empresas más buscan en sus colaboradores.

En referencia al otro obstáculo, la invisibilidad, se están haciendo esfuerzos por hacer tangible esa no visibilidad; pero se requiere de más esfuerzo y tiempo porque exige un cambio cultural: se necesita alterar las coordenadas de medición de éxito, de compromiso, de tipo de vida que queremos porque los actuales patrones no se demuestran ni saludables ni sostenibles.

Sandra Idrovo Carlier

Directora del Área de Dirección de Personas en las Organizaciones, INALDE Business School


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