Debate del sistema de salud: una víctima de la politiquería

En este contexto, el escenario que enfrenta el país se halla entre mantener la situación actual o hacer una tabula rasa y estatizar todo el sistema de salud.

Redacción Portafolio
POR:
Redacción Portafolio
mayo 21 de 2013
2013-05-21 12:38 a.m.

El ejercicio extractivo de la política –como diría el economista James Robinson– y la desinformación mediatizada, tienen al sistema de salud colombiano en un estado precario de legitimidad, del que parece que va a ser difícil que se recupere en el corto plazo.

Lo uno y lo otro han conducido a que hoy alrededor del 80 por ciento de los colombianos quiere ‘una reforma estructural del sistema’, sin que en realidad sepa lo que ello significa y hacia qué tipo de modelo de salud nos debemos orientar.

El país debería preguntarse seriamente ¿qué pasa en un sector en el cual el presente Gobierno, sin completar tres años en el poder, ha nombrado como ministros a tres funcionarios con las más altas calidades personales, técnicas y profesionales y, sin embargo, se mantiene en un constante debate, condimentado con inestabilidad ante las permanentes presiones por modificaciones legislativas? ¿Por qué un Gobierno y un Congreso tienen que tramitar durante un cuatrienio dos reformas legales sobre un mismo tema?, ¿por qué se ven obligados a hacerlo si además existe una tercera reforma aprobada hace apenas cinco años? ¿No es esto extraño? ¿En qué otro sector ha ocurrido algo así?

La respuesta parece obvia: es consecuencia de las presiones sobre el Gobierno y el Congreso con orígenes políticos, ideológicos o de determinados grupos de interés, cuyos voceros, a su vez, han sido hábiles en desinformar a los medios de comunicación.

La combinación de esos intereses particulares con la mala información que han generado en los medios, tiene a la población convencida de que el sistema de salud es un desastre que hay que cambiar, al menos de manera profunda, sino es volviendo al primer día de la creación.

Esas presiones condujeron al retiro del ministerio de una experta y dinámica profesional como Beatriz Londoño, a quien sucedió uno de los más brillantes economistas que tiene el país, y quien tampoco satisface a esos intereses políticos, ideológicos o de grupos que quieren un sistema de salud que les calce a su medida: un ejemplo del ejercicio político que establece instituciones extractivas, semejante al que menciona Robinson en su libro y que hace que las naciones fallen.

En este contexto, el escenario que enfrenta el país se halla entre mantener la situación actual o hacer una tabula rasa y estatizar todo el sistema de salud (como lo propone uno de los proyecto de ley radicados en el Congreso).

El Gobierno ha escogido la vía racional y responsable.

una parte, promueve la aprobación de una ley estatutaria que regule el derecho fundamental a la salud en el marco del bloque de constitucionalidad, establecido por la Corte en la Sentencia T-760. Paralelo a ello, propone una reforma que modifica, de manera estructural, aspectos financieros del modelo con la creación de Salud Mía, a la par de efectuar cambios profundos en la operación de las EPS, y de clínicas y hospitales, unidos al establecimiento de Mi Plan, un único paquete de beneficios para toda la población.

El ministro Gaviria ha señalado públicamente que no soltará el computador para que el texto que sea aprobado tenga coherencia técnica y concertación política, y no se convierta en una colcha de retazos de los intereses particulares de políticos o de grupos que intentarán ajustar la reforma a su beneficio individual.

Debemos respaldar el coraje del Ministro, como debemos apoyar la valentía del Superintendente de Salud al denunciar públicamente las prácticas clientelistas de algunos parlamentarios.

Quienes trabajamos en el sector sabemos que esas conductas que enfrentan estos dos funcionarios son ciertas, le han hecho mucho daño al sector y deben ser erradicadas de él, si queremos que el modelo de sistema de salud, cualquiera que sea, opere bien y cumpla con el objetivo de satisfacer el derecho fundamental a la salud de la población en condiciones de equidad, oportunidad, calidad y sostenibilidad.

Augusto Galán Sarmiento.

Ex ministro de Salud y ex embajador de Colombia en la Unesco

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado