Desplazando las barreras del conocimiento

No se trata de crear fórmulas mágicas, sino de comprender la realidad empresarial y de saber conectar potencialidades para ser más competitivos. ¿Gestionamos el saber para crear valor?

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
febrero 24 de 2015
2015-02-24 04:34 a.m.

Las críticas a los gobiernos y a sus políticas industriales (de existir una como tal) son cada vez mayores. Por un lado, la queja se centra en que no existe un foco de desarrollo empresarial y, por ende, no se sabe hacia qué sectores orientar la generación de capacidades para crear riqueza y, por el otro, se habla de la falta de beneficios, estímulos o instituciones fuertes y versátiles que soporten al empresariado.

Esta discusión, por demás inagotable, se contrasta y apacigua cuando se devela un ‘caso de éxito’ en el que figuran hechos puntales de individuos o equipos talentosos y disciplinados. Se trata de realidades empresariales que nos devuelven la esperanza y que abren mercados con ofertas de valor bien percibidas. Desde luego, no faltará que un funcionario del gobierno de turno asuma el éxito como propio o producto de una política pública bien diseñada. No obstante, en el fondo, es el carisma, talento y liderazgo de personas los que hacen posible que se concreten empresas que ‘leen’ oportunidades y necesidades a satisfacer.

Hace unas semanas, en el trabajo de campo para escribir el caso ‘Adopción de las TIC’s en las empresas de Colombia’, realizamos un BusinessLab en la empresa Platino Web, y allí validamos la hipótesis de que es posible generar hechos extraordinarios en el ámbito empresarial. Hace ocho años, y en medio de una observación autocrítica sobre su desarrollo profesional, Carlos Arango Álvarez, un administrador de empresas caleño, después de haber tenido un rápido ascenso en dos multinacionales de catering, se enfrentó a un dilema: no se sentía satisfecho con la idea de ser un ejecutivo corporativo para siempre. Así que optó por la alternativa de crear su propia empresa, dándole vida a Platino Web, que a la fecha ha desarrollado más de 800 intervenciones en empresas en Colombia, alrededor de las herramientas TIC.

Con su marca, ha diseñado proyectos de productividad para empresas a través de CRM; ha generado ahorro en utilización de recursos (la mayoría de veces costos de operación) al intervenir el mapa de procesos de diferentes organizaciones, y ha desarrollado estrategias de marketing digital; todo esto soportado en el uso plataformas y software existentes, y en el desarrollo de intranet empresarial y comercio electrónico, entre otros productos de su portafolio.

Uno de los diferenciales de este novedoso modelo de negocio es que hay una invitación al cliente para que se dé una generación de conocimiento conjunto. Por lo mismo, en la línea de ahorro, en la cual hay una inmersión en los procesos de las compañías, no se cobra una tarifa fija, sino que hay ganancias para ambas partes, derivadas de los resultados del ahorro.

Como vemos, su plan de acción fue diseñado sobre un comportamiento permanente: la búsqueda del conocimiento, pero no ese conocimiento entendido como la creación de fórmulas extraordinarias, sino que parte de la comprensión de la realidad y de saber conectar potencialidades para ser más competitivos. La clave para conquistar mercados ha sido la capacidad y voluntad de correr la frontera del saber, de ir al detalle, así como de aprovechar la tecnología disponible y gratuita; sí, esa que está al alcance de todos, que es fácil de usar, pero que pocos sabemos explotar adecuadamente.

Recuerdo a un vicepresidente global de Microsoft, quien hace unos años nos ratificó algo que hoy parece una verdad irrefutable: “Con la plataforma tecnológica disponible no se justifica el subdesarrollo. Esta allí, solo hay que motivarse y comprometerse a usarla y desarrollarla”. ¿Será que los empresarios colombianos aprovechamos plenamente los avances tecnológicos en nuestras operaciones?

Las empresas enfrentan continuamente el reto de adaptarse y de descubrir oportunidades que antes eran invisibles, y esto solo se logra con la disposición de contrastar el conocimiento técnico con el conocimiento práctico que se acumula en cada estación. Esto es la experticia, esa ‘mágica’ conjugación de esos dos conocimientos, para que la intuición y el sentido común cierren el círculo creativo.

El conocimiento permite reaccionar a las adversidades de ciclos económicos o descifrar caminos cuando la estrategia no se logra implementar. Muchas son las ocasiones en que se sabe definir qué hacer, pero la brecha frente al logro es amplia. El ‘cómo’ hacerlo, que se soporta en conocer más del negocio y su esencia, es lo que garantiza la capacidad de acción.

Apartándonos de la rutina y de los buenos madrugadores y ejecutores que creemos ser por el hecho de permanecer en la oficina más de doce horas diarias, ¿cuándo hemos descubierto de nuestro sector, negocio o procesos algo nuevo? 

¿Nuestros procesos han cambiado en los últimos 3 años? ¿Utilizamos las herramientas tecnológicas disponibles para hacer más eficiente nuestra operación? Una invitación a la reflexión.

Germán A. Mejía A.

bmLab Latam

germanmejia@bmlab.co

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