Dirigentes de Millos, hora de salir por la puerta de atrás

Por qué gente exitosa en sus empresas no puede hacer nada bueno por el equipo bogotano.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
noviembre 09 de 2015
2015-11-09 04:54 p.m.

Hace tres años, Millonarios parecía recuperar el camino. En el 2012 el equipo salió –por fin - campeón, había una base de jugadores competitivos, un técnico temperamental y ganador y unos directivos enamorados de un proyecto deportivo y económico, que nos hacía pensar a los millones de hinchas que esa gloria que nunca conocimos, pero de la que nos sentimos orgullosos con la boca llena, regresaría.

El brillo de la estrella 14 duró poco. Seis meses después el DT campeón Hernan Torres salió por la puerta de atrás, del equipo se empezaron a ir jugadores claves, que nunca se reemplazaron y la avaricia por controlar una marca con todo el potencial por ser explotada, unos pocos activos y la pasión de millones de hinchas, llevo a que unas decisiones administrativas acabaran con todo lo bonito que se había soñado durante los efímeros días de gloria que nos había regalado esa anhelada estrella.

Desde entonces todo han sido tumbos y pasos hacia atrás. Llegó Juan Manuel Lillo y el equipo intentaba jugar bien otra vez, pero el plantel nunca se reforzó y entre los directivos divididos se encargaron de aburrir al técnico español, muy reconocido en el mundo por sus conocimientos, pero sin materia prima para demostrarlo en Colombia. Lillo también se fue por la puerta de atrás.

Entonces, la sabia directiva azul apostó por un viejo ‘ídolo’, si se le puede decir a alguien que solo jugó seis meses en el equipo y fue subcampeón hace muchos años, como Ricardo Lunari, para que con su poca experiencia como DT y muchas ganas tomara las riendas e hiciera en la cancha lo que ellos no eran capaces de planificar en las grandes mesas redondas en las que se sientan a ‘pensar’ en el equipo.

Los muchachos de Lunari no hicieron nada más allá que eliminar a Santa Fe de una semifinal y pelear con el Cali la llegada a una final...( pfff, pequeñas victorias). Lunari salió por la puerta de atrás y también nos ‘mataron’ al ídolo.

Llegó Rubén Israel, un desconocido para muchos, un tipo bien hablado, que dicen trabaja bien, pero seguramente se irá dentro de poco por la puerta de atrás, porque su equipo acaba de ser eliminado de los play off de la semifinal del torneo colombiano.

Las preguntas a ese grupo de ‘notables’ que dirige a Millonarios son claras: ¿saben dónde están parados y para dónde van con nuestro equipo? La respuesta es evidente: no.

Ni yo, ni otros cientos de miles entendemos porqué, una gente tan exitosa en sus empresas no puede hacer nada bueno por este equipo. Todos, brillantes ejecutivos, innovadores, eficientes en el gasto y estratégicos en la inversión de sus marcas, no encuentran la luz que necesita esta histórica y laureada institución.

Simplemente, creo que son unos buenos hinchas, de muy buenas y prestantes familias, que de fútbol no tienen ni idea.

No me imagino esas juntas directivas haciendo castillos en el aire, hablando de construir sedes deportivas, atraer más patrocinadores, fortalecer las divisiones inferiores, vendiendo 25 mil abonos por semestre, y dándole herramientas al equipo de Primera para que gane títulos.

En serio, hago el esfuerzo y no veo a esos genios trazando una ruta coherente para mí equipo.

¿Es tan difícil Millonarios como empresa? Por qué esos mismos que hacen maravillas en Bavaria, Telefónica, Semana, Pizano o en la desenredada del lío de InterBolsa, no son capaces de sentarse una vez en la vida para ver que esto es más sencillo de lo que ellos pueden ver.

Un equipo de fútbol como Millonarios requiere una buena inversión. Pidan créditos por unos 3 o 4 millones de dólares entre sus amigos los presidentes de grandes bancos y endéudense para invertir en una nómina seria, joven y que a partir de seis meses empiece a dar títulos para reconstruir la historia y no alegrías que no duran más de una semana, como pasa actualmente.

Luego, piensen a qué quieren ustedes y los hinchas que juegue Millonarios y traigan un técnico que cumpla esos requisitos. Después, asesórense de alguien que conozca el estadio del Olaya, las canchas de Tumaco, Chocó o Buenaventura y que tenga contactos en Argentina o Uruguay para que les enseñe que traer jugadores como Federico Insúa con su kilometraje a cuestas no es una inversión sino una plata perdida.

Pregúntenle a alguien que sepa de fútbol, cómo darle una salida digna a Mayer Candelo o Rafael Robayo y con qué tipo de jugadores reemplazarlos. Pregunten también cómo hacen para comprar a Deiver Machado de una vez, para que en unos meses no lo estemos viendo triunfar de camiseta roja o verde frente a nuestras narices. Averigüen si ese Elkin Blanco que terminó siendo la figura de este equipo no se fue hace unos años del plantel por su tímido rendimiento y limitado nivel (ojo, todos merecemos una segunda oportunidad) , pero no me vengan a decir ahora que Blanco es el jugador más moderno de mi equipo.

Los hinchas no aguantamos más y se verá reflejado en las tribunas vacías el próximo semestre. En mi caso, que he sido el niño que llegaba a ver al glorioso azul de la mano de mi padre en los años 80, el jugador de las inferiores en los años 90, redactor deportivo de El Tiempo encargado de cubrir a Millonarios por allá entre 2005 y 2006 y luego, fiel abonado, me duele lo que ustedes, sabios notables, hacen con mi equipo.

Sin extenderme más, lo bueno y lo malo que ha pasado por Millonarios ha salido por la puerta de atrás en los últimos años, mientras ustedes siguen ahí ‘pensando’ en el equipo. Creo que es la hora de que esa puerta de atrás también se les abra de par en par y se marchen con más pena que gloria a seguir triunfando en sus empresas, porque con Millonarios no pudieron.

Jaime Viana Rojas
Editor Portafolio.co

 

 

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