¿Por qué la economía mundial va despacio?

La crisis de 2008-2009 y sus efectos posteriores despertaron en el norteamericano promedio el sentido del ahorro y la prudencia de compra.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
septiembre 03 de 2013
2013-09-03 09:51 p.m.

Mientras los resultados del comercio y la industria en Colombia son confusos, y más aún cuando se miran con los datos de exportaciones e importaciones, es prudente ver el entorno global para comprender el local, aunque es claro que dependemos de la demanda interna en gran medida.

La crisis de 2008-2009 y sus efectos posteriores despertaron en el norteamericano promedio el sentido del ahorro y la prudencia de compra, causando fuertes efectos en el comercio y los precios de los Estados Unidos; hoy el 26% del consumo del mundo en dólares lo hacen los hogares de Estados Unidos, y las importaciones explican cerca del 24% de ese consumo, es decir que las compras al exterior de este país explican cerca del 8% del consumo del mundo.

Así, si el mercado del gigante americano se desacelera, desacelera a todo el mundo, porque un freno en la compra de importados afecta a todos los países vinculados, desde importadores de insumos hasta de producto final.

Los Estados Unidos vive un momento económico muy importante para nuestra realidad local: si bien tiene su famoso déficit gemelar, también tiene una clase media comprando menos a crédito, más prudente en inversiones y buscando mecanismos de ahorro, mientras que lentamente el país aligera su dependencia del petróleo gracias al paso al gas.

Esto ha mantenido el dólar barato y el mercado interno lento, permitiendo la reconsolidación de la industria local, cambiando el entorno global de mercado.

Así, mientras los hogares norteamericanos continúen en un esquema de menor compra y más ahorro, el mundo reducirá sus flujos de importaciones y hará que el mundo se volqué a mirar sus mercados internos en pos de usar la capacidad instalada cesante, con productos especializados para sus mercados, que seguramente son de menor precio y rentabilidad.

Este fenómeno deja ver que la dependencia del mundo del mercado interno de los Estados Unidos ha comenzado a cambiar y que los mercados emergentes aún no tienen la capacidad para captar ese mercado; es posible que el bono demográfico no sea suficiente para asegurar la dinámica de mediano plazo de los emergentes, ya que el flujo de caja que causaban las exportaciones a Estados Unidos ha cambiado de ritmo, y esto hace que incluso China no sea más grande que EEUU en 2020.

¿Cómo nos afecta esto?, simple, vendemos menos, producimos menos, empleamos menos. Los resultados de la industria son claros y muestran una clara relación con el freno en las exportaciones, que de una u otra manera están vinculadas a las importaciones de los norteamericanos.

Lo que nos lleva a mirar el mercado interno como fuente de recursos y de nuevos mercados, como quedo claro en la asamblea de la Andi, y como ya lo tenía claro, estudiado y validado los chilenos, peruanos, portugueses y otros extranjeros que definieron a nuestro mercado interno como objetivo, debido en buena medida a nuestra creciente clase media.

Son muchos los colombianos que han mejorado su condición económica y desean tener un estándar de vida como el de los norteamericanos, y por esto compran productos que no tenían o que desean para cumplir con esa meta; por el contrario los estadounidenses piensan en gastar menos y ahorrar más por el temor a una nueva crisis; esta dicotomía reajusta el mercado, las líneas de producción y el comercio, y nos debe poner a pensar muy seriamente en si como industria le estamos cumpliendo a nuestro mercado o simplemente nos vendemos al mejor postor.

Camilo Herrera Mora

Presidente Raddar

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