Editorial / La moñona legislativa

No es extraño que un nuevo gobierno logre en Colombia el apoyo del Congreso a sus principales inicia

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
diciembre 17 de 2010
2010-12-17 07:41 a.m.

Puede ser una expresión práctica de aquel adagio que afirma que ‘escoba nueva barre bien’, así como una demostración de que la luna de miel sigue, pero la verdad es que es una tradición en Colombia que el Gobierno que llega logra pasar sus iniciativas en la primera legislatura que enfrenta.

 

En dicho sentido, lo obtenido por la administración Santos en el Capitolio, en donde ayer terminaron las labores del semestre, reitera lo sucedido en cuatrienios anteriores en los cuales el Ejecutivo de turno pudo impulsar su agenda en forma integral.


Sin embargo, lo que resulta excepcional es la cantidad y calidad de los proyectos aprobados. Aparte de la Ley del Presupuesto Nacional, el Ministerio de Hacienda tuvo a su cargo temas como la adopción de una regla fiscal, el establecimiento del concepto de sostenibilidad fiscal y el nuevo esquema de regalías, que deben pasar a una segunda vuelta parlamentaria en las sesiones que comienzan en marzo.

 

No menos importantes, y de efecto inmediato, son la reforma tributaria y los cambios que posibilitan la privatización parcial de Satena. Además, en asocio con el Ministerio de Protección Social, la citada cartera tuvo mucho que ver con la ley de primer empleo y formalización laboral, al igual que con la de víctimas, esta última en coordinación con el Ministerio del Interior y Justicia.


Todo lo anterior forma parte de un balance notable, el cual incluye otras propuestas que también recibieron la bendición del Congreso y dentro de las que es necesario destacar el nuevo régimen de la salud, el Estatuto Anticorrupción, el desarrollo de la reforma política o el articulado que acaba con el limbo de los integrantes de las autodefensas que se desmovilizaron en el Gobierno pasado.

 

Aunque ciertos proyectos quedaron en tránsito, como el que permite la venta de una parte de Ecopetrol, lo sucedido equivale a una especie de moñona legislativa, que le entrega a la Casa de Nariño una serie de herramientas para desarrollar sus principales iniciativas.

 

Eso, sumado a las facultades derivadas de la declaratoria del Estado de Emergencia para atender la tragedia invernal, les allana el camino a las locomotoras de la prosperidad democrática.
El impecable resultado fue consecuencia de varios factores, dentro de los cuales es necesario destacar la fortaleza de la coalición parlamentaria que apoya al Ejecutivo.

 

Más allá de las tensiones tanto al interior de las bancadas como entre las diferentes fuerzas, fue posible mantener la unidad en los momentos clave, gracias a la labor de varios integrantes del gabinete, dentro de los cuales se destaca el titular de la cartera del Interior, Germán Vargas Lleras. Pero también hay que resaltar el ánimo conciliatorio del Gobierno, que en algunos casos recibió el apoyo de los partidos de oposición, lo cual demuestra que existe un clima de concordia que no se veía desde hace tiempo.


Esa nueva realidad debería ser un buen augurio para el próximo periodo de sesiones en el cual es necesario completar la tarea, ante el abundante número de proyectos de reforma constitucional que están pendientes de recibir la bendición definitiva. Tampoco hay que olvidar que a partir de marzo comienza la discusión en profundidad del Plan de Desarrollo, que tendrá que ser afinado para incluir proyectos orientados a mitigar y prevenir los desastres dejados por el clima, algo que requerirá –por más contradictorio que parezca– una buena mezcla de audacia y prudencia.


Mientras eso sucede, el equipo económico debería concentrarse en enviar una serie de señales que ante las urgencias recientes han brillado por su ausencia. De tal manera, es indudable que los cambios en la legislación tributaria permitirán un aumento sensible en los recaudos, pero es indispensable una labor pedagógica tendiente a señalar que el esfuerzo es un paso en la dirección correcta, pues un elevado saldo en rojo en las finanzas públicas no le conviene a nadie y menos a la tasa de cambio.

 

También hay que hablar con sectores específicos, como el de la minería, que ven con preocupación diferentes señales que identifican como muestras de hostilidad y que necesitan recibir un parte de tranquilidad, al igual que una promesa sobre la estabilidad en las reglas del juego.

 

Sólo cuando se haga esa labor, podrán los funcionarios pensar en vacaciones y celebrar con justicia un comienzo de Gobierno particularmente auspicioso.

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