¿Dará una sorpresa Romney?

La decisión de Romney de aliarse con la extrema derecha de su partido, en lugar de buscar el centro, le costará la pérdida del voto hispano, y quizá la elección.

Redacción Portafolio
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agosto 28 de 2012
2012-08-28 12:41 a.m.

Una de las cosas clave que habrá que observar en la convención nacional republicana, que ha de celebrarse en Tampa, es si la fórmula presidencial Romney-Ryan será capaz de conectarse con los hispanos y mejorar su bajísimo nivel de aprobación entre los votantes latinos. Podrían hacer algunas cosas, pero dudo mucho que las hagan.

Según la encuesta de votantes latinos de NBC, Wall Street Journal y Telemundo, publicada la semana pasada –la primera realizada después de que el virtual candidato republicano Mitt Romney seleccionó al congresista Paul Ryan, de Wisconsin, como su compañero de fórmula–, el presidente Obama aventaja a Romney por 63 por ciento contra 28 por ciento entre los votantes latinos.

Lo que es aún peor para Romney, el borrador de la plataforma republicana que se espera será aprobado en la convención ha adoptado una línea durísima con respecto a la inmigración, proponiendo, entre otras cosas, que se construya un muro a lo largo de toda la frontera entre Estados Unidos y México, quitar a los indocumentados subsidios para estudiar en las universidades estatales, y prohibir las denominadas ciudades santuarios, que son las que no persiguen a dichos inmigrantes.

Para tratar de remontar sus bajos índices de aprobación entre los hispanos –y acercarse más al 40 por ciento del voto hispano que logró el expresidente George W. Bush en el 2004, o al 31 por ciento que alcanzó el excandidato republicano John McCain en el 2008–, la campaña de Romney reclutó una impresionante representación de políticos latinos como oradores durante la convención republicana. (No ocurre lo mismo con los artistas, ya que la lista oficial de cantantes que animarán la convención republicana no incluye a ninguno latino).

El senador de Florida Marco Rubio presentará a Romney en el momento de más alta audiencia televisiva de la convención, mientras que en días anteriores hablarán el gobernador de Nevada, Brian Sandoval; el candidato a senador por Texas, Ted Cruz; el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, y la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez.

Todos ellos proyectarán la imagen del Partido Republicano como la colectividad de la diversidad y las oportunidades económicas, y procurarán convencer a la audiencia de que Mitt Romney es un amigo de los hispanos, según me dicen estrategas republicanos.

Su principal objetivo será contrarrestar la imagen entre muchos latinos de que Romney es un candidato de los ricos, cuya intolerancia contra los indocumentados esconde un cierto desdén hacia todos los hispanos.

¿Qué podría hacer Romney para disipar esa imagen? Entre otras cosas, las siguientes:

* Podría sorprendernos a todos criticando a los extremistas antiinmigración del Partido Republicano que siguen perpetuando su fantasía de que se puede deportar a más de 11 millones de indocumentados que viven en este país, y que estimulan el odio racial, alegando, entre otras cosas, que los inmigrantes indocumentados traen enfermedades peligrosas al país.

* Podría admitir que muchos indocumentados entran a Estados Unidos ilegalmente, porque bajo las desactualizadas reglas inmigratorias vigentes no pueden conseguir visas para trabajar legalmente en empleos que los estadounidenses no quieren tomar.

* Podría decir que, si es electo, no rescindiría la reciente acción ejecutiva del presidente Barack Obama de conceder una residencia temporal de dos años a más de un millón y medio de estudiantes indocumentados –los llamados jóvenes ‘sonadores’– que fueron traídos de pequeños al país por sus padres.

* Podría tomar distancia de su propuesta de lograr la ‘autodeportación’ de todos los indocumentados. Muchos hispanos interpretan esa propuesta como un plan para que se le haga la vida imposible a los indocumentados, y que, por extensión, afectaría a todos los latinos.

Mi opinión: el hecho de que Romney haya elegido a Ryan por encima de varios políticos hispanoparlantes –entre ellos, Rubio y el senador por Ohio Rob Portman– como compañero de fórmula, que haya hecho su gira de política exterior preconvención por Europa e Israel, sin hacer siquiera una parada simbólica en México, y que no haya mencionado ningún tema relacionado con los hispanos durante su reciente visita a Miami, me hace pensar, que ha tirado la toalla en cuanto al voto hispano.

El equipo de Romney cree que el voto hispano a escala nacional es irrelevante, ya que la mayoría de los latinos viven en estados como Nueva York o California, que de todos modos votarán por los demócratas.

De manera que Romney se está concentrando en los hispanos de unos pocos estados indecisos, como Florida, y lo está haciendo con un discurso centrado en la economía.

Puede que funcione, pero lo dudo. Salvo que nos dé una sorpresa, la decisión de Romney de aliarse con la extrema derecha de su partido, en lugar de buscar el centro, le costará la pérdida del voto hispano, y quizás también la elección.

Andrés Oppenheimer

Periodista - Columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald.

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