Entendiendo la diversificación

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 30 de 2015
2015-10-30 05:26 a.m.

La diversificación es la base de la teoría moderna de inversión. La premisa sobre la que está construida es que un portafolio diversificado permite alcanzar niveles de rentabilidad iguales o superiores a una opción no diversificada y con un nivel de riesgo similar o menor.

La diversificación, mal entendida, puede llevarnos a subestimar los riesgos. Basta con recordar instrumentos financieros que estaban respaldados por hipotecas en la crisis de Estados Unidos del 2009.

Este error de interpretación se debe a que, en la práctica, se ha reducido la diversificación a un ejercicio estadístico: al pensar en ella no se debe perder de vista sus fundamentos. Ray Dalio sostiene que la forma de aproximarse a un programa de inversiones de largo plazo debe responder a la pregunta: “¿qué tipo de portafolio de inversión debería poseer de modo tal que obtenga un desempeño favorable en cualquier escenario económico?”.

La diversificación fundamental parte de la premisa que un portafolio está compuesto por distintas clases de activos, y cada una da un beneficio específico al programa en distintos estados del mundo. Así, tener una mezcla de activos que combinen los beneficios y sus respectivos costos de oportunidad para cada escenario es la base de un portafolio de inversiones diversificado en base a fundamentos.

Acciones. Representan una exposición a las utilidades que generan las empresas, por lo que son la principal fuente de rentabilidad y crecimiento de un portafolio en el largo plazo. Sin embargo, este activo puede sufrir considerablemente en periodos de recesión o crisis.

Bonos de gobierno. Protegen el portafolio en épocas de deflación o recesión. Este beneficio trae consigo el costo de un menor retorno frente a las acciones en escenarios de crecimiento. No obstante, en el corto plazo suele estar bastante correlacionado con el resto de activos por el efecto de la tasa de interés en su valoración.

Bonos de gobierno indexados a la inflación. Proveen protección al portafolio en escenarios de inflación inesperada. Su costo es un menor retorno en los escenarios de crecimiento.

Propiedad raíz. Es una clase de activo distinta a las anteriores. Se encuentra, dependiendo del tipo de propiedad, entre los bonos y las acciones. Una propiedad de buena calidad y arrendada por completo, tiene componentes de las dos clases de activos anteriormente mencionadas. El pago de renta se asemeja a un bono, mientras que el valor de la propiedad se comporta más como una acción. Asimismo, una hipoteca se parece más a un activo de renta fija, mientras que un hotel a una acción, dado que la renovación diaria del alquiler de habitaciones y la gestión de la propiedad se asemejan más a la gestión de una empresa.

Caja. Es el activo más seguro en el corto plazo; no obstante, su retorno es muy bajo. Ello se agrava mientras más tiempo pasa, porque la pérdida del poder adquisitivo producto de la inflación es cada vez mayor.

Un portafolio diversificado debería considerar una mezcla de estos componentes. ¿En qué proporción? Dependerá de la aversión al riesgo, de la situación financiera, de los objetivos y horizonte de inversión de la persona.

James Loveday Laghi
Head Comercial Corporativo
Credicorp Capital
 

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