Detrás de Uber vienen más opciones

Los empresarios de taxi están empeñados y desesperados buscando que el Estado regule a su favor las actividades de este sector, esto es lo que viene.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
octubre 07 de 2015
2015-10-07 03:38 a.m.

Mucho se habla de la necesidad de regular las actividades de negocios que surgen del aprovechamiento de la tecnología como herramienta para,  ayudar a generar ingresos a unos, y entregar experiencias a los clientes que los sorprendan favorablemente como que son concebidas desde la lectura de sus necesidades y su comportamiento. La economía colaborativa está en pleno apogeo y no cesa de entregar al cliente digital nuevas  e inesperadas ofertas.

Dos grandes sectores están expectantes alrededor de la legislación que anuncia el gobierno sobre el servicio de Uber: la opinión pública y los empresarios de taxi. Los primeros, esperando que no les quiten sus grandes atractivos –garantía de excelencia en el servicio, facilidad en los pagos, facturación digital, personal educado y respetuoso de sus clientes, vehículos nuevos y oferta de absoluta comodidad en el desplazamiento, entre otros- y los segundos, con la esperanza de que una regulación al servicio les conserve la inversión hecha y el disfrute de unos ingresos diarios garantizados sin importar el conductor y sus sacrificios. Mientras ello sucede, el mundo de la tecn0logía se mueve aceleradamente en el desarrollo de Apps  y surgen opciones que permiten vislumbrar el crecimiento exponencial del servicio de transporte no convencional aprovechando el modelo de ‘sharing economy’ del cual Uber es su principal exponente. La semana anterior, Lyft -competidor acérrimo de Uber, nacido también en San Francisco y con una oferta similar- se unió a Didi Kuaidi -empresa china del mismo negocio- de tal manera que ésta última anunció la inversión de 100 millones de dólares en la primera,  a fin de estructurar una estrategia de alianzas locales que les permitan competir para ganar la preferencia de los clientes. Además, estas dos compañías ya anunciaron su acercamiento  con Ola -empresa de la India- y GrabTaxi -de Singapur- a fin de reforzar el modelo de Apps compatibles que unifiquen su presencia de cara al cliente en cada región, pronto los veremos en América Latina y en Colombia seguramente.

Como se puede apreciar, estamos ante un fenómeno global que le envía un mensaje muy claro al mercado, a los empresarios locales y al gobierno, el negocio de taxi ya no tiene vigencia como se venía ofreciendo en los últimos 50 y 60 años, ahora es una actividad que se presta desde la perspectiva del cliente, de su comodidad y  garantía de plena satisfacción. El gobierno debe entender que legislar para defender un modelo desgastado por empresarios para quienes lo único importante es su bolsillo sin importar el consumidor y el agente que lo presta, se acabó.

Porque lo evidente es que, estas plataformas digitales se renuevan permanentemente a partir de las necesidades del cliente. Uber ya ofrece en Estados Unidos el servicio de UberCommute que permite a personas que van a recorrer grandes distancias en sus vehículos, recoger otros viajeros que también vayan en esa misma dirección y así obtener ingresos adicionales. Este servicio es diferente al otro denominado, UberPop en el cual, los conductores pueden obtener un ingreso extra ofreciéndose como choferes para los usuarios de la app. 

La importancia que Uber ha venido tomando en la generación de empleo es impresionante hasta el punto que, los denominados ‘freelancers’ hacen parte de una población incluida en los censos de empleo americanos y según encuesta reciente al menos el 91 % de los ingresos obtenidos por esta población provienen de plataformas vinculadas a la economía colaborativa como Uber, Etsy y otras.  

Por último, permítanme recalcar el hecho de que estamos en el comienzo de la revolución en cuanto a los nuevos modelos que se diseñan y desarrollan para atender las necesidades los consumidores globales y del sujeto digital, concebidos desde la comprensión de sus deseos y las facilidades que requieren. Así, surge Parcl, una app que se ofrece como una comunidad de compradores online que podrán adquirir el producto en la tienda virtual de cualquier marca del mundo y alguien nativo de ese país se encarga de realizar el envío y ganar un dinero por ese servicio. El sistema es simple: el comprador elige el producto que desea comprar  y lo registra en parcl.com, allí indicará el URL, el precio y si es necesario que el usuario de Parcl lo compre o solo lo envíe. Una vez realizado el registro, se espera que alguien quiera hacerse cargo del pedido, siendo posible establecer un chat para negociar el proceso (pago, fotos del producto antes de su envío).  Esta es una  modalidad de la economía colaborativa, que genera ingresos para quienes lo deseen, pero además, es un anuncio claro de que la legislación no puede hacerse con criterio local sino global y además, una notificación clara para los empresarios nuestros: o ingresan a la economía global y se diseñan para tener presencia activa en el mundo digital o la competencia de las grandes marcas globales los desplaza.

Un comentario final, todos los modelos de economía colaborativa se soportan en la excelencia en el servicio al cliente, reconocimiento de cada cliente, el ‘tracking’ de cada pedido, la información en  tiempo real de todas las interacciones históricas a disposición del agente para tomar decisiones rápidas y por último, con garantía de transparencia y honestidad. ¿Será que están preparados nuestros empresarios especialmente los pymes y micro empresarios? Guardo muchas dudas al respecto.

Luis Fernando Botero C

director@service7x24.com

@lfboteroc

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