¿Diálogos de paz, política o negocios?

La estrategia del Gobierno y del pueblo debe ser la paz. El juego no es estático porque hay propues- tas. Se debe pensar en una negociación dinámica y en evaluar las expectativas de la guerrilla.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
febrero 14 de 2013
2013-02-14 12:27 a.m.

Teniendo en cuenta que para la comunidad internacional y los mercados fue un mensaje positivo el inicio de las negociaciones de paz, si no se continúa con ellos, ¿qué efecto tendría ello en el contexto económico?

A pesar de estar sentados Gobierno y guerrilla aún se presentan secuestros y enfrentamientos entre la fuerza pública y la subversión. La diferencia con respecto al del anterior Gobierno es que se tiene al enemigo sentado, le estamos viendo la cara y ello no impide crear estrategias de guerra.

Hay quienes han propuesto no seguir dialogando. El presidente Santos tiene en contra el tiempo, puesto que de esa decisión depende su reelección o cederle el espacio a Vargas Lleras. Santos quiere firmar de la paz. Si las Farc no avanzan, lo obligarán a seguir cuatro años más, pero a la vez le escribirán todos los días el discurso de campaña a Uribe.

La presión política puede llevar a que los diálogos se rompan puesto que el ala uribista insiste en que no es la salida para lograr la paz. Lo que no se entiende es por qué el expresidente Uribe en alguna ocasión durante su gobierno consideró la posibilidad de los diálogos. Si la guerrilla estaba acorralada, ¿por qué echar para atrás en ese momento?

Los diálogos no deberían ser tema para los discursos políticos. Hacerlo así es una medida de prudencia por la responsabilidad que implica el proceso en el futuro económico.

El presidente Santos, por la experiencia del Caguán, estableció un tiempo en meses para lograr resultados. Esta medida está siendo aprovechada por su oposición política para dos fines. El primero, para demostrar que Santos está equivocado y la salida es el combate, y según algunos uribistas ellos son los que tienen los cursos de contraguerrilla para derrotar al enemigo. El segundo, abrir caminos a las líneas uribistas y evitar que Vargas Lleras llegue a la presidencia.

Hay dos puntos que pesan: las políticas para el uso de la tierra y la legalización de las drogas. Han sido más exigentes en la medida que avanza el proceso. Están buscando su estrategia optimizadora.

Esos puntos tienen peso puesto que al aprobarse empiezan su carrera política con discurso argumentado. Se les puede decir que presenten el proyecto y se lleva al Congreso. La estrategia dominante del Gobierno y del pueblo debe ser la paz.

El panorama indica que el juego no es estático porque siguen sumando propuestas;y por ello se debe pensar en una negociación dinámica y secuencial, lo que obliga a observar y evaluar las expectativas guerrilleras.

Francisco Montes, mágister en economía.

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