'Encabinados'

Los actores del sector financiero se encuentran 'encabinados', como dicen los pilotos.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:41 p.m.

Pocos antecedentes para manejar una situación tan turbulenta en lo económico como la que se vive por estos días, y cuán difícil resulta pronosticar su desarrollo.

Es evidente que estamos atravesando por la fase del desconcierto, y para algunos actores que se han destacado por su irracionalidad pareciera que nada sirve, pues no reaccionan frente a las medidas adoptadas por los gobiernos, de tal manera que se corrijan las tendencias negativas.

Ante la importancia que tiene la formación de expectativas y la necesidad de construir confianza, este 'sentimiento negativo' del mercado se convierte en una profecía autogenerada.

Sin duda, a esto ha contribuido la insensatez del Gobierno americano con sus primeras reacciones ante la crisis de Lehman Brothers, o en su intento de comprar los famosos 'activos tóxicos', pero también por cuenta de la estupidez de la Cámara de Representantes al rechazar el primer paquete de medidas, olvidando que lo más importante era mandar la señal de que se estaba actuando rápido y con determinación.

Estamos entonces frente a una situación que, si bien tiene fundamentos objetivos para ser grave, puede volverse muy difícil por cuenta de los sentimientos, las intuiciones y las percepciones, más que por las realidades.

Los actores del sector financiero se encuentran 'encabinados', como dicen los pilotos, refiriéndose a esa situación en la que el piloto pierde la perspectiva, y por sumergirse en los instrumentos corre el riesgo de estrellarse.

Lo que se necesita ahora es que las cosas se miren con más serenidad y se comprenda que hay posibilidad de corregir el rumbo.

Desafortunadamente, los medios poco ayudan a esto, y es lamentable ver cómo ante cualquier reacción de las bolsas se pontifica hablando de 'desplome' o de 'recuperación', cuando no hay razones para afirmar que se trate de una nueva tendencia y es solo el resultado de la volatilidad propia de períodos de turbulencia.

Asimilar la actual a la crisis del 29 o a otras situaciones del pasado no luce adecuado, cuando el mundo y los mercados son hoy tan diferentes. Lo que sí parece factible de predecir es que después de esta tormenta vendrá no solo la calma, sino el reacomodo y se perfilarán de manera diferente los mercados.

Seguramente habrá más regulaciones, y también el dólar que ha sido la moneda de referencia de las últimas décadas muy posiblemente pierda su protagonismo.

No deja de ser paradójico que en estos momentos de pánico los recursos se muevan hacia los papeles del Gobierno americano en busca de seguridad, cuando es precisamente allí donde se han originado los problemas.

Con sentido común y un poco más de serenidad es mucho lo que se puede lograr para que esos pronósticos queden solo como anuncios de una película de terror que nunca exhiban, y seguramente la evolución termine siendo diferente a los pronósticos por cuenta de este nuevo mundo globalizado, para no hablar de la combinación nefasta que observamos en Colombia al sumarle todos los problemas originados en la agitación laboral y de protestas de grupos.

rvillavecesp@gmail.com

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