El futuro del mercado eléctrico colombiano

Los retos son inmensos, pero un diálogo abierto, con fundamento, franco y con la participación decidida del Gobierno, los agentes participantes y la academia puede conducir a este gran objetivo de continuar fortaleciendo al sector.

Redacción Portafolio
Opinión
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Redacción Portafolio
septiembre 25 de 2014
2014-09-25 01:28 a.m.

Al encontramos ad portas del nuevo Plan Nacional de Desarrollo para el segundo mandato del presidente Santos, se genera una importante oportunidad para que desde la industria, el Gobierno y la academia se construya de manera conjunta una visión del mercado energético para el próximo cuatrienio. Ello implica conocer de primera mano experiencias internacionales y las nuevas tendencias en desarrollo de mercados eléctricos como marco de referencia para nutrir la discusión sobre cuál debe ser el desarrollo del mercado de energía mayorista de Colombia.

El mercado eléctrico colombiano ha tenido una gran dinámica y, desde su reestructuración profunda en 1994, ha sido lo suficientemente robusto para atender las necesidades de la creciente demanda de energía en el país y soportar adecuadamente las situaciones de hidrología crítica que se presentan con la ocurrencia indeseada del fenómeno de ‘El Niño’.

Las reglas que han desarrollado los gobiernos y los reguladores son para garantizar, como es lógico, el funcionamiento de los mercados y mantenerlos a tono con la evolución natural de los mismos. Bajo esta premisa, en un reciente foro realizado en Bogotá por Andeg con expertos nacionales e internacionales, se identificaron tres elementos que invitan a abrir una discusión conjunta y constructiva con el propósito de profundizar el mercado eléctrico y así desarrollar oportunidades de mejora de eficiencia en beneficio de los participantes del mercado, particularmente, los usuarios finales.

El primer gran elemento es la evolución tecnológica, la cual a la fecha ofrece soluciones energéticas a través de fuentes no convencionales que son cada vez más competitivas con las tecnologías tradicionales. Así mismo, este desarrollo tecnológico ha permitido que tecnologías de generación tradicional, como el carbón, continúen siendo un elemento fundamental para el crecimiento eléctrico.

El desarrollo tecnológico permite en otros países, por ejemplo, que los usuarios de la energía eléctrica utilicen medidores mucho más desarrollados que facultan una participación activa en el sistema, algo que en el pasado era prácticamente imposible. Esta participación se traduce en que el usuario, en su hogar, puede tomar decisiones de cuándo utilizar sus electrodomésticos o, bajo condiciones más avanzadas, puede producir su propia energía por medio de paneles solares y vender sus eventuales excedentes al sistema. Igualmente, para la industria se pueden contar con mecanismos de respuesta activa de la demanda, lo cual ayuda a gestionar de mejor manera las compras de energía que, sumado a los incentivos por el uso eficiente de energía, mejoran la situación energética.

El segundo elemento es el uso del gas natural, lo cual ha conducido al sistema eléctrico colombiano a una nueva realidad. Así lo han entendido de manera clara los actores de la cadena y el Gobierno Nacional. A través de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), el Gobierno creó un marco regulatorio de punta que hoy cuenta con un gestor del mercado, unos mercados primario y secundario para compra y venta de gas y una mayor disponibilidad de información. Este último punto, específicamente, hace necesario realizar algunos ajustes en el mercado eléctrico para mejorar la coordinación entre los dos sectores que conduzca a una mayor competitividad eléctrica. Esta coordinación implica mejorar los flujos de información y los procesos de operación de ambos sectores para evitar dificultades. Así mismo, es fundamental mejorar la infraestructura del gas natural, bien sea aumentando la capacidad de transporte de los excedentes de gas o construyendo una planta de regasificación, proyecto anhelado y esperado que atenderá a varias plantas de generación térmica de la costa Caribe.

El tercer elemento a considerar en esta discusión es la dinámica de crecimiento de la demanda de energía en Colombia. En los últimos años, hemos visto cómo el consumo de energía ha aumentado, particularmente, en la región Caribe debido a su crecimiento industrial y a procesos de relocalización empresarial. Esta tendencia alcista, sumada a la expectativa de que el crecimiento económico va a continuar jalonando el consumo de energía, obliga al sector eléctrico a aumentar su capacidad de generación y transmisión para asumir sus compromisos al ritmo requerido.

Estos tres elementos plantean algunos retos sobre el futuro del sector eléctrico colombiano. Por ejemplo, sería bueno discutir cómo mejorar la gestión de riesgos de los agentes participantes, principalmente, de los generadores. Así mismo, esta discusión podría contemplar la incorporación de la participación de la demanda por medio de los elementos de respuesta activa, o el adicionamiento de algunos mecanismos como el mercado eléctrico intradiario y la estandarización de contratos para desarrollar un mercado de contratos futuros más dinámico que incluso pudiese llegar a interesarle al sector financiero. Finalmente, la discusión sobre la arquitectura del mercado eléctrico colombiano tiene un importante pilar adicional: el fortalecimiento de las superintendencias de Servicios Públicos y de Industria y Comercio, entidades que ejercen el control y vigilancia sectorial.

Los retos son inmensos, pero un diálogo abierto, con fundamento, franco y con la participación decidida del Gobierno, los agentes participantes y la academia puede conducir a este gran objetivo de continuar fortaleciendo al sector eléctrico colombiano y manteniéndolo como un referente mundial de desarrollo desde el punto de vista de formulación de políticas y marco regulatorio.

Alejandro Castañeda
Director Ejecutivo de la Asociación
Nacional de Empresas Generadoras.
 

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