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Algunos miembros del Banco Central Europeo han declarado que el otorgamiento de una licencia bancaria al Mecanismo de Estabilización Europea es una opción factible y una discusión vigente.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
agosto 17 de 2012
2012-08-17 12:08 a.m.

Un supuesto en nuestros pronósticos para 2012 era la mayor intervención de los principales bancos centrales del mundo.

En particular, creíamos que el Banco Central Europeo (BCE) se vería forzado a reanudar su programa de compra de deuda soberana.

Sin embargo, el BCE manifestó que la reactivación de estas operaciones estará sujeta a que los gobiernos beneficiarios se acojan a programas de ajuste económico con los fondos de rescate europeos.

Igualmente, en la cumbre de la Unión Europa de junio se acordó que el fondo de rescate permanente (el ESM) también podría comprar bonos soberanos.

or estas razones, ha surgido la propuesta de otorgarle una licencia bancaria al ESM para que sea más efectivo al intervenir en los mercados de deuda soberana.

A continuación explicamos algunos detalles sobre la propuesta.

El Mecanismo de Estabilización Europea (ESM) es el fondo de rescate permanente que debía haber entrado en vigencia en julio, pero aún no ha sido ratificado por un número suficiente de países: faltan al menos Alemania e Italia.

Alemania será el último, después de septiembre 12, cuando se emita el fallo constitucional correspondiente.

El ESM se incorporará como organización pública, basada en Luxemburgo, con capital pagado de 80 mil millones de euros. Su máxima capacidad de desembolso será de 500 mil millones de euros, que podrán ser destinados a países con necesidades financieras, por medio de créditos o compras de bonos.

Según su diseño actual, los recursos que desembolsará el ESM se obtendrán mediante la emisión de títulos propios en el mercado.

No es claro que el ESM tenga la capacidad de financiarse rápidamente en los montos requeridos para que un programa de compra de deuda sea efectivo.

Los países que hoy tienen mayor dificultad para financiarse en los mercados, España e Italia, podrían requerir intervenciones considerablemente altas con respecto a la capacidad de préstamo del ESM, a diferencia de lo que ocurría con Grecia, Portugal e Irlanda.

Por ejemplo, la deuda total de estos tres países, en conjunto, era de 705 mil millones, mientras que la de España es de 840 mil millones de euros y la de Italia es de 1,9 billones.

En momentos de pánico financiero, cuando se requerirá mayor intervención, el ESM también podría tener dificultades para emitir títulos propios, y no tendría suficiente disponibilidad de recursos para que su intervención sea efectiva en detener el aumento en los costos de financiación de los países con dificultades.

Esta limitación se minimizaría si el ESM pudiera apalancarse directamente con recursos del BCE.

Actualmente, el BCE es el único organismo que tiene la capacidad de comprar elevados montos de bonos soberanos con el fin de contrarrestar una crisis de confianza.

Con una licencia bancaria, el ESM no estaría limitado a financiarse exclusivamente en los mercados, sino que podría acceder rápidamente a las facilidades de liquidez del BCE y comprar grandes cantidades de bonos como el BCE.

Los préstamos del BCE al ESM se harían bajo las mismas condiciones que aplican para los bancos del eurosistema. Cuando un banco requiere liquidez, el BCE le presta recursos a cambio de un colateral, usualmente títulos de gobierno.

En el caso del ESM, los bonos gubernamentales que se adquieran en el mercado (de países solventes, pero con problemas de liquidez, como España o Italia) serían el colateral. Simultáneamente, el BCE resolvería el problema de condicionalidad que ha coartado mayores compras de bonos: el ESM compraría deuda de un país con dificultades, siempre y cuando se acoja a un programa de ajustes económicos que garanticen la sostenibilidad de sus finanzas públicas.

La propuesta de otorgar la licencia bancaria ha tenido varios detractores, especialmente Alemania y el mismo BCE. El principal argumento en contra de la propuesta es que sería una forma indirecta de financiar a los gobiernos con recursos del BCE.

El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFEU) prohíbe que el BCE o los bancos centrales del eurosistema otorguen facilidades de crédito a los estados o entidades públicas de la unión monetaria.

No obstante, este no tiene que ser el caso del ESM. Primero, el ESM cumpliría las mismas funciones de otros fondos privados de inversión con acceso a liquidez del BCE, que se especializan en invertir en bonos soberanos europeos y se apalancan con recursos del BCE.

Evidentemente, el ESM debería cumplir con los mismos requisitos regulatorios exigidos a estos fondos.

Segundo, el ESM no otorgaría créditos directos a gobiernos, sino que cumpliría la misma función que había llevado a cabo el BCE cuando ha comprado deuda soberana en el mercado secundario.

Tercero, los detractores se enfocan en el beneficiario final de los préstamos del BCE (que indirectamente son los gobiernos), pero hay precedentes que contradicen este argumento.

Por ejemplo, una porción de los préstamos de emergencia de largo plazo que otorgó el BCE a los bancos europeos en diciembre y febrero, se destinó a comprar bonos soberanos.

Finalmente, el TFEU prohíbe que el BCE otorgue facilidades de crédito a entidades públicas, con excepción de entidades públicas crediticias.

En 2009, el Banco de Inversión Europeo (EIB), una entidad pública y registrada en Luxemburgo, fue admitido como contraparte del BCE, con acceso a sus líneas de liquidez.

Inclusive, el EIB ha realizado compras de bonos soberanos europeos y puede emitir sus propios títulos en el mercado para financiarse. Este parece ser uno de los principales argumentos legales a favor de la licencia bancaria al ESM, al considerar que caería dentro de la definición de “entidad pública crediticia”.

Algunos miembros del BCE han declarado que el otorgamiento de una licencia bancaria al ESM es una opción factible y que es una discusión vigente.

Dados los problemas de liquidez y financiamiento que seguirán enfrentando algunos países de la zona euro, y dadas las diversas dificultades políticas que impiden soluciones estructurales en el corto plazo, seguimos creyendo que un programa de compra de deuda soberana europea se estaría implementando antes de finalizar el año, ya sea a través del BCE o del ESM.

Andrés Pardo Amézquita        

Gerente de Investigaciones Económicas de Corficolombiana 

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