Eurozona: en sus marcas, listos…

El BCE prepara el mercado para anunciar nuevas medidas de estímulo antes de finalizar el año. La decisión concreta sería extender su programa de compra de activos más allá de septiembre del 2016.

Redacción Portafolio
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Redacción Portafolio
octubre 27 de 2015
2015-10-27 02:07 a.m.

La semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) reforzó nuestra expectativa de que adoptará medidas adicionales de estímulo monetario en los próximos meses. Creemos que el BCE extenderá su programa de compra de activos en diciembre, pero también podría incrementar el monto de compras mensuales y recortar la tasa de interés de depósitos, aunque no antes del 2016. En consecuencia, la liquidez global seguirá siendo extraordinariamente amplia, lo cual generará nuevos y constantes episodios de recuperación significativa en los precios de los activos de riesgo a nivel global, como es el caso del peso y los títulos de deuda pública colombianos, entre otros.

El BCE mantuvo su política monetaria inalterada en la reunión de octubre: tasas de interés estables en mínimos históricos, y compras de activos por 60 mil millones de euros mensuales hasta septiembre del 2016, como mínimo. Sin embargo, el Banco envió unas claras señales de que podría ampliar las medidas de estímulo en el corto plazo, según venimos anticipando.

Primero, el BCE reiteró que las preocupaciones asociadas al debilitamiento de las perspectivas económicas en los países emergentes y al deterioro de los mercados financieros mundiales, continuaban generando riesgos a la baja en las expectativas de crecimiento e inflación en la Eurozona. Lo anterior se ha reflejado en un endurecimiento de las condiciones financieras hasta niveles que no se veían hace más de 3 años, lo cual normalmente requeriría de una respuesta de relajamiento de la política monetaria.

Un factor relevante detrás del endurecimiento de las condiciones financieras ha sido el fortalecimiento del euro, cuya tasa de cambio efectiva nominal ha aumentado más de 6% desde su mínimo en abril y está muy cerca del máximo registrado este año. El euro ha recuperado todo el terreno que había perdido desde que el BCE anunció su programa de compra de activos en enero. Este comportamiento está ejerciendo mayores presiones a la baja sobre el débil crecimiento de la economía (impactando las exportaciones), y sobre la inflación, que a la fecha es negativa. Adicionalmente, las expectativas de inflación se mantienen significativamente deprimidas.

Segundo, el BCE señaló que requiere un análisis más detallado de ‘la intensidad y la persistencia de los factores que están retrasando el regreso de la inflación a la meta en el mediano plazo’, con lo cual ‘será necesario re-evaluar el grado de estímulo monetario en la reunión de diciembre’, cuando se publiquen las nuevas proyecciones económicas del equipo técnico. Este lenguaje no es precisamente el de un banco central que está esperando la evolución de los datos para decidir si debe tomar nuevas medidas, sino el de uno que está analizando la información para decidir cómo actuar.

Esto sugiere que el BCE está preparando al mercado para anunciar nuevas medidas de estímulo antes de finalizar el año, y creemos que la decisión concreta será extender su programa de compra de activos más allá de septiembre del 2016, por lo menos por 6-9 meses, lo cual sería consistente con otra medida sobre dicho programa que se tomó en la reunión del mes previo.

En la reunión de septiembre, el BCE incrementó el límite máximo que puede tener en su poder de cada emisión de títulos que hacen parte del programa de compra de activos, elevándolo de 25% a 33%. Esta decisión insinuaba que el BCE se estaba preparando para una eventual ampliación del programa de compra de activos en caso de que se presentara un deterioro adicional de las perspectivas económicas, preocupación que todavía se mantiene.

No descartamos que el BCE opte incluso por aumentar el monto de compras mensuales de activos, pero esta alternativa es menos probable que su extensión, y creemos que solamente se adoptaría si las condiciones financieras se deterioraran aún más y si se acentuara notablemente la reciente apreciación del euro. No anticipamos esta situación antes de finalizar el año, pero no nos extrañaría que se presente en los primeros meses del 2016.

Tercero, el presidente de la entidad reveló que se discutió la posibilidad de recortar aún más la tasa de interés a la que se remuneran los depósitos de los bancos comerciales en el BCE (la tasa ‘depo’), mientras que en la reunión de septiembre no se discutió esta alternativa. Esta es otra señal de que el BCE se está acercando a la adopción de medidas adicionales de estímulo. Sin embargo, no creemos que recortar la tasa ‘depo’ sea la primera opción en el futuro accionar del BCE y no anticipamos dicho movimiento este año.

Por un lado, la tasa ‘depo’ pasó a ser negativa hace un año (actualmente se ubica en -0.20%), lo cual ha sido muy controversial, especialmente en Alemana y Francia, donde los bancos comerciales han manifestado que el nivel vigente ha afectado su posición financiera. Por otro lado, creemos que esta medida sería una respuesta puntual a una mayor apreciación del euro frente al dólar, pues contribuiría a ampliar el diferencial de tasas de corto plazo frente a EE. UU. Este diferencial es un factor determinante para el comportamiento de la tasa de cambio entre esas dos monedas. Un recorte de la tasa ‘depo’ sería mucho más probable si EE. UU. decidiera postergar su primer aumento de tasas de interés más allá de diciembre, o si dicho aumento estuviera acompañado de un lenguaje que sugiriera una senda de subida de tasas más lenta que lo previsto. Este último es nuestro escenario base, por lo cual creemos que la tasa ‘depo’ podría bajar en el primer semestre del 2016.

Andrés Pardo Amézquita,
director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
 

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