Estados Unidos vs. Arabia Saudita: relaciones de poder

A largo plazo, EE. UU. tiene una posición energética más sólida, mientras que la situación de los saudíes no pinta bien. Este balance puede afectar las relaciones de poder y la geopolítica internacional en los próximos años, sobre todo en el Medio Oriente.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
agosto 27 de 2015
2015-08-27 12:18 a.m.

En 1973, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) puso de rodillas a las economías occidentales, reduciendo la producción de petróleo y aumentando los precios. Hoy, los avances tecnológicos, en particular en Estados Unidos, han llevado a este país a ser el primer productor de crudo y gas en el mundo, amenazando la posición de la Opep y de su principal socio, Arabia Saudita. ¿Estamos ante la revancha de lo sucedido hace más de 40 años? Veamos:

En octubre de 1973, coincidiendo con la festividad judía del Yom Kippur, los egipcios –con su poder militar, recuperado gracias al permanente suministro de material de guerra soviético– atacaron las posiciones israelitas en el Sinaí y las alturas del Golán. Mientras que Estados Unidos y los países de Europa Occidental confirmaron su apoyo militar y político a Israel, la Unión Soviética tomó partido a favor de los egipcios.

Así las cosas, la Organización de los Países Árabes Exportadores de Petróleo (Opaep), miembros de la Opep, con excepción de Egipto y Siria, redujeron la producción de petróleo en 25 por ciento, aproximadamente, lo que equivalía a 5 millones de barriles por día o 9 por ciento de la demanda mundial de petróleo de la época. Este impacto equivale a suspender hoy toda la producción petrolera de África, que incluye a países como Nigeria, Angola y Egipto, o casi 70 por ciento de toda la producción de Estados Unidos, lo que generaría un desajuste de grandes proporciones entre la oferta y la demanda. Como si fuera poco, la Opep incrementó de manera unilateral los precios del petróleo en más de 400 por ciento hasta llegar a valores del orden de 16 dólares por barril, que, en términos de dólares del 2015, correspondería más o menos a un precio del WTI de 50 dólares por barril, superior al cierre del mercado el 21 de agosto, de 40 dólares por barril.

Actualmente, el balance de poderes entre los dos países parece estar dando un giro a favor de Estados Unidos. El precio del mercado de futuros del WTI para el 2023 es de 62 dólares por barril, lo que quiere decir que los mercados no ven una recuperación significativa de precios en los próximos años. Para Estados Unidos, cuya nueva producción de petróleo y gas se basa en técnicas no convencionales tipo fracking, la innovación tecnológica está dando resultados mejores a los pronosticados.

En una reciente publicación de Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph del Reino Unido, indica que las técnicas mejoradas de perforación han permitido reducir los costos en 50 por ciento, y hay oportunidad de reducciones adicionales de 30 por ciento. Aunque el número de pozos de petróleo se ha disminuido, la producción sigue en aumento, lo que refleja mejoras en la eficiencia de perforación. En consecuencia, precios de 60 dólares el barril no afectarán tanto la producción como se suponía inicialmente.

Por otra parte, Estados Unidos sigue importando aproximadamente el 50 por ciento de sus consumos (9,9 millones de barriles día en la primera semana de agosto del 2015), luego los precios relativamente bajos del petróleo también favorecen las importaciones, lo que, de cierta manera, pone a ese país en el mejor de los mundos.

Por el lado de Arabia Saudita, la estrategia de aumentar la producción no ha sido exitosa y hoy el precio del hidrocarburo está en su nivel más bajo de los últimos seis años. La idea inicial era aumentar producción para no perder participación del mercado y esperar que las bajas cotizaciones del petróleo tuvieran un fuerte impacto en la producción del shale oil. Sin embargo, en la práctica, y por los altos niveles de eficiencia de la producción de hidrocarburos no convencionales, la producción no se ha reducido tanto como se esperaba y, en la medida en que los precios se incrementen, de la misma manera lo hará la producción de petróleo en EE. UU.

Contrario a lo que ocurría en las épocas del legendario Ahmed Yamani, quien fuera el ministro de Petróleo, en el embargo petrolero hace poco más de 40 años, ahora el panorama petrolero de Arabia Saudita luce complejo. Su dependencia del es del 90 por ciento, y durante estos años no se diversificó el aparato productivo de ese país. El presupuesto está desfinanciado en 20 por ciento, lo que se agrava considerando los altos subsidios y el hecho de que la población no paga impuestos. Según el artículo de The Telegraph, solo con un precio de 100 dólares por barril, el presupuesto llega al punto de equilibrio. Mientras tanto, hay que echarle mano a los fondos de reserva, que en el periodo de agosto del 2014 a mayo del 2015 se han reducido en 10 por ciento.

En conclusión, a largo plazo Estados Unidos tiene una posición energética más sólida, mientras que la situación de los saudíes no pinta bien. Este balance puede afectar las relaciones de poder y la geopolítica internacional en los próximos años, sobre todo en el Medio Oriente, considerando que Arabia Saudita ha sido hasta ahora un factor estabilizador en la región y alineado, por lo general, con los países occidentales. Habrá que ver cómo evolucionan las variables de este complejo panorama petrolero.

Luis Augusto Yepes G.

Consultor privado

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