La extradición de Klein

Parece que en algunos sectores europeos persiste la equivocada idea de que Colombia es un país sin l

Redacción Portafolio
Opinión
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abril 08 de 2010
2010-04-08 02:04 a.m.

Colombia es un país que se ha caracterizado por honrar sus compromisos internacionales en materia de lucha contra la delincuencia en todas sus modalidades. No todos los países permiten la extradición de sus nacionales. Sin embargo, el país prácticamente -de manera solitaria- ha enviado a E.U. a cuantos nacionales han sido solicitados en extradición por acusaciones de tráfico de estupefacientes o delitos conexos a esta modalidad de la delincuencia organizada internacional.

Ni siquiera el hecho de que la Corte Suprema de Justicia -que en esa época ejercía el control constitucional- tumbara el tratado de extradición con Norteamérica, hizo que nos abstuviéramos de extraditar. Se encontró el mecanismo para hacerlo, como sucede hoy, a pesar de la inexistencia de un tratado internacional aplicable. Nuestra nación prefirió asumir el embate sangriento de los 'extraditables', antes que ceder a su presión.

Sólo una inexplicada decisión de la constituyente de 1991, prohibió la extradición de colombianos, pero pronto el propio Congreso la revivió en 1997. Inclusive hemos llegado al extremo de extraditar a todos los jefes narcoparamilitares para que respondan en E.U. por el envío de unos cuantos kilos de coca, antes que procesarlos por graves delitos cometidos aquí contra nuestro pueblo y la humanidad entera, como masacres, torturas, desapariciones, desplazamientos y asesinatos.

Por todo eso, sorprende la decisión del Tribunal de Estrasburgo, que le recomienda no extraditar a Colombia al señor Yahir Klein, por considerar que el acusado correría el riesgo de ser torturado en nuestro país. El Tribunal al parecer se basa en una infortunada declaración del vicepresidente Santos, quien en leguaje coloquial afirmó que por los crímenes cometidos, este sujeto debería "podrirse en la cárcel".

Esa frase, que por lo demás es de común uso en Colombia, fue hábilmente explotada por la defensa del mercenario Klein. Como se recordará este sujeto, probablemente contratado por militares y ganaderos del Magdalena Medio en la década de los 80, entrenó en técnicas terroristas y de asesinato a buena parte de los paramilitares, como el tristemente célebre 'negro Vladimir', que sembró de sangre y dolor, primero el Magdalena Medio y luego gran parte del territorio nacional. Basta con decir, que los asesinos materiales de Galán fueron 'discípulos' de este 'angelito' por cuyos derechos está ahora preocupado el Tribunal de Estrasburgo.

Durante mi gestión como Fiscal se adelantó esta investigación que concluyó con la condena a 10 años contra este individuo -que obviamente no ha pagado- por parte de un Juez y el Tribunal Superior de Manizales. En una ocasión que fue capturado en Sierra Leona, desde Colombia, buscamos su extradición, pero no fue posible por la ausencia de tratado. Capturado en Rusia, el Gobierno ordenó su extradición a la que ahora se opone este Tribunal europeo.

Parece que en algunos sectores europeos persiste la equivocada idea de que Colombia es un país sin leyes que no respeta el Estado de Derecho. Aquí existe la separación de poderes. ministros, parlamentarios, y demás funcionarios han sido procesados y juzgados por un poder judicial independiente. La Corte Constitucional acaba de reiterar la independencia de los jueces en Colombia. Nuestros jueces condenan a alguien después de un juicio, respetando las reglas universales del debido proceso.

El gobierno de Colombia debe insistir ante las autoridades rusas en la extradición de este individuo, clave para desentrañar los pecaminosos vínculos entre sectores empresariales y/o miembros equivocados de la fuerza pública, en el engendro de este monstruo en que se convirtió el paramilitarismo, con las secuelas de terror, desplazamiento y crímenes que el país conoce.

gomezgomezabogados@cable.net.co

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