Exportaciones del país: lo ‘bueno’ está por llegar

Juan Camilo Vásquez, gerente de ventas de Maersk Line Colombia, asegura que ‘le llegó el momento’ a las exportaciones no tradicionales, luego de que el sector de hidrocarburos fuera el principal protagonista.

Redacción Portafolio
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junio 04 de 2015
2015-06-04 09:46 p.m.

Una de las desventajas de medir nuestras exportaciones en millones de dólares, es que hace difícil aislar el impacto de una variable que no controlamos (y de mucho peso) como el precio internacional del petróleo. En otras palabras, si el precio del barril alcanza sus mayores niveles históricos, concluimos apresuradamente que las exportaciones van bien, o en casos como el actual, cuando el precio es bajo, concluimos que las exportaciones van mal.

El asunto no es tan simple. Para entender la situación de nuestro comercio exterior, debemos ir más allá y revisar los volúmenes de comercio en contenedores, que reflejan tendencias importantes en el consumo y la producción.

Por una parte, las importaciones en contenedores disminuyeron en el primer trimestre, al verse encarecidas por el mayor costo de la divisa. Con la esperanza de que el peso recupere terreno, los importadores han actuado con cautela frente a nuevos pedidos reduciendo sus niveles de inventario existentes.

Pero en esta oportunidad, el contexto indica que debemos centrar la atención en el caso de las exportaciones. La devaluación acumulada debería ser tomada como una buena noticia para los exportadores. No obstante, el impacto no fue visible durante el primer trimestre del año y de hecho, el volumen de exportaciones en contenedores, reportó una caída cercana al 10 por ciento.

¿Por qué? A continuación algunas apreciaciones al respecto.

En primera instancia no podemos olvidar el impacto del paro camionero que vivimos durante el primer trimestre. Esta situación, que se prolongó por aproximadamente veinte días, dificultó la llegada de los productos a los puertos. Tal vez el caso más visible es el del Café: pese a que la producción de nuestro producto insignia no solo ha crecido en lo corrido del año sino que también ha podido responder a las ventajas de la tasa de cambio gracias a los inventarios almacenados, se estima que en el mes de marzo los volúmenes exportados cayeron un 17 por ciento debido a la imposibilidad de llevar el producto a los puertos.

Por otra parte, muchas de nuestras exportaciones industriales, dependen de materias primas importadas. Por lo tanto, el efecto de la devaluación no puede ser considerado netamente como un beneficio, sino que también debe tenerse en cuenta como un componente del incremento en los costos de producción. En los productos de más bajo costo, cuando producir se vuelve más costoso se prenden las alarmas de la competitividad.

Algunos de los planes de acción involucran cambios en los modelos de abastecimiento, que implican que lo que anteriormente se compraba en Colombia, hoy sea comprado por nuestros socios comerciales a otros países. Un ejemplo de este caso puede ser lo que está sucediendo en la industria del vidrio y los materiales de construcción.

Otro es el caso de nuestras exportaciones agrícolas. Si bien es cierto que el actual precio del dólar representa mayores ingresos para nuestros exportadores, la capacidad instalada no reacciona de forma inmediata a la tasa de cambio. En términos más coloquiales, por mucho que suba el dólar no va a crecer más producto en las plantaciones. Las hectáreas cultivadas son las que son.

Pese a la caída de los volúmenes de exportaciones en contendores en el primer trimestre, varios factores nos hacen pensar que una pronta recuperación viene en camino para lo que resta del año.

Empezando con el tema cambiario, el país ya ha asimilado que el precio del dólar tenderá a estabilizarse en niveles cercanos a los actuales. Con esta mayor certeza en el panorama cambiario, los exportadores empiezan a ver el dólar como una ventaja competitiva y a desarrollar estrategias que permitan capitalizar sobre esta condición favorable. Lo importante es que las ventajas adquiridas por la devaluación sean invertidas en hacer nuestra producción más eficiente y alistarnos para el siguiente ciclo cambiario. Debemos aprovechar esta oportunidad para invertir en mayores eficiencias, pues no toda la suerte de nuestra competitividad puede jugarse en el tema cambiario.

En materia de tratados de libre comercio, Colombia ha venido logrando acuerdos importantes, siendo tal vez el país con mejores proyecciones en lo que respecta a la Alianza del Pacífico. El liderazgo de las economías pertenecientes a este acuerdo, sumados a mecanismos más transparentes y de facilitación del comercio solo pueden resultar en un comercio creciente.

Asimismo, hay importantes avances en la diversificación de nuestra oferta exportable. Productos que tradicionalmente reconocemos en el supermercado como “productos importados”, empiezan a producirse en el país no solo para abastecer el mercado local sino también para conquistar los mercados internacionales.

El aguacate es uno de estos ejemplos. En los últimos años la producción de la variedad de aguacate que tradicionalmente reconocemos como proveniente de México, ha venido creciendo en nuestro país y conquistando el mercado europeo. Sus proyecciones de crecimiento para los próximos meses son alentadoras. Igualmente sucede con la producción de piña con fines exportables en el Valle del Cauca.

La infraestructura sigue siendo nuestro talón de Aquiles en materia de competitividad y el principal obstáculo para materializar las oportunidades que se derivan de las ventajas de la tasa de cambio, de los acuerdos de libre comercio y del desarrollo de nuevos proyectos exportables en nuestro país. 

En materia portuaria son visibles los avances y las inversiones que se han realizado en los últimos años. En general, todos los puertos han demostrado su capacidad para incrementar el movimiento de contenedores. El reto principal sigue siendo poder conectar esos puertos, que ya están siendo más eficientes, con nuestros centros de producción.

Considerando todo lo anterior, mientras el nivel de nuestras exportaciones en millones de dólares seguirá viéndose afectado por el precio internacional del petróleo, el panorama en 2015 para las exportaciones colombianas en contenedores, que al fin y al cabo reflejan el dinamismo de otros sectores productivos, es positivo pese a los retos que suponen nuestros rezagos de infraestructura y las expectativas conservadoras de crecimiento global.

Juan Camilo Vásquez

Gerente de ventas en Colombia para Maersk Line

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