Energía: sector estratégico para el país (II) | Opinión | Portafolio

Energía: sector estratégico para el país (II)

Las decisiones que tomemos ahora determinarán si nuestra riqueza minero-energética se traducirá en d

Redacción Portafolio
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abril 19 de 2010
2010-04-19 01:32 a.m.

Es innegable que la competitividad del sector minero-energético es y será en los próximos años uno de los ejes centrales de la economía colombiana. Las actividades de exploración y explotación de petróleo en están disparadas, nuestra probada riqueza carbonífera es inmensa, y el consumo y la producción de gas natural vienen en ascenso. Si bien es crítico aprovechar el boom minero-energético que se avecina, lo es también prevenir las amenazas que este auge implica para el país.

Al analizar la competitividad del sector, es inevitable centrarse en dos temas: el desarrollo, dentro de un marco sostenible y amigable con el medio ambiente, de clusters minero-energéticos basados en servicios especializados y productos de alto valor agregado; y el manejo macroeconómico prudente de los ingresos a través de instrumentos como la regla fiscal, los fondos de estabilización y los esquema de regalías.

Se ha demostrado ampliamente que los clusters promueven la competencia, la cooperación, la creación de empresas y la innovación. Para el ramo minero-energético, esto implica que no será suficiente invertir grandes cantidades en exploración y explotación. Se va a requerir también promover la competitividad de los servicios especializados y los bienes de valor agregado que componen cada cluster minero-energético.

La ANH contrató con la Andi y CRU Strategies un estudio en el que se identifican las oportunidades de la industria nacional derivadas del desarrollo del cluster de hidrocarburos. En éste se analiza el atractivo y la fortaleza de la industria local en 38 bienes y servicios críticos del cluster, y se hace una primera aproximación a cuál podría ser la estrategia de cada uno: aprovechar las ventajas competitivas del sector e invertir y crecer; analizar las potencialidades y exportar; o moverse hacia una transformación productiva y buscar nichos de mercado. Este estudio arroja información útil para las empresas del sector y bien podría replicarse a otros ramos como energía eléctrica, carbón o gas natural.

Por otra parte, y pasando al segundo punto, es indudable que un auge minero-energético implica para Colombia su compatibilización con la estabilidad en las variables macroeconómicas, especialmente la volatilidad en la tasa de cambio, que tanto afecta la competitividad de los sectores transables de la economía. Es por esto que, aprovechando la baja en la inflación y las tasas de interés, y que comienza a recuperarse la economía, y por ende el recaudo, es fundamental que la iniciativa de implementar una regla fiscal en el país se lleve a cabo con prontitud.

Una regla fiscal sólo nos permitiría gastar los recursos tributarios no cíclicos y mantener excedentes en fondos de inversión que sólo se monetizan en el tiempo para evitar impactos indeseados en la tasa de cambio. Esto requiere un consenso político y social, ojalá con fuerza de ley, pues la tentación de gastar siempre estará presente. En Chile, la regla fiscal, ha permitido a este país reducir la volatilidad de las variables macroeconómicas e implementar una política anticíclica ambiciosa durante la reciente crisis.

En síntesis, es probable que, en los próximos años, el país se beneficie de un boom minero-energético. Si bien esta oportunidad se debe aprovechar, es clave que nuestra riqueza natural no pase de ser una bendición a convertirse en una maldición. Para ilustrar este punto, señalo dos casos radicalmente opuestos. En un extremo; Noruega, que ha sabido complementar su riqueza energética con un sector productivo competitivo, y en el otro; Nigeria, con una inmensa riqueza energética, pero con graves problemas de corrupción y pobreza.

Las decisiones que tomemos ahora determinarán si nuestra riqueza minero-energética se traducirá en desindustrialización y corrupción, o, por el contrario, en un país competitivo, con industrias dinámicas y desarrolladas, y con clusters minero-energéticos basados en bienes y servicios de alto valor agregado.

hgomez@compite.ws

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